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ELECCIONES DEL 20-N

Sanz lanza un órdago a Barcina y se ofrece a liderar la candidatura de UPN al Congreso

  • Barcina trató este tema con Rajoy y ambos ven con buenos ojos un posible acuerdo, algo que se negociará en Navarra

Sanz y Barcina coincidieron ayer en Corella en el funeral de la hermana de Antonio Catalán.

Sanz lanza un órdago a Barcina y se ofrece a liderar la candidatura de UPN al Congreso

Sanz y Barcina coincidieron ayer en Corella en el funeral de la hermana de Antonio Catalán.

NURIA G. LANDA
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Actualizada 04/09/2011 a las 17:06
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  • BEATRIZ ARNEDO . PAMPLONA .

"Hoy yo estoy más dispuesto que ayer a ofrecerme a liderar la candidatura de UPN al Congreso". Con esta declaración de intenciones, el expresidente Miguel Sanz lanzó ayer todo un órdago a la máxima dirigente de su partido. Respondía así a Yolanda Barcina, después de que ésta anunciara contactos con el PP para que regionalistas populares vayan juntos a las elecciones generales del 20 de noviembre. Porque si es difícil que alguien pudiera encajar en esa candidatura, en caso de que hubiera un acuerdo UPN-PP, sería Sanz, a quien el PP responsabiliza de la ruptura del pacto.

Barcina realizó el anuncio de ese inicio de contactos el pasado viernes, en el acto público con el que su partido celebró la apertura del curso político, en el restaurante Marisol, en Cadreita. La sorpresa fue general. Todos los asistentes se quedaron de piedra. Hubo incluso quien mostró evidentemente su desacuerdo, como el ex consejero Javier Caballero que al terminar el discurso de la presidenta no se levantó de su asiento ni aplaudió.

Únicamente, los máximos cargos del partido, el vicepresidente de UPN, Alberto Catalán, y el secretario general, Carlos García Adanero, estaban al corriente de este movimiento. Barcina hizo hincapié en dos argumentos: los votantes no perdonarían al centro derecha que fuese dividido cuando existe el "riesgo real" de que Bildu y Aralar, que irán juntos a los comicios, pudieran ser la primera fuerza. Y, en segundo lugar, recalcó que cualquier acuerdo con el PP pasaría porque UPN conservase la voz que ha tenido esta legislatura en el Congreso.

Yolanda Barcina cree que la coalición UPN-PP es, por eso, la mejor vía para su partido y así lo abordó personalmente con el máximo dirigente del PP, Mariano Rajoy. Porque la líder de UPN ha tratado este tema directamente con la dirección nacional de los populares. Según ha podido conocer este periódico, Rajoy trasladó a Barcina que ve con buenos ojos este entendimiento. El argumento de que Bildu no sea la primera fuerza es uno de los que más ha pesado para que Rajoy dé vía libre al inicio de conversaciones, según indicaron desde el PP. Aunque ahora esas conversaciones se llevarán en Navarra y sentarán en una mesa a Barcina y al presidente del PP, Santiago Cervera. Éste espera que se inicien la próxima semana. Desde el entorno de Barcina confían en llegar en pocos días a un acuerdo que, de alcanzarse, se sometería a la votación de los órganos de UPN.

Este tema ha suscitado ya un fuerte debate interno. El viernes, nada más concluir el discurso de Barcina, los teléfonos móviles empezaron a echar humo en Cadreita. Llamadas de teléfono, mensajes SMS... Varias fueron dirigidas al propio Sanz, que no estaba en el acto y que desconocía la intención de iniciar esos contactos entre UPN y el PP.

Barcina llamó esa noche al ex presidente para comunicarle personalmente lo que acababa de anunciar. La conversación duró menos de un minuto. Ayer, por cierto, Sanz y Barcina coincidieron personalmente en Corella, en el funeral de una hermana del empresario Antonio Catalán. Se vio cómo apenas estuvieron juntos, se limitaron a saludarse y no hablaron casi entre ellos.

Ese mismo viernes, Barcina habló también por teléfono con el vicepresidente del Gobierno y socialista Roberto Jiménez para comunicarle el inicio de las conversaciones con el PP.

"A mí no me va a vetar nadie"

Sanz no ocultaba ayer su malestar. Reconoció que no era "un buen trago", porque desde el PP sufrió "muchas deslealtades". Insistió en que UPN tiene que tener "una voz en Madrid" que "no esté condicionada" por ningún partido nacional. No quiso extenderse. Lo hará en los órganos internos del partido. Pero no dudó en anunciar todo un órdago para la dirigente de su partido: su disposición a liderar la candidatura al Congreso por UPN, algo que prácticamente descartaba hace sólo una semana.

"Lo que también digo es que a mí no me va a poner el veto absolutamente nadie. Ni el PP ni nadie", agregó sin querer concretar si se estaba refiriendo a Barcina. Dijo que para "actuar en beneficio de UPN y de Navarra" sólo le podrán vetar "los afiliados y la organización. Y eso todavía no ha ocurrido". Y es que hay quien ha visto en el movimiento de la presidenta del partido la intención de que Sanz no sea quien lidere la lista de UPN al Congreso.

