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Ángel de Aralar

Pastor del encierro y chófer del Ángel

  • 'Chichipán', como es conocido, está habituado a las cámaras. No tanto como chófer del Ángel de Aralar en Pamplona

Vicente Martínez 'Chichipan' abre la puerta a Jesús Sotil, portador de la efigie de San Miguel de Aralar.

Pastor del encierro y chófer del Ángel

Vicente Martínez 'Chichipan' abre la puerta a Jesús Sotil, portador de la efigie de San Miguel de Aralar.

j.c cordovilla
5
05/05/2014 a las 06:00
  • pilar fdez. PAMPLONA
El caso es que el rostro del chófer le resultó bien conocido esta semana a un pamplonés que se disponía a recibir al Ángel de Aralar. Probablemente no lo imaginaba de traje y corbata, más bien con un polo verde y vara en mano. Y no iría desencaminado. Vicente Martínez Lezano 'Chichipán', pastor del encierro durante 30 años y conductor en el Gobierno de Navarra desde hace 35, se encarga de trasladar la efigie del arcángel durante su estancia en Pamplona. Labores dispares que ejerce con gusto.

Vicente Martínez, 1957, no es el único 'Chichipán'. Qué va. Hay al menos 17, sólo en Caparroso, su pueblo. Así llamaban a su abuelo Antonino, también a su padre, Daniel, y a sus siete hermanos (uno falleció). Y ahora son 'Chichipanes' su hijo y sus nueve sobrinos y, las tres chicas, 'Chichipanas'. "¿Por qué?, no se sabe bien, viene de tantos años...", apunta.

"Con 11 añicos" ingresó en el seminario de los hermanos Maristas, en Artziniega, en Álava. "Fuimos seis del pueblo y tres salieron frailes", explica. Él lo dejó tras cursar quinto de Bachiller. "Me echaron vaya, decía el papel que no tenía vocación. Es cierto que era un poco trasto. Pero guardo muy buenos recuerdos de aquellos años", reconoce. De vuelta al pueblo ayudó en el campo a sus padres y con 19 años marchó voluntario a la "mili", a Aviación. Sumó año y medio entre Zaragoza y Castejón.

Concluida aquella etapa entró a trabajar de caminero en el Gobierno de Navarra. Estuvo un año en Zubiri, y luego pasó a Pamplona, como maquinista de quitanieves, excavadoras, niveladoras... A los dos o tres años sacó la plaza de conductor y desde entonces es chófer de autoridades. Estuvo 16 años en Obras Públicas, y después en el departamento de Presidencia, Justicia e Interior. Hasta ocho presidentes ha conocido en este tiempo: "Amadeo Marco, Arza, Del Burgo, Urralburu, Otano, Alli, Sanz y Barcina", enumera.

"En el coche oficial se mantienen las distancias, pero yo soy dicharachero y pregunto, converso", dice. Pero la discreción, destaca, es cualidad indispensable al volante de un coche oficial, de modo que disuade pronto cualquier atisbo de pregunta incómoda. Incluso cambia de postura, un punto ladeado, como si se abrochara la chaqueta del traje, del que es su uniforme de trabajo.

"Nos dan dos trajes, cuatro camisas, dos pares de zapatos y dos corbatas al año", describe ya sin aprietos. De esa impecable guisa recibe a la efigie y a su inseparable portador, Jesús Sotil, sobre las siete y media de la mañana, durante sus siete días en Pamplona. Inician un maratoniano periplo que concluye pasadas las diez de la noche. "Es cansado sí, pero lo hago a gusto", reconoce.

Y en cuanto el Ángel coja camino de Miluce, él, 'Chichipán', estará ya en el peldaño de una escalera, la de San Fermín. Ya falta menos para el 7 de julio. Ese día cumplirá 31 años como pastor del encierro, sin faltar uno, pero con algún susto, como aquella caída en la Plaza Consistorial que le tuvo 60 días con collarín. Hace tantos años que ni había televisión, pero sucedió. Dice, y no parece broma, que está camino de dejarlo.

"En octubre cumpliré 57 y los reflejos no son ya los mismos, son segundos en los que tienes que tomar decisiones. Y te la juegas, claro que es arriesgado", evidencia apoyado en su popular bigote, aderezado con unos ojos claros y una piel curtida, a buen seguro en los veranos de la Ribera. Cuida su forma física. "Hago footing un 80% de los días del año en el parque del Arga", calcula. Casi ha dejado los recortes, de los que se enamoró con apenas 12 años y que le llevaron por todas las fiestas de Navarra. "Hombre, algo picamos, poco".



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