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Sucesos

Una cabezadita sobre la muralla

Unos ciudadanos alertaron ayer a la mañana a la Policía Municipal de Pamplona de un hombre dormido sobre la muralla. Se exponía a una caída de 10 metros. “Yo controlo”, dijo a los agentes

El hombre se exponía a una caída de unos 10 metros hasta la cuesta de Labrit.

El hombre se exponía a una caída de unos 10 metros hasta la cuesta de Labrit.

CEDIDA
Actualizada 31/05/2017 a las 08:24

Levantarse y que el único recordatorio de dormir sobre el canto de la muralla de Pamplona sea un dolor de cuello o de espalda es casi para sentirse afortunado. Al menos si la alternativa pasa por despertar magullado en el hospital, con varias fracturas, tras darse una media vuelta imprevista y precipitarse una decena de metros muralla abajo. Parece una teoría sensata, pero no es de esa opinión el protagonista de la imagen que acompaña estas líneas, tomada ayer a media mañana cerca de la cuesta de Labrit.

Fueron unos ciudadanos que paseaban por la zona, próxima al fortín de San Bartolomé, en el lado de la Media Luna, quienes alertaron a la Policía Municipal de que había un hombre dormido con un saco de dormir sobre el saliente de la muralla y que, de seguir allí, corría el riesgo de sufrir una grave caída. Eran las 10.54 horas. Quienes dieron el aviso lo vieron por casualidad, cerca del inicio de la pasarela peatonal que cruza la cuesta de Labrit, en el lado de la Plaza de Toros. Por prevención, acudieron al lugar unos agentes de la Policía Municipal, con intención de despertar al hombre lo antes posible. “Yo controlo”, les dijo. Presentaba ciertos síntomas de embriaguez.

Cuando los policías le explicaron que la superficie sobre la que había colocado el saco era de apenas un metro de ancho y que, a un lado la caída no era tan peligrosa (metro y medio), pero en cambio, al otro sí que había una distancia importante (unos diez), el interpelado no pareció preocupado. “No me muevo nada”, aseguró. A pesar de su postura, los agentes no se dieron por vencidos y consiguieron que abandonara ese ‘lecho’. “No es una situación nada habitual. Sabemos de gente que suele dormir puntualmente en el banco de un parque o en cajeros, pero no es nada frecuente que elijan el canto de la muralla para echar una cabezadita. Desde luego, es jugarse el tipo”, afirmaban desde Policía Municipal.


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