El pulso que este tema podría suscitar entre presidenta y ex presidente era en las filas de UPN un debate abierto con las espadas en alto. Lo reconocían los dirigentes del partido y cargos consultados por este periódico. Ayer sábado era un secreto a voces el enfado de Sanz y de las personas más cercanas al ex presidente.

Los que apoyan a Barcina están convencidos de que UPN respaldará las conversaciones con el PP. Cerrar el paso a Bildu es uno de los argumentos más compartidos. Otro, el rechazo a la política del presidente socialista Rodríguez Zapatero. Pero, ademas, defienden que se debe abrir una nueva etapa con los populares, en un momento que todo apunta a que serán los próximos inquilinos de la Moncloa. Una etapa que no será, sin embargo, como la vivida entre 1991 y 2008, cuando el PP desapareció con sus siglas en Navarra. Consideran que ideológicamente continúan siendo los más cercanos, y que el 20-N quien no debe ganar las elecciones es el PSOE tras la "nefasta" etapa de Zapatero, decía uno de ellos.

Y coinciden en que Sanz debe aceptar la decisión impulsada por la actual presidenta por lealtad. "Yo no estuve de acuerdo con algunas de las cosas que hizo en su última etapa, pero le apoyé porque era el presidente y no debíamos desautorizarle, sino estar todos a una. Ahora la presidenta es otra. Sanz hizo una transición ejemplar y así debe seguir siendo", destacó uno de ellos.

Sin embargo, para los que se oponen a este pacto, el movimiento de Barcina pone "en riesgo" al propio partido. "Ya teníamos un pacto con el PP y el PP lo rompió porque no respetó la autonomía de Navarra. ¿Qué ventaja nos da ir con ellos, cuando ahora UPN podría liderar el voto el 20 de noviembre en Navarra?". También creen que va a perjudicar el pacto de gobierno entre UPN y PSN. Y, ademas, mostraban un claro descontento por la forma en la que Barcina anunció el inicio de conversaciones con el PP, sin haberlo comunicado previamente al comité ejecutivo del partido.

ANÁLISIS LUIS M. SANZ

JUGANDO A DOS BANDAS

H AY quien sostiene, medio en broma medio en serio, que las supuestas diferencias que han venido escenificando en los últimos tiempos Miguel Sanz y Yolanda Barcina eran pura estrategia. Mientras el ya ex presidente decidía en octubre de 2008 que UPN debía de caminar en solitario, al margen del PP, y así acercar a su redil a los socialistas navarros, la actual presidenta nunca ha acabado de soltar las amarras que durante tantos años han unido a regionalistas y populares. Es decir, una jugada a dos bandas de diseño perfecto. La realidad, sin embargo, es algo diferente. La confianza de Sanz en la responsabilidad de los socialistas para no pactar con el nacionalismo vasco, no es la misma que tiene Barcina en el partido de Rodríguez Zapatero, ahora de Rubalcaba.

Si se consuma el acuerdo UPN-PP para el 20-N, Barcina tendrá que solventar algunas dificultades que se barruntan en lontananza. La primera, la gestión de su Gobierno. Con el PSN de socio en Navarra y el PP en Madrid se antojan cuatro años de equilibrios complicados, a pesar de que el propio acuerdo de gobierno despeja cualquier duda sobre la libertad de actuación de ambos partidos en los ayuntamientos y en las Cortes. La segunda dificultad es convencer a su partido (pero sobre todo a Sanz) de la conveniencia de ir nuevamente de la mano del PP a las elecciones generales, tan solo tres años después de una ruptura traumática. Desde el punto de vista práctico, de resultados, no hay duda de que la opción planteada por Barcina tendría más éxito que si el centro derecha va desunido a estos comicios. Con el agravante de que en frente van a tener a la mayoría del nacionalismo vasco bajo el mismo paraguas (Bildu y Aralar), amenazando con ser la primera fuerza de la Comunidad foral.

El órdago de Sanz a la presidenta de UPN va a ser la prueba del algodón para saber si Barcina es la auténtica líder del primer partido de Navarra o si la sombra de Sanz sigue siendo alargada.

La ejecutiva de UPN se reúne mañana

El comité ejecutivo de UPN se reunirá mañana y podría abordar el inicio de contactos con el PP para ir a las generales, aunque no está en el orden del día. Dirigentes que respaldan a Yolanda Barcina creen que no hay motivo para tratarlo, ya que todavía no hay ningún acuerdo con el PP. Sin embargo, entre los que se oponen era clara la opinión de que mañana la ejecutiva tiene que debatir este asunto. Lo que está claro es que la dirección del partido, de 23 miembros, está conformada en su mayoría por personas afines a la presidenta, como reconocen todos los dirigentes consultados. En lo que no están de acuerdo es en qué pasaría si se llevara este asunto al Consejo Político, órgano formado por 232 representantes de UPN en las diferentes instituciones públicas y de las 60 asambleas locales. Mientras los afines a Barcina están convencidos de que este órgano apoyaría de forma abrumadora a la presidenta, el sector crítico con un entendimiento con el PP de cara al 20-N mantiene que no sería así.



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