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Actividad física

Las clubes deportivos se llenan de una amplia gama de actividades

  • El programa ha abierto la puerta a un sinfín de modalidades de entrenamiento cada vez más específicas

Un hombre, en una de las actividades de los clubes deportivos.

Las clubes deportivos se llenan de una amplia gama de actividades

Un hombre, en una de las actividades de los clubes deportivos.

DN
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14/04/2015 a las 06:00
  • Asier Gil. Pamplona
La lista es casi interminable. Y va cambiando año a año, añadiendo nuevos términos a ese glosario de actividades que, desde hace más de cinco años, los clubes ofrecen para fomentar el deporte y captar a un mayor número de socios. El aeróbic, el yoga, el pilates o incluso el spinning fueron los precursores pero, a día de hoy, en los tablones de las asociaciones se acumulan modalidades dirigidas por un profesional y en ocasiones bautizadas con nombres ininteligibles. Tono pump, body pump, insanity, GAP, MMA, TBC, ciclo tonic, cuota plus, fitness art, free training, cross training, tecning dance... Ya no vale con practicar pádel.

Dentro de este abanico tan amplio de posibilidades, la disciplina que desde hace años reina es la zumba, un entrenamiento a base de coreografías y música actual. Pero los clubes deben adaptarse a los gustos de cada persona y a lo que les van reclamando sus usuarios, que siempre quieren estar a la última y que exigen ejercicios más personalizados.

Esta deriva de la oferta deportiva la explica a la perfección el coordinador de áreas de la UDC Rochapea, Joseba Senosiáin. “Nosotros llevamos 40 años y, al principio, estaban las piscinas adulta e infantil de verano. Sin embargo, ahora la gente cada vez demanda más modalidades, sobre todo con lo que más se hace hoy en día, la zumba y el spinning... Y eso te obliga a ofrecer todo tipo de actividades de sala. Además, también estamos implantando esos dos ejercicios para los chavales de entre 14 y 16 años, que es la franja de edad que se queda un poco más abandonada”, indica.

El objetivo es llegar a toda la familia. “Para los niños, están las escuelas infantiles de natación, gimnasia rítmica, futbito, baloncesto... Pero también hay clases culturales, como ajedrez, guitarra, batería o trompeta. Y, por último, ofrecemos gimnasia para mayores de 60 años, y una actividad que llamamos fitness 50, pensada para aquellos que todavía son jóvenes para ese tipo de gimnasia pero que ya están mayores para hacer ejercicios más exigentes”, apunta.

La punta de lanza se encuentra en las actividades de sala, como relata Senosiáin: “En estos momentos, la tendencia va hacia este tipo de clases, en las que el usuario elige el grado de intensidad. Por ejemplo, en la tonificación muscular puedes escoger el 'insanity' si quieres ir un paso más allá. Se trata de una actividad que viene de EE UU y en la que se trabaja solo con el cuerpo, sin necesidad de otros elementos”.

La libertad de elección y adaptación a horarios y gustos es otro de los puntos fuertes de los clubes, ya que, en algunos de ellos, por una cuota mensual se permite acceder a todas las clases e ir variando el entrenamiento. Y para las sociedades deportivas -que al igual que el resto de la sociedad también sucumben ante la crisis-, supone un aliciente para la captación de socios. “Este abanico inmenso de posibilidades anima mucho a la gente. Además, las actividades de sala te obligan a estar completamente al día, porque enseguida aparecen nuevas”, opina el coordinador de áreas del UDC Rochapea, para el que los gimnasios son otro de los sectores que está evolucionando muy rápidamente.

“Al mismo tiempo que evoluciona la tecnología, se modifican las máquinas de gimnasio, que cada vez son más sofisticadas y ofrecen un mayor número de posibilidades. Ese es otro de los campos en el que se debe estar al día”, sentencia.

CATÁLOGO VARIADO

Sus opiniones son similares a las de los demás clubes de Pamplona. Iñaki Tirapu, coordinador deportivo del Club de Tenis, expone que, ante un número importante de socios, hoy en día es inevitable ofertar cada año un catálogo variado. “Las modas pasan. Antes, el aeróbic era el número uno, pero fue sustituido por la zumba. Nosotros, a excepción de las escuelas deportivas, tenemos 21 modalidades, aunque muchas veces el nombre de cada una es lo de menos, ya que obedecen a modas que, en ocasiones, son pasajeras. El objetivo es confeccionar un programa amplio y que sirva para todos los públicos, en el que se conjuguen las actividades intensas, como el entrenamiento funcional o el GAP, con clases para personas mayores, que necesitan gimnasia de mantenimiento, y deportes atrayentes para los adolescentes, como las MMA”, detalla.

