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ENTREVISTA PUBLICADA EN DIARIO DE NAVARRA EN 1992

Luis Fernando Medrano, de fundador de UPN a fustigador de la sigla regionalista

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Fallece en Madrid Luis Fernando Medrano Blasco, exdiputado de UPN

Medrano, durante una entrevista en Diario de Navarra en 1992. ARCHIVO

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Actualizada 24/08/2011 a las 12:04
  • Inés Artajo. Pamplona
Luis Fernando Medrano, fundador de UPN, fue la bestia negra del socialismo foral en el inicio de la década de los 80: Urralburu no olvidará, jamás que perdió un año de Gobierno (1983-1984) precisamente por las teorías e informes del abogado Medrano, resueltas, finalmente, en el Tribunal Constitucional. Pero la vida da muchas vueltas. Y hoy, Luis Fernando Medrano, alejado y apartado de UPN, irrumpe como la bestia negra de la familia regionalista. Ha fundado una nueva sigla política. La llama "Regionalistas Navarros". Y tiene un propósito claro: o corregir las declaraciones polémicas del presidente Alli en materias sacrosantas para el abogado Medrano -la condena tajante del terrorismo etarra y el aislamiento de todo lo que huela a abertzalismo radical- o arañarle todos los votos posibles para evitar su mantenimiento en el poder. En ésas está el que fuera diputado de UPN, famado y famoso por aquella intervención en las Cortes en la que predicó que no estaba allí "para hablar de putas ni maricones sino de algo mucho más importante, que es Navarra". Una frase que, según Medrano, fue más larga y menos rimbombante, pero a la que tampoco nunca ha renegado. Aunque sus enemigos la utilicen como tarjeta de presentación de este pamplonés con bufete abierto en Madrid. De la fundación al abandono.

-¿Cuándo es su cumpleaños, Sr. Medrano?

-El 18 de diciembre.. .Y entonces serán 55. ¿Es un dato importante?

-Según. Si el socialista Urralburu es agradecido, le mandará champán francés.

-Bueno. Lo cierto es que a Urralburu le debo un año de Gobierno que le quité en su primera legislatura, en 1983, y hay que equilibrar las cosas.

-Quizás le devuelva ahora más que un año, con ese nuevo partido que anda usted fundando.

-No, hombre. Lo que le de vuelvo a usted es la ironía de la pregunta.

-Pues ironía por ironía. Dicen que mucho ha tardado Medrano en crear un nuevo partido. Hace ya tres años que anunció que iba a hacer la competencia electoral a UPN cuando usted y sus amigos perdieron sus poltronas en el último congreso de los regionalistas.

-Eso se ha contado siempre, pero no es verdad. Lo único cierto es que el mismo día en que Alli y Sanz salieron vencedores en el último Congreso, en 1989, comprendí que aquella ya nunca iba a ser la UPN que yo había ayudado a fundar. Y entonces mismo presenté la dimisión, como diputado a Cortes. Se la di al presidente Aizpún y la rompió en ese mismo instante.

-Demostró muy mal perder ante un resultado adverso en una elección democrática de renovación de cargos en la cúpula de UPN.

-¿Democrática? Manipularon a algunos pueblos, trajeron a muchos militantes en autobuses con votos sindicados y lograron una victoria que no se correspondía con el sentir de la familia regionalista.

-Pero, hombre. No vaya usted de ingenuo. Sabe perfectamente que eso se hace en todos los partidos y en todos los congresos.

-Puede. Pero vuelva la memoria a aquellos días y comprenderá la gravedad de lo que le digo. Pocas horas antes del Congreso, Alli y Sanz habían hecho sus primeras manifestaciones abertzales, favorables a la negociación con ETA en Argel y a la negociación de la alternativa KAS. Algo que atentaba frontalmente contra los principios de UPN. Y ese tema estuvo vetado en el debate del Congreso. Pues bien. Si después de aquellas manifestaciones, Allí y Sanz pegaron una barrida tan grande, comprenderá que yo interpretara que, en ese momento, UPN no hacía ascos a la tesis de negociar con los terroristas. Y eso, permítame, jamás ha estado en mis ideas.

-Ni en las de la gente de bien de UPN, Sr. Medrano. No manipule.

-Quizás no en la de muchos. Pero tres años después, ellos siguen con sus manifestaciones abertzales. Y con el consentimiento diario y el silencio del resto de las gentes de UPN.

-En todo caso, usted se apartó de la familia regionalista. ¿O lo echaron?

-Ni hablar. Me fui yo. sin ruido y sin escándalo, Y aún recibí la respuesta del presidente Aizpún en la que lamentaba mi marcha y me decía que, hasta entonces, había sido el mejor compañero que había tenido en el Congreso.

-A enemigo que huye, puente de plata. Sabe que en UPN se refrotaron las manos de alegría.

-Pues mejor para ellos si se alegraron. Ahora no se si les durará la dicha.

