TRÁFICO
¿Son legales los detectores de radar?
- El Congreso admitió los detectores porque "el ciudadano tiene derecho a saber dónde están los radares"
Publicado el 16/08/2011 a las 02:00
Desde agosto, Navarra tiene tres radares fijos más. En total, junto con el que ya estaba instalado en Lekunberri, son cuatro. Con todo, sigue siendo la provincia con menor número de estos aparatos. A ellos hay que sumar los más de diez equipos empleados en vehículos camuflados con los que trabaja la Guardia Civil y la Policía Foral. ¿Hay forma de saber dónde se colocan? Sí. Existen tres elementos para ello: avisadores, detectores e inhibidores.
Enrique Fernández, de la tienda de componentes electrónicos Gasteiz, dice que entre los clientes hay una gran confusión sobre la legalidad de estos dispositivos. Incluso la Dirección General de Tráfico (DGT) ha expresado a veces sus dudas. Emilio Olabarría, diputado del PNV en el Congreso, es el presidente de la comisión de Interior. Allí se tramitó la Ley de Tráfico. Y, según explica, está muy clara: toda persona puede llevar en su coche un detector de radar -tanto fijo como móvil-. Y también un avisador. Lo único que queda prohibido son los inhibidores.
Las diferencias entre estos tres dispositivos son importantes. Para emplear el avisador hay que descargarse primero desde internet en el GPS del coche la localización de los radares fijos. Esto es legal y la propia DGT informa en su página web dónde se encuentran. Además puede incluirse la información sobre los lugares en que los coches camuflados suelen instalarse, algo que los propios agentes de tráfico ven con buenos ojos, ya que se colocan repetidamente allí para que los conductores estén alerta porque son puntos negros.
Sorpresa con la ley
El gran cambio ha sucedido con los detectores. Estos se instalan en el vehículo y son capaces de captar las ondas que emiten los radares tanto fijos como camuflados. De esta manera alertan de su presencia y el conductor reduce la velocidad al llegar a ellos.
Hace varios años la Policía Foral adquirió equipos que permitían averiguar qué vehículos portaban un detector y numerosos conductores fueron multados. En el año 2008 seiscientas personas fueron sancionadas en sólo diez meses: tuvieron que pagar 150 euros y perdieron dos puntos del carné de conducir.
Jesús Cruz, jefe de la División de Atestados de la Policía Foral, participó en algunos de estos controles. "Para muchos de los conductores era una excelente inversión, ya que la multa por exceso de velocidad habría sido mucho más cara que el detector. Los encontrábamos sobre todo en coches de alta gama y, al principio, los llevaban en el salpicadero, pero cuando iniciamos los controles, se comenzó a ocultarlos".
La normativa castigaba entonces el uso de detectores. Pero el año pasado llegó la nueva Ley de Tráfico. Y con ella un hecho llamativo: el nuevo reglamento, que aparentemente iba a ser más duro, parecía permitir que los conductores utilizaran los detectores para saber de antemano dónde se ocultaban los radares móviles.
No hubo equivocación
En la DGT el descontento era evidente y se hablaba abiertamente de equivocación . Su subdirector, Javier Villalba, decía que "un error del legislador ha provocado una situación de limbo legal". Este mismo mes, el jefe de Tráfico de Navarra, Vicente López, afirmaba que fue "una no correcta redacción de la ley. Nuestro objetivo era que no se permitieran ni los inhibidores ni los detectores".
Algunos policías de tráfico no salían de su asombro al leer la nueva normativa. De hecho, hay quienes siguen pensando que se trató de un fallo involuntario. Que los parlamentarios se equivocaron y dejaron un vacío legal sin pretenderlo. Por eso creen que en breve se tramitará una corrección que volverá a impedir el uso de estos aparatos.
Pero no es así. La confusión la resuelve el diputado Emilio Olabarría y presidente de la Comisión que tramitó la Ley. Como se ha explicado, dice que no hubo ningún error. Ellos querían que los ciudadanos pudieran utilizar legalmente los detectores. Y lo argumenta: "La idea es que existan radares en las carreteras para que la gente conduzca razonablemente bien. Pero no deben convertirse en trampas que busquen poner denuncias. Si se prohibían los detectores parecía que el afán de la norma era claramente recaudatorio".
Los dieciséis parlamentarios de diversos partidos que forman la comisión recibieron primero un borrador de Ley escrito por el Gobierno. La leyeron y creyeron que era "muy punitiva". Así que rebajaron algunos aspectos y llegaron a la opinión compartida de que "una persona tiene la obligación de conducir bien. Pero también tiene derecho a saber dónde están los radares. No se le pueden establecer trampas en el camino para que, por un despiste o una infracción ocasional, sea sancionado". Una vez "dulcificado", los diputados dieron el texto por bueno y lo elevaron al pleno del Congreso, donde fue aprobado.
La nueva Ley de Tráfico, que se aplica desde el año pasado, había entrado en vigor. Y los detectores anteriormente prohibidos quedaban legalizados. Agentes de tráfico que no quieren ser identificados dicen que quedaron desconcertados. Algunos todavía piensan que fue un error involuntario. Otros sí que creen que los diputados querían legalizar estos aparatos y lo hicieron porque pensaron más como conductores, es decir, como personas que a veces incumplen la norma, que teniendo en cuenta la seguridad vial: "Ahora cualquiera puede circular a gran velocidad y frenar únicamente cuando se les avisa de que estamos unos metros más adelante".