Tirapu no oculta que detrás de toda esa nomenclatura procedente del inglés se esconden actividades que son primas hermanas: “La gente va viendo las nuevas modas y le parece que lo que oye siempre es lo mejor pero, al final, le cambian los nombres para hacerlas más atractivas. Muchas veces se trata de patentes, con lo que los clubes nos vemos obligados a pagar la marca o a tener, por ejemplo, bicicletas de una determinada compañía. Por eso hay variantes, y al spinning se le acaba llamando ciclo indoor”.

Lo importante en este caso, según dice Tirapu, es no perder la comba. “Te obliga a estar al tanto porque, si no, proyectas una sensación de estar anticuado. Sin embargo, yo soy de la opinión de que, si tienes a un buen entrenador, nunca te vas a quedar desactualizado, llames a la actividad como la llames, ya que él siempre se encargará de que las tareas sean variadas”, afirma.

No obstante, es irremediable acabar pasando por el aro. “Llevamos ya siete años tratando de introducir entrenamientos distintos. Antes, con la gimnasia de mantenimiento, el aeróbic y poco más llenabas el cupo. Pero, ahora, o metes actividades distintas o la gente no viene al club. Llama a una clase gimnasia de mantenimiento y no se apuntará nadie. Pero si la llamas fitness art o free training, ya tiene más gancho”, añade.

EL LARGO INVIERNO

Esos ejercicios de sala suponen, de hecho, el reclamo con el que las sociedades deportivas tratan de capear los meses de invierno hasta que el verano regrese con las tradicionales piscinas, que aglutinan la gran afluencia anual de usuarios. O, también, llamar la atención de la tercera edad. En el Club de Tenis, por ejemplo, entre 50 y 90 personas mayores acuden cada día para practicar yoga.

Pero la clave es la renovación. Así lo atestigua a su vez el gerente de la Agrupación Deportiva San Juan, Pedro Iragui. “En la programación de cada año, vamos incorporando nuevas disciplinas, como la defensa personal, la danza del vientre, el GAP, actividades con aparatos... Y en las que ya existían, como el spinning, añadimos nuevas modalidades de trabajo, como el spinning virtual, que está funcionando muy bien. Mediante una pantalla y un programa de ordenador, hay usuarios que se juntan para ponerse el plan que les apetezca y hacerlo, sin necesidad de nada más”, relata.

Esta situación y el hecho de ofrecer entrenamientos para usuarios de cualquier edad y de todos los niveles -o incluso para aquellos que se recuperan de una lesión-, obliga, según Iragui, a estar siempre al día y a invertir en tecnología: “Si nos metemos en el mundo del fitness, esto es la pera limonera. De aquellas máquinas de musculación de hace años a las últimas tecnologías hubo un salto enorme, y se produjo un gran cambio desde las clases multitudinarias a la atención muy personalizada actual”.

Y, para ello, es necesario contar con unos espacios óptimos. “Ya teníamos una gran actividad hace años -confiesa el gerente de la AD San Juan-, pero estaba muy comprimida, porque no teníamos unos espacios adecuados. La última ampliación, que se inauguró en 2009, dotaron a la agrupación de salas de fitness y multiusos, más personalizadas para actividades específicas. A partir del 2009 es cuando se produjo el boom de estas nuevas tecnologías”.

A pesar de desplegar un programa con más de 50 actividades diferenciadas y 18 secciones deportivas, no se olvidan de lo que continúa pegando fuerte a pesar del paso del tiempo, como el pádel. “En el 2009 inauguramos tres pistas e, inmediatamente, se nos quedaron cortas. Hace dos años, abrimos cuatro pistas cubiertas más y, ahora, con siete, el uso se disparó. Se trata de un deporte abierto a todas las edades, que es su gran acierto. Junto al fitness, son las actividades más punteras, además del mundo del agua, que sigue teniendo una importancia total y absoluta”, manifiesta.

La inclinación a esas modalidades de sala es aplastante y ningún club puede omitir su relevancia, si no desea quedarse fuera del mercado. El ejemplo más patente quizá sea el del Campo de Deportes de Larraina. Como confiesa su gerente, Salva Pérez, incluso tuvieron que adecuar su esencia, ya que se trata de un club específico para hombres que, desde hace tres años, comenzó a abrir actividades a mujeres.

“La tendencia del número de socios es a la baja y la caída de usuarios es común a otros clubes. Para tratar de impedir esta evolución, estamos intentado crear una actividad nueva cada año. Hace tres empezamos con pilates, que ya está consolidado. Y ahora ofrecemos entrenamiento funcional, al que le está costando establecerse. También probamos con la zumba, pero finalmente no salió”, expone.

ENTRENAMIENTO SIMILAR

“Lo que está claro es que hay que abrirse e ir ofreciendo ejercicios nuevos. A día de hoy, hay muchas más actividades que antes, y eso te obliga a dar un mayor abanico de posibilidades al socio. Sí que hay ciertos usuarios que son muy tradicionales, pero también hay otros sectores a los que hay que darles más alternativas, por lo que debes estar al tanto de todas las modas que surjan”, alega.