Los tejos de Medrano

-Lo cierto es que, dentro fuera, usted siempre ha sido una verruga molesta para la familia regionalista. No ha parado de maquinar a la contra.

-No es cierto. Lo único que he hecho ha sido escribir cartas y artículos de prensa cada vez que leía manifestaciones extemporáneas. Claro, hasta que vi que así no se arreglaba nada, que UPN caía en picado. Fue cuando me decidí a crear este nuevo partido, "Regionalistas Navarros".

-¿El partido de los resentidos, de los perdedores, de los que saben que jamás tendrán una cota de poder en la nueva UPN?

-Ni hablar. De los 200 militantes que ya tenemos, sólo tres de los fundadores éramos afiliados a UPN. Esos calificativos son injustos e intolerables para la militancia. ¿Cómo se van a apuntar a un resentimiento que, en todo caso, no sería el suyo porque nada han tenido que ver con UPN? Se apuntan a unas ideas.

-Hombre, Sr. Medrano, que usted es mucho más listo. Proclama ideas para atraer militancia, pero en su propósito interno salta a la vista la venganza.

-Lo que le digo es que no vale juzgar la hipotética perversión de los líderes de Regionalistas Navarros sino la buena fe de sus bases.

-Dime con quien andas y te diré quién eres. El objetivo de Regionalistas Navarros también quedará de manifiesto cuando se vea quiénes se ponen, junto a usted, al frente de la sigla.

-Pues ahí ando, echando los tejos sin parar.

-¿A quién ha llamado a su nuevo partido? De apellidos ilustres, digo.

-Pues estoy rondando a apellidos como Chourraut, Víñes...

-¿Y qué le responden?

-De momento me han dado calabazas. Pero, no sé, les he visto un guiño simpático aunque dijeran que no. Tal vez pueda convencerles y acabe bailando con ellos.

-¿No ha pensado en atraerse al presidente Aizpún? No se le ve muy cómodo con la cúpula regionalista.

-No. Aizpún ya ha cumplido su periodo histórico. Ha hecho cosas buenas y muy importantes para Navarra. Ahora, quizás, le falte ya la agresividad de la juventud. En fin, yo creo que debería haberse marchado de UPN, a no ser que zorro viejo, se esté doblando con el bambú, con la esperanza de recobrar el partido en su momento. Lo único que le deseo es que pase a las páginas por lo bueno y no por sus últimas dejaciones.

-Tampoco Del Burgo parece muy ilusionado con el presidente Alli.

-Pero Del Burgo tiene un gran problema. Se lanzó a una operación demasiado valiente y generosa, con la desaparición del PP en Navarra, y ahora, a la vista de las polémicas que arma Alli con sus manifestaciones, le piden responsabilidades en Madrid. ¿Y qué puede hacer él? Por ejemplo, si hoy Arzalluz dice una cosa, mañana la repite Alli. ¿Qué hace Del Burgo? Bueno, pues cuando se aclare y, si quiere, tiene un lugar en Regionalistas Navarros. Méritos y deméritos

-Sr. Medrano. Su estrategia puede estallarle en las manos. El ciudadano apoya ideas, pero se aleja de un líder y de un partido que todo lo fía a hablar mal de una persona. Y algún valor, algún mérito concederá usted al presidente Alli.

-Uno fundamental: el de la coherencia. Desde hace tres años, viene diciendo lo mismo. Y le advierto otra cosa. Tengo por Allí el más profundo de los respetos. Por él y por su política. Lo que ocurre es que es una política totalmente opuesta a la mía. Defiende el centro-izquierda y yo apuesto por el centro-derecha. Él pretende entrar en el sector cercano al abertzalismo. Le encanta coincidir con Arzalluz, no tiene ningún pudor en coincidir en los votos con HB, ni se altere cuando recibe elogios de los encapuchados de ETA... Y a mí, como a mucha gente que todavía está en UPN o que le vota, me produce vergüenza.

-Dicen los más cercanos a Alli que la del presidente es una estrategia a largo y que, al final, quizás puede ofrecer un triunfo a la sociedad.

-Mire, lo que le guía, quizás sea noble, el pretender solucionar el problema de ETA. Le admito su buena fe y le respeto su coherencia. Pero yo creo que es de visionarios creer que se va a solucionar el problema del terrorismo en solitario o con el concurso del PNV.

-Sabrá que usted no se va a ir de rositas en esta carrera política. Juan Cruz Alli ya le ha presentado como un residuo de la derecha, como un nostálgico de ideas autoritarias, en pura línea con partidos franquistas-fascistas, como Fuerza Nueva.

-Pura bufonada, en el estilo más propio de Alfonso Guerra. Sabe perfectamente que ni por edad ni por cercanía al sistema anterior he tenido nada que ver con ese tipo de ideología. Jamás he tenido encomiendas de Falange ni del Movimiento, y sí las tienen otros. Yo entré en política, en la democracia. Lo que ocurre es que le gusta hacer críticas ad homine e ironizar con cosas que no son ciertas. Pero seguro que él estaba en el SEU cuando yo estaba luchando contra él.

