Falces y Villafranca eran ayer dos localidades consternadas por la muerte de dos jóvenes vecinos en accidente de tráfico a última hora del martes. Los coches de Iñaki Fernández Ochoa, de 24 años y de Villafranca, y el de Javier Barbarin Rapado, de 28 y de Falces, aunque trabajaba en Villafranca, colisionaron cerca de esta última localidad a las ocho y media de la tarde.
En Villafranca, el Ayuntamiento se ofreció a la familia a cambiar el programa de actos de hoy con motivo de la Cabalgata de Reyes, pero al ser el funeral por la mañana, no fue necesario alterar el programa. En Falces, el cuerpo de Javier Barbarin fue recibido ayer por la tarde por unas 200 personas, la mayoría de ellas jóvenes. Los miembros de la Cabalgata de los Reyes de Falces decidieron hacer una mención a la juventud en la Cabalgata de hoy.
Javier Barbarin Rapado era natural y vecino de Falces. Tenía 28 años y trabajaba desde hace ocho en la empresa Talleres Trocumol, de Villafranca, donde ejercía de mecánico tornero. Además, su madre está empleada en la fábrica de conservas Gvtarra, ubicada en el polígono industrial de Villafranca, por lo que su fallecimiento también ha sido muy sentido en esta localidad. Tenía una hermana mayor que vivía en Suiza, donde se instaló después de casarse el pasado verano. Tras conocer la noticia se trasladó a Falces, donde ya había pasado unos días en torno a la pasada Nochebuena. El padre de Javier Barbarin murió cuando él tenía dos años al accidentarse con un camión. La pareja de su madre tocaba en la banda de música de Falces, y el grupo tocará hoy en los funerales.
"Era muy alegre, activo, siempre estaba de un sitio para otro, y siempre se le veía positivo. Últimamente no salía tanto, pero todos hemos estado recordando lo bien que se lo pasó esta Nochevieja con todo el pueblo", apuntaba un amigo de su cuadrilla de Falces. Barbarin había estudiado en el colegio Marqués de Villena y después Mecanizado en el Politécnico de Tafalla. Por su estudios en Tafalla y por trabajar en Villafranca, era un joven "muy conocido" en localidades de la zona como Peralta y Miranda de Arga, entre otras.
En Falces subrabayaban su tremenda afición al patinaje. Era bastante habitual verle pasar por el pueblo montado en sus patines de línea y también había dado cursos a los niños sobre cómo andar en patín. Además, su pasión le había llamado a participar en pruebas de descenso a nivel nacional y en otras pruebas de descenso en la zona de Belagua. Allegados de su localidad destacaban que se trataba de un joven deportista, sano, y muy conocido y querido en localidad.
"Ha sido un mal trago; un palo muy grande". Con estas palabras resumía ayer Lara Romeo el estado de la plantilla de Talleres Trocumol, de Villafranca. "Me encontraba ayudando en la construcción de las carrozas de la cabalgata cuando me enteré de la noticia. El fallecimiento del joven de Villafranca lo supimos hacia las 10 de la noche, pero el nombre del joven de Falces lo conocimos pasada la media noche y entonces supimos que era nuestro compañero de trabajo", añadió. Lara Romeo definió a Javier Barbarin como un joven "muy trabajador, responsable y buena persona". "Era un chico muy sano y lo cierto es que su muerte nos ha dejado sin palabras. Algo inexplicable". En la empresa de Villafranca trabajan 7 personas.
Su familia ha decidido donar órganos vitales.
Iñaki Fernández había cumplido 24 años el pasado 1 de enero. Era un joven muy conocido en la localidad y pertenecía a la cuadrilla La Fuxión, integrada por 13 amigos de los que 6 son quintos nacidos en 1988, como él. "El hermano de una quinta nuestra vio los coches y nos dijo que uno se parecía al de Iñaki. La noticia nos la dieron a varios amigos sobre las 21.45 horas y a partir de ahí, a través de los móviles, fuimos confirmando la tragedia", comentó Ibai, amigo de la cuadrilla.
Destacó que la primera impresión que transmitía Iñaki Fernández era de ser un joven serio y callado. "Los que no le conocían bien pueden quedarse con esa sensación, pero aseguro que se trataba de un chico fenomenal, muy amigo de sus amigos, y con buenos golpes de humor en las tertulias", añadió. Dijo que sus mejores aficiones eran la música rock y el mundo del motor, "que le apasionaba". "En fiestas disfrutaba como el que más, y esta última Nochevieja nos invitó a una ronda a todos los amigos para celebrar su cumpleaños", señaló.
Su amigo también destacó que la cuadrilla tenía por costumbre reunirse todos los miércoles en la peña para hacer una cena. "Lo importante era estar juntos, tener una causa para reunirnos. Iñaki nos decía siempre que le encantaba llegar tarde y con todo preparado. Hoy -por ayer- tocaba cena, pero ya no es posible", aseguraba Ibai, muy afectado como todo su grupo de amigos.
Iñaki Fernández Ochoa trabajaba actualmente en una empresa de desguace de Alfaro. Antes lo hizo con su padre en la empresa familiar de pintura y también en la fábrica de conservas IAN, donde trabaja su madre Carmen Ochoa Azcona. Iñaki tenía una hermana menor, Silvia. El martes llegó a su domicilio de Villafranca hacia las 20 horas, se duchó, se cambió de ropa y le dijo a su madre que se marchaba rápido porque tenía una cena fuera.
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