Respecto a los inhibidores de frecuencia, aquí no hay duda, la Ley de Tráfico los sigue considerando ilegales. Estos aparatos hacen que, cuando se pasa a gran velocidad junto a un radar fijo o móvil, detenga las ondas e impida que se le detecte y fotografíe. Se vuelven invisibles. Su uso se valora como muy grave y la multa es cuantiosa: 6.000 euros.
Jesús Cruz, de Policía Foral, dice que muy pocas personas emplean inhibidores actualmente. Y cuando se usan, los conductores procuran esconderlos en recovecos del coche. Su localización a veces resulta extremadamente compleja para los agentes. De hecho Manuel Ruiz, capitán de Tráfico de la Guardia Civil, explica que cada vez que se descubre una ubicación novedosa se informa de ella a todas las provincias para que estén actualizadas.
Captan todas las ondas
Con la nueva Ley de Tráfico, los detectores quedaban legalizados de un día para otro. Enrique Fernández, de Gasteiz Componentes Electrónicos, en Pamplona, dice que uno de estos aparatos cuesta 195 euros y se alimenta a través de los 12 voltios del mechero del coche. Son pequeños, aproximadamente del tamaño de un teléfono móvil, y su instalación es sencilla: basta con adherirlos con una ventosa a la luna delantera.
Cada vez se compran más dispositivos de este tipo. Según Fernández "en el último año las ventas han crecido. La gente a veces viene con dudas. Insisten en preguntar a ver si son legales. Hasta tenemos folletos en los que aparece el artículo de la ley para que quede claro. En nuestra tienda vendemos ahora unos quince o veinte cada mes". Además de advertir sobre la localización de los radares, este tipo de aparatos también pueden alertar al conductor en el momento en que está superando la velocidad que el mismo le ha introducido como máxima.
Un conductor pamplonés conocía esta semana el precio y características de los detectores: "Hace unos días me pusieron una multa por exceso de velocidad de 120 euros. Sólo con esa ya hubiera amortizado casi todo lo que vale el aparato". Pero no es tan sencillo.
Manuel Ruiz, capitán de la Guardia Civil, explica que el funcionamiento de los detectores tiene deficiencias. Una de ellas es que "dan muchos falsas alarmas". Esto es, que advierten de la presencia de un radar cuando no existe. "Esto ocurre porque recogen todo tipo de emisión, incluida la del detector de otro coche que circula cerca o la emisora de un camión o de un taxi, por ejemplo". Además en Navarra se emplean ya tres equipos que no utilizan ondas sino infrarrojos, frente a los que, según Ruiz, el detector es inútil.
"Oímos el frenazo"
¿Qué criterio siguen los agentes de tráfico para colocar los radares camuflados? El policía foral Jesús Cruz explica que los sitúan en dos tipos de lugares: los puntos negros que registran numerosos accidentes y, también, en las autopistas donde determinados conductores transitan muy deprisa. La suposición es que al detectarles se está trabajando en concreto sobre ese grupo de personas minoritario que circula manifiestamente por encima del límite.
Este policía foral con varios años de experiencia en la carretera cuenta que los agentes del radar suelen percibir cuando un vehículo tiene instalado el detector. "El coche se aproxima al punto de control y oímos el ruido del motor, que viene muy acelerado. De repente escuchamos el frenazo y lo vemos pasar delante nuestra a una velocidad adecuada mientras el conductor mira a ambos lados intentando descubrir dónde nos encontramos".
Por eso Cruz cree que "es una incongruencia que se haya modificado el Código Penal para penalizar la velocidad y que al mismo tiempo se permita utilizar un aparato que encubre una conducta sancionable y en algunos casos hasta delictiva".
El guardia civil Manuel Ruiz dice que "hay que confiar en la falta de eficacia de estos instrumentos y en que los conductores se convenzan de que hay que cumplir las normas porque lo importante es evitar los accidentes. Y eso implica, entre otras cosas, circular más atentos. No deja de sorprenderme que, en los radares fijos, que están claramente señalizados con un kilómetro de antelación, todavía haya personas que sean denunciadas".
Radares indetectables
El capitán de Tráfico Manuel Ruiz dice que los detectores no siempre funcionan. Son capaces, sí, de percibir los radares tradicionales que trabajan lanzando ondas. Pero la Guardia Civil dispone ya de un modelo que en su lugar emplea el láser, un sistema que según explica no se puede localizar porque no produce ningún tipo de emisión.Aunque todos los equipos camuflados de la Policía Foral utilizan todavía el sistema de ondas, la Guardia Civil de Navarra dispone en la actualidad de tres aparatos de láser teóricamente indetectables.
Sin embargo, este hecho también está creando confusión entre los compradores. Y es que la publicidad con la que se venden los detectores afirma que estos instrumentos son también capaces de descubrir el láser. Sin embargo, al leer la letra pequeña surgen dudas ya que la explicación es un tanto confusa: dice que lo hacen por "rebote" del láser -por ejemplo contra otro vehículo- y matiza que solo es efectivo "si nos miden la velocidad por delante y a algo de distancia". A pesar de lo que afirma la publicidad de los detectores, el capitán Ruiz mantiene que la tecnología existente en la actualidad no permite detectar aquellos radares que emplean rayos infrarrojos.