El peligro de las modas lo tiene bien asimilado el gerente de la SCDR Anaitasuna, Ángel Azcona, que acepta que, aunque es necesario abrir la amalgama de ofertas, las actividades clásicas continúan funcionando. “Siguen con éxito las gimnasias de mantenimiento, la tonificación o el yoga. El aeróbic perdió algo de pujanza, pero es evidente que se van cambiando por entrenamientos que son muy similares, como la zumba o el cardiobox”, subraya.

Dentro de esas modalidades con propensión de pervivir se encuentra el spinning. “En su momento se lo consideró una moda, pero llegó para quedarse. Aquí tenemos a más de 350 personas apuntadas. Y la zumba es sin lugar a dudas la actividad que más tirón pega ahora. El año pasado, anunciamos un grupo y nos salieron dos, y este año los hemos llenado al instante”, anuncia.

Para Azcona, una de las claves es contar con un profesorado dinámico: “Se forma mucho y es muy curioso en este tipo de ejercicios, por lo que asiste a convenciones y cursos. Al final, los profesores son los motivadores últimos de las actividades, y deben ser proactivos y saber vender los entrenamientos. Aparte de ellos, la implantación es muy sencilla, ya que muchas de esas modalidades no requieren de ningún equipamiento especial”.

En el caso de Anaitasuna, lo que más está pegando fuerte es la sala de fitness, tal y como declara su gerente. “Ahí hay un potencial y un interés tremendo, y creo que es muy saludable en todos los sentidos. Comparándola con la actividad dirigida, presenta la ventaja de que el horario es absolutamente abierto. El movimiento que vemos es increíble, y, además, se trata de un movimiento que se perpetuará, porque la gente cada vez tiene más cultura física, más cultura de salud”, defiende.

Para Rubén Berrio, coordinador del Club de Natación, lo más novedoso de la temporada es el cross training, una adaptación del crossFit para practicarlo en una sala. Sin embargo y pese a las modas, la meta que persigue esta sociedad es ser un club familiar. “Siempre buscamos ofrecer actividades para gente de todas las edades y así organizar una especie de pack: si una madre viene con un niño a kárate, gimnasia rítmica o natación, tratamos de que ella se quede en una clase de zumba, o vaya al gimnasio, o entre en la sauna, o pase un rato leyendo en la biblioteca. Pero para conseguir esa oferta destinada a toda la familia hay que estar al día de las tendencias que van surgiendo”, informa.

ESCUCHAR A LOS SOCIOS

A la hora de planificar el curso, es importante analizar las actividades de moda, ver qué es lo que se lleva, escuchar a los socios... “Todos los años lanzamos alguna actividad nueva -insiste Berrio-, lo que no conlleva obligatoriamente que ahora haya un mayor número de usuarios que antes. No obstante, se trata de un usuario más exigente, que te pide continuamente innovar y que cada vez quiere probar cosas nuevas”.

Pero es innegable que la diversificación de la oferta abrió los clubes a nuevos sectores de la población. Así lo aclara el gerente de la Ciudad Deportiva Amaya, José Ramón Azkoiti: “Empezamos fomentando el deporte en personas mayores de 60 años y también en la mujer. No creo que sea mérito nuestro, sino que, sencillamente, la sociedad cambió y se impusieron, por ejemplo, las clases dirigidas. A las ya tradicionales como el aeróbic se añadió todo un universo de entrenamientos. Si hace 20 años la idea de un club era atraer socios en verano y después en invierno andar justos, ahora no. Por nuestras instalaciones pasan diariamente entre 1.200 y 1.300 personas. Aprovechan que participan en una actividad dirigida para pasar también por el gimnasio, o darse un baño en la piscina, o entrar al jacuzzi...”.

Según asegura, el cambio fue brutal. “Si cogieses uno de nuestros cuadro de actividades de hace siete años, tan solo habría cuatro actividades, ya que, para empezar, solo teníamos tres salas, y ahora contamos con cinco. Este año, sin embargo, ofertamos más de 20 modalidades. Hay que estar a la última e ir experimentando. Habrá algunas que decaigan y otras que se mantendrán”, opina.

A su parecer, el futuro pasa por escuchar a los usuarios y disponer de un profesorado competente: “Hay monitores que vienen a ofrecerse, y nosotros siempre estamos interesados en que nuestros socios estén a la última y tengan aquí la actividad que quieran, para que presuman de club”.

Si cuatro de cada diez pamploneses pertenecen a un club deportivo y ante la inmensa cantidad de posibilidades, ahora solo es necesario desencriptar los nombres y elegir la actividad más indicada para cada uno.



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