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AMOR EN EL CAMINO

Un ramo de flores, un celestino... y un Camino

  • Ella partió de Eslovaquia y él de Navarra. Se conocieron en pleno Camino de Santiago. El 13 de agosto se casaron. Esta es su historia...

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Un ramo de flores, un celestino

Eva Cernanká y Xabier Montón Enériz al llegar a Santiago en julio de 2007. CEDIDA

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Un ramo de flores, un celestino

Los caminos de Eva y Xabier se unieron en el Camino. IVÁN BENÍTEZ

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Actualizada 10/09/2011 a las 01:11
  • IVÁN BENÍTEZ . PAMPLONA.

CUANDO Eva partió de su casa en Eslovaquia, su madre le dio un consejo: "Ten cuidado, los españoles son muy mujeriegos". Eva obedeció, a medias. La culpa, un ramo de flores silvestres, un celestino húngaro, y un tenaz peregrino navarro llamado Xabier Montón Enériz.

Sucedió en julio de 2007. Xabier tenía nueve días de vacaciones. Desde hacía tiempo le rondaba la idea de realizar el Camino de Santiago. "Quizá porque soy de Muruzábal y siempre he visto a los peregrinos atravesar el pueblo". Aquel seis de julio de 2007, Xabier se subió al tren en Pamplona y se bajó en Ponferrada. Eran las doce del mediodía, momento en el que se lanzaba el cohete de San Fermín. Se anudó el "pañuelico" rojo y no se lo soltó hasta el 14. En un principio, la intención de este joven ingeniero industrial, de 29 años, era efectuar el recorrido con un objetivo deportivo. "Quería registrar buenos tiempos", explica; sin embargo, el destino, caprichoso, le marcó unos tiempos diferentes a los pensados.

La primera vez que Xabier se fijó en ella ocurrió en el albergue de Ponferrada. Al atardecer. Mientras en la calle se vivía un multitudinario y festivo ambiente medieval, dentro del albergue se respiraba una atmósfera de recogimiento. Los caminantes descansaban o escribían en sus diarios. Fue en este entorno de quietud, donde se encontraba ella. "Era tan hermosa", evoca Xabier. Eva Cernaska, estudiante eslovaca, de 21 años, que peregrinaba con su hermano y un amigo, también escribía en su cuaderno de campo. En ese instante, la eslovaca no reparó en la presencia del navarro.

A la mañana siguiente, Xabier y Eva partieron a distintas horas hacia Villafranca del Bierzo. "Yo salí el último. Quería probarme. Comprobar si podía adelantarles", ríe. "No la vi hasta el final de la etapa". Al que sí conoció esa misma mañana fue a un húngaro del que no se separó. "Apareció y desapareció de mi vida".

El primer día que Xabier se acercó a Eva fue una noche en la que el húngaro quiso cocinar goulash, el plato nacional de su país. Eva se acercó curiosa y habló con el húngaro. "Yo no le debí caer muy bien", confiesa Xabier, "no sabía qué eran los Sanfermines y no le gustó la cara de extrañeza que le puse".

En la siguiente etapa: Villafranca- O Cebreiro, Xabier y Eva tampoco coincidieron. "La debí pasar, no me di cuenta. Como ella llegó tarde al albergue en Triacastela, tuvo que continuar unos kilómetros más. Era estudiante y venía sin dinero. No le quedó más remedio que dormir en una tienda de campaña". Fue al final de la cuarta etapa, en Sarria, a 92 kilómetros de Santiago, cuando empezaron a simpatizar. "En esta ocasión me tocó cocinar a mí: ensalada y gazpacho. Eva cenó con nosotros. Tras la cena la dije que me acompañara al río Miño a nadar. No quiso. Era dura de convencer".

En la sexta etapa, Portomarín-Palas de rei, Eva y Xabier continuaron su particular peregrinaje por separado. Se reencontraron en el albergue. "Ese día me dio por coger flores a lo largo del camino. Preparé un ramo de margaritas. Fue instintivo. Se las entregué al llegar. Así empezamos a hablar. Hubo un flechazo. El húngaro intervino ágilmente. Le dijo a Eva que como le había regalado flores, ella debía invitarme a comer. No me invitó a comer, pero sí a tomar una cerveza. Lógicamente pagó ella. Pensaba que sí lo hacía yo era porque tenía alguna intención deshonesta".

En la jornada siguiente, partieron cada uno a una hora. "No coincidimos en todo el trayecto, y nos extrañamos, por eso decidimos recorrer la última etapa juntos". Al terminar el Camino, se despidieron. Él regresó a Navarra y ella continuó a Barcelona. Mantuvieron el contacto por Internet. "Un día aproveché un viaje de trabajo a Alemania para visitarla. Iniciamos así la relación. A partir de octubre de ese año (2007), nos visitábamos cada mes. Quedábamos en París. En 2008 apareció en Pamplona por mi cumpleaños y por sorpresa. Un viaje de locos: autobús, autoestop, etc". El 13 de agosto se casaron en Eslovaquia.

...y un Camino




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