Miguel, el niño de la revolución
- El viernes, a las nueve de la noche, un niño de 10 años cogió el micrófono y levantó el ánimo de los miles de indignados congregados en la Plaza del Castillo. Hoy todos le buscan. Se ha convertido en el referente de este movimiento espontáneo
Publicado el 22/05/2011 a las 02:02
NADIE sabe dónde está Miguel. Así se cree que se llama el niño de 10 años que el vienes pasado levantó en aplausos a los indignados que se congregaron en la Plaza del Castillo de Pamplona. Sus palabras se convirtieron en el "rostro" del Movimiento 15-M. Y por este motivo, ayer, a las siete de la tarde, una hora antes de la nueva convocatoria, esta vez llamada "de reflexión", algunos de los miembros que integran las comisiones intentaron dar con el pequeño. "Su intervención fue tan espontánea -manifestaron a este periódico- que nos ha pillado por sorpresa. De la misma manera que se presentó y habló, desapareció", indican. Y hoy siguen buscando su paradero.
Como todo en esta vida, las revoluciones también comienzan y terminan, y de todas ellas queda un remanso de vivos recuerdos: un rostro, una imagen, un color, una palabra, una banda sonora... Pamplona, en cierta manera, ya posee la suya. Se llama Miguel y tiene 10 años.
Sucedió el viernes por la tarde, a eso de las nueve de la noche, en el corazón de Pamplona. El "Movimiento 15-M" lograba reunir a cientos de personas en la Plaza del Castillo. Todo discurría con normalidad, en un ambiente sano y correcto. Indignación y reivindicación bailando al mismo son. Sin embargo, algo trastocó este baile. La asamblea arrancó con la lectura del manifiesto, y después comenzó la ronda de propuestas. El micro pasó de mano en mano, de propuesta en propuesta, de indignación en indignación, hasta caer en las manos de Miguel, un niño, de 10 años, al que no le tembló la voz al hablar. Lo hizo con claridad. Por ello, la respuesta de sus palabras fueron ovacionadas con una súplica al unísono: "¡Quédate a dormir! ¡Quédate a dormir!". A Miguel le acompañaba su madre. Aunque no se quedaron a dormir, se puede decir que entre los indignados insufló la energía suficiente. Su voz fue directa y templada:
"Soy pequeño tengo pocos años, 10. Intento enterarme de algo. Aunque la mayor parte de las veces no tiendo nada, para cuando empiezo a entender y me doy cuenta de que los políticos se pasan el día discutiendo entre sí porque quieren arreglar la crisis, en vez de darse cuenta y empezar a arreglar la crisis de una vez".
Youtube
Los indignados le aplaudieron, levantan las manos en señal de apoyo. "¡Quédate a dormir! ¡Quédate a dormir!", le replicaron. "¿A ver quién se atreve a hablar después?".
Los mensajes en Youtube se sucedieron como un torrente: "Futuro como el suyo está en nuestras manos"; "que un niño de 10 años tenga que abroncar a los políticos de España...", "¡qué grande! El que no entienda de qué va esto, debería escucharle..."; "subestimar a los niños pensando que por su edad no entienden sólo los daña. Me parece una pena que en los institutos no se enseñe cómo funciona nuestro propio sistema político. Hay chavales de 19 años sueltos por ahí que no saben que existe un Congreso, y eso es realmente preocupante. Por supuesto, a los que redactan las leyes de educación no les conviene que se forme una ciudadanía activa y políticamente consciente. Por cierto, tengo 18 años...".