Arañazos electorales

-En fin. Su partido puede arañar votos a la derecha. Pero también, ante la amenaza de las aguas electorales, UPN puede reaccionar.

-Pues bendito sea Dios. Si cambia, si conseguimos que forme opinión unánime en las materias que nos preocupan, ya habremos conseguido algo. Aunque lo hagan exclusivamente para no perder votos.

-Y entonces ¿se deshará usted de Regionalistas Navarros?

-Pues no. Lo que pasará, en ese caso, es que aplaudiremos el buen hacer de UPN, pero desde nuestros escaños.

-Que serán, los de unos y otros, los de la oposición. Porque usted sabe que por muy pocos votos se juega en Navarra el sillón presidencial. Un escaño de diferencia ha mandado a Urralburu a la Casa del Pueblo.

-Ya. Pero entonces podríamos hablar de coalición.

-Con UPN, claro.

-Con quien respete nuestra ideología. Y hoy, en materia de defensa de Navarra y de aislamiento de los violentos, coincidimos más con el socialista Urralburu. En todo caso, ya se verá. Nuestro partido estará abierto al diálogo con todos, excepto con los satélites de ETA.

-¡Vava! Lo que usted quiere es poder, Sr. Medrano.

-Bien cierto le digo que no. Mi nombre no irá en las papeletas a las elecciones forales.

-Las que están a la vuelta de la esquina son las elecciones generales.

-Sí, ahí sí que voy a ir. De cabeza de lista, posiblemente.

-Pues ahí restará votos a la derecha. En esas urnas, a tenor de los resultados de otros años, a quien favorecerá es precisamente a quien más repudia, HB.

-Es un riesgo, pero también podemos sacar el escaño para Regionalistas Navarros. En todo caso, HB no molesta mucho en el Congreso. Ni siquiera aparece por allí. Aunque de verdad le digo, si hubiera alguna posibilidad de que por mi partido se diera poder real a HB, ahora mismo lo disolvería.

EL PAN, EL VINO Y LAS PESETAS

-Lleva usted fama de autoritario, Sr. Medrano. De conspirador y vociferador.

-Y espere usted todas las lindezas que van a decir de mí en la etapa que viene. Pero no son ciertas y éso sólo significa que me temen.

-La reprobación me exalta, decia Cocteau.

-Me quedo con la frase. Y ¿sabe qué le digo? Que seguiré en las mías. Al pan, pan y al vino, vino.

-Eso del pan y del vino, tiene un no se qué de Jesús Gil y Gil y de Ruiz Mateos, fundadores, como usted, de partidos peculiares. El sociólogo Savater define este tipo de partidos y líderes revanchistas. Dice que tienen éxito porque ofrecen algo muy tentador para la democracia: el discurso grósero y brutal, del regüeldo y el rugido en momentos en que la sociedad tiende a la tibieza y a la componenda. Que estimulan los zapatazos sobre la mesa, vaya.

-Pues tendrá rázón Savater, pero a mí no me va el cuento. Gil y Ruiz Mateos han fundado partidos de apariencia populista pero sin bases. Carecen de ideología alguna y, en el caso de Gil, se contenta con dar patadas al diccionario de la lengua. No es mi caso. Yo soy radical en las ideas, pero moderado en las formas. No tengo ni un punto en común con ellos.

-Uno, sí. Los tres han andado en directivas de equipos de fútbol. Gil en el Atlético de Madrid y Ruiz Mateos y usted, en el Rayo Vallecano.

-Concedido. Ni un punto más en común.

-Tienen más, hombre. Los tres tienen dinero propio detrás. Y lo emplean para pagarse sus caprichos políticos. Ayer, por ejemplo, editaba usted libritos con sus interpretaciones políticas. Hoy, nada menos que un partido hecho a su corte y medida para buscar las cosquillas al gotha regionalista.

-Lo cierto es que siempre tuve a gala dedicar todo el dinero que sacaba de la poiltica a la propia política. El sueldo de mi escaño de diputado fue, mayormente, para eso. Pero de ahí a que ahora vaya a dedicar mucho dinero a mi nuevo partido va un trecho. Mi mujer no me lo consentiría.

-¿Cuánto ha presupuestado?

-Nos bastará con un presupuesto anual de 6 millones de pesetas.

-Prepárese a rellenar talones. Los afiliados no suelen soltar un duro.

-No se preocupe por eso. Hay personas, entre ellas algunos empresarios, que están ilusionados con las nuevas siglas.

-Por si no llegan esas ayudas y tiene que echar mano a su bolsillo ¿cuánto gana en ese bufete de abogado dedicado a asuntos inmobiliarios y de inversiones extranjeras?

-Esta temporada algo menos que antes porque estoy rehaciendo el bufete. Pero le pongo sobre la mesa la última declaración que presenté a Hacienda antes de entrar en política: 33 millones de pesetas en el año 1983-84.



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