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Voluntariado, fármaco contra la soledad

  • El Voluntariado del Hospital de Navarra acompaña durante todo el año a enfermos solos

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Loli Grujal Rodríguez, voluntaria desde hace cuatro años, junto a Nieves, paciente de 89 años. JAVIER SESMA

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Actualizada 06/01/2012 a las 00:04
  • RUBÉN ELIZARI . PAMPLONA.

EL doctor Gallego la despertó saludándola en italiano cuando acabó la resonancia que debía determinar los daños que le había causado el ictus que sufrió en Nochevieja. Ella abrió sus ojos color verde esmeralda, sonrió al reconocerlo de pie junto a su camilla y respondió en francés. Nieves, de 89 años, que había trabajado como secretaria ejecutiva durante 34 años, que había negociado con éxito en varios idiomas importantes acuerdos comerciales, que no paraba de atender el teléfono o de recibir a directivos de otras multinacionales, no tenía ahora nadie con quien hablar. Médicos y enfermeras eran los únicos que la saludaban y le preguntaban cómo se encontraba. El resto de las horas del día, el silencio roto por el único sonido de la televisión. Hija única, soltera y sin hijos confiesa que el tiempo se ha llevado consigo a todos sus amigos: "Vivo sola, no tengo absolutamente a nadie", dice. Hasta que Loli Grujal Rodríguez llamó a la puerta de su habitación.

Loli es una de las 60 personas que acuden de manera voluntaria, y completamente altruista a la Asociación Voluntariado del Hospital de Navarra para acompañar a aquellos pacientes que además de superar su enfermedad, han de afrontar otra, a veces, invisible: la soledad.

La primera vez que Loli acompañó a un enfermo fue hace cuatro años. Esta pamplonesa explica que siempre había sentido en su interior la llamada de la solidaridad: "Cuando mis hijos ya no me necesitaban, y después de haber cuidado a mis padres, ya fallecidos, me animé a dar el paso. Todo lo que nos aportan los pacientes a nosotros no se puede pagar con nada. Aún recuerdo el día en que uno de los pacientes, al despedirme hasta el día siguiente, cerró los ojos y se echó a llorar", relata con la voz quebrada por la emoción.

Esta batalla contra la soledad comenzó a gestarse en la mente de Tere, una enfermera de urgencias del Hospital de Navarra en 1998. Hoy ya jubilada, relata que le llamó la atención el gran número de pacientes a los que nadie iba a visitar. "Eran sobre todo inmigrantes que aún tenían sus familias en sus países de origen, personas sin recursos, y enfermos con edades muy avanzadas".

Su idea se materializó en 1999. Entonces, sólo eran una docena de personas que ocupaban un minúsculo despacho en uno de los pasillos del Hospital. Ahora, no sólo han multiplicado el número por 5, sino también su organización y gestión: "Hacemos un gran hincapié en la formación y mantenemos encuentros mensuales formativos. Es muy importante para tener cierta seguridad, aprender de los silencios, a veces siempre tan incómodos, y sobre todo, saber cómo estar con el paciente ".

El mejor fármaco

Loli y Nieves sólo se conocen desde hace 15 minutos, tiempo más que suficiente para fraguar una amistad. "Nos hemos conocido hoy hace solo un rato, y nos hemos caído muy bien. Desde la postración que estoy obligada a sufrir, puedo afirmar que la labor de voluntariado que realizan es sublime. Tienen un grado de carisma humana que no se puede pagar con nada. Este es el mejor momento del día", dice Nieves con voz firme.

Las conversaciones entre los voluntarios y los pacientes no se imponen. Surgen de una manera tan espontánea como una flor en primavera. Aficiones, experiencias, vividas o recuerdos en unas ocasiones. En otras, solamente silencio. "Es muy importante aprender de los silencios. A veces el voluntario es solamente una presencia que está ahí, al lado de su cama por si el enfermo necesita algo", cuenta María José Etayo Pérez, voluntaria desde hace cinco años.

-Mi puesto dependía del director de operaciones comerciales. Muchas veces me dejaba el cierre de una operación después de haberme informado de cuáles eran los intereses de la empresa. Siempre intentaba mejorar el precio final. Era buena negociadora-, le cuenta entre risas Nieves a Loli.

A esta voluntaria, al igual que a María Ángeles Herce Martínez, voluntaria desde hace 11 años, y María José Etayo, aún recuerdan el caso de un joven senegalés de 31 años que falleció después de una estancia de cuatro meses en el hospital: "Todos nos volcamos con él. Había conseguido llegar a España en patera en varias ocasiones, y su caso nos impactó mucho", explica María José Etayo.

En conversación entre Loli y Nieves van surgiendo temas de historias, de la vida diaria o el tiempo, pero no aparece la soledad.

Atendieron a 141 pacientes en 2011

Los 60 voluntarios del Hospital de Navarra atendieron el año pasado a un total de 141 pacientes. Sus estadísticas indican que acompañaron durante 2042 horas a las diferentes personas ingresadas.

Los voluntarios llegan a los pacientes a través de los trabajadores sociales, la unidad de enfermería o incluso de los propios familiares que residen en localidades muy alejadas del Hospital de Navarra y han de realizar largas estancias en el centro sanitario. Todos estos agentes contactan con el voluntariado, que organizado por un comité de dirección, asigna los horarios a los voluntarios.

Este comité de dirección está integrado por siete personas, entre ellas dos religiosas de las Hijas de la Caridad. Además, de manera periódica, revisan las diferentes plantas del Hospital para encontrar pacientes recién ingresados que pueden requerir de sus servicios.

Nuevos voluntarios

Los requisitos necesarios para formar parte de este voluntariado es disponer de tiempo libre, comprometerse a la asistencia, y haber superado posibles épocas de duelos familiares.

EN CIFRAS

1. Suman 60 voluntarios

47 mujeres

13 hombres

3 estudiantes

3 parejas de matrimonios

2. Servicios

La asociación Voluntariado del Hospital de Navarra atendió durante el año 2011 un total de 21 servicios, lo que implica que invirtieron con sus pacientes 2.042 horas.

3. Origen

El grupo de voluntariado del Hospital de Navarra inició su andadura en 1999 y su número se ha mantenido estable, con una cifra que ha rondado siempre las 50-60 personas con una media de edad en torno a los 55 años.

4. Primer aniversario En 2009 fueron homenajeados por la entonces consejera de Salud, María Kutz, en el Palacio de Navarra.




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