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Entrevista
julen madina aierbe, corredor

"Me he demostrado a mí mismo que controlo mis miedos"

A continuación, reproducimos íntegra una entrevista a Julen Madina del 8 de julio de 2005

Actualizada 30/08/2016 a las 20:09
  • Javier Marrodán
Julen Madina corrió el encierro de ayer con dos ligerísimas variantes en su atuendo habitual. Una fue la ausencia de faja: la que llevaba desde hace tres décadas, descolorida ya de tanto aliento de toro, quedó deshecha el pasado 12 de julio, cuando Trigueño lo corneó durante 24 segundos en el interior del callejón. La segunda fue el sexto pendiente que desde hace un año adorna su oreja. Los amigos del corredor de Hernani saben que cada uno de esos aros recuerda una situación de peligro, un encuentro de tú a tú con la muerte. El último tuvo lugar durante aquella cogida interminable de los sanfermines de 2004.

¿Cómo se corre el encierro con cinco cicatrices en el cuerpo?
De la misma manera que sin ellas. Las cicatrices están en el cuerpo, pero algunas heridas también te dejan su marca en la cabeza. Me encontraba bien, pero he estado sometido a mucha presión.

Este ha sido «el encierro después de» y había mucha gente pendiente de qué podía pasar, de cómo iba a hacerlo. Los que me quieren, estaban pendientes de mí de una manera, y los que no me quieren, de otra.
Un reto especial, en definitiva.
Yo no me planteo retos. Yo vengo al encierro a disfrutar, a pasar un buen momento. El encierro es una descarga de adrenalina que para mí no tiene precio. El contacto con el toro en Pamplona y en San Fermín es lo mejor que me ha podido ocurrir nunca.

¿Con qué animo se ha asomado hoy a la calle Estafeta?
He estado más tranquilo de lo que esperaba. He controlado bien mis nervios y me he mentalizado de que se trataba de un encierro más. Me ha ayudado el tener muy buenos amigos que también corren en ese tramo. Es inevitable darle vueltas en la cabeza a las distintas posibilidades: «Fallaré», «No fallaré»... Pero en cuanto he estado en la calle me he dado cuenta de que mi cabeza estaba igual.

¿Se ha encontrado bien físicamente?
Sí, pero me ha costado mucho recuperarme. He estado atascado durante tiempo. Las heridas se cierran con el tiempo, pero yo trabajo en un gimnasio, soy un profesional de la actividad física, y no me conformo con caminar. Además tengo que correr, saltar, volar o saltar en paracaídas. Soy profesor de artes marciales y no concibo una clase sin participar y sin pegarme con mis alumnos.
Eso requiere que el músculo sea funcional y eficaz.

¿Es físicamente el mismo que antes de la cogida?
Creo que sí. Me encuentro muy bien. Hasta mayo estuve atascado, pero después he recuperado. He trabajado mucho, me he cuidado, he entrenado un montón y he venido a Pamplona con bastante confianza.
De segundo y de tercero me apellido Aierbe, y los Aierbe llevan fama de cabezones. Es decir, que yo soy doblemente cabezón. Tengo mucha voluntad y mucha capacidad de sacrificio.

Al enfilar el callejón, ¿ha recordado alguna de aquellas imágenes de hace un año?
No. Ha habido un momento muy fugaz cuando el último toro se ha caído en la entrada del callejón. Me he puesto muy encima de él y he visto que me miraba y me apretaba contra la pared derecha. Ha habido un destello, un recuerdo rapidísimo, pero las circunstancias eran distintas: veía todo limpio y dominaba la carrera. No ha habido sensaciones extrañas.

Debe de proporcionar cierta tranquilidad haber terminado sin percances «el primer encierro después de».
Pensaba que quizá explotaría de euforia, pero no. He acabado muy sereno, con una gran paz. Me he demostrado a mí mismo que controlo mis miedos y que puedo seguir encontrando en San Fermín las sensaciones que siempre he buscado. Necesitaba esto, no lo cambio por nada.

¿Es consciente de que hubo personas que se alegraron de su cogida y que incluso una de las peña lo ha incluido con el pantalón rasgado en su pancarta?
Lo sé. Hay gente de esa peña que me ha llamado para pedirme disculpas y para decirme que estaba avergonzada de la pancarta.
Yo no vengo aquí a pelearme con nadie, vengo a disfrutar. Ya siento ser guipuzcoano, pero disfruto de estas fiestas, las amo como el que más y también me siento navarro.

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