JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

La unión más joven se fortalece en Javier

  • Pese a que el sol fue sofocante, cerca de 5.000 peregrinos disfrutaron de una jornada en el Castillo de Javier donde familias, voluntarios y peregrinos intercambiaron impresiones y asistieron a una eucaristía oficiada por el arzobispo Francisco Pérez

NOELIA GORBEA . JAVIER

Publicado el 14/08/2011 a las 00:05

CUATRO kilómetros para pensar, para compartir, para sonreír, para dar gracias. Cuatro kilómetros y una jornada para no olvidar. Cerca de 5.000 peregrinos caminaron ayer desde el "Alto de Javier" hasta el Castillo de San Francisco Javier para rendir homenaje al patrón de Navarra. Fue una Javierada a pequeña escala, un rito religioso, un encuentro para que navarros y foráneos, voluntarios y familias pudieran concentrarse juntos antes de partir hacia Madrid el próximo lunes con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Papa el 18 de agosto.

Mientras avanzaban en dirección a la explanada, los jóvenes celebraron un rosario en el que cada misterio estuvo dedicado a las necesidades de los países más pobres, los misioneros y sus vocaciones. "Estamos todos muy contentos de poder vivir una experiencia como la de esta Jornada", aseguró Brien Pérez, fiel de la parroquia del Huerto en Pamplona. Una vez en las inmediaciones del Castillo, tuvo lugar la eucaristía, que estuvo presidida por el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, y concelebrada por una decena de obispos europeos y americanos.

En su mensaje, Pérez se dirigió a los jóvenes para animarles en su labor de mensajeros. "Hoy se requiere una nueva evangelización y vosotros sois quienes mejor podéis seguir adelante", insistió. Asimismo, el arzobispo quiso hacer hincapié en la importancia del culto y la fe para "hacer frente a las dificultades en el estudio, familia, falta de trabajo y crisis de todo tipo". Asimismo, también quiso hacer un recordatorio especial a "todas aquellas personas que padecen hambre y que sufren en África".

Al finalizar la misa, los peregrinos que quisieron acercarse a la historia de San Francisco Javier tuvieron la oportunidad de hacerlo a través de una visita al castillo y alrededores, una exposición sobre la vida del Santo y una proyección de vídeo en el auditorio Francisco Jasso.

5.000 raciones al sol

Cansados por el esfuerzo y el efecto del sol y el calor (los termómetros superaron los 35 grados durante buena parte de la jornada de ayer), voluntarios, familias y los propios peregrinos se trasladaron a pie hasta la explanada del albergue diocesano de Javier para participar en una comida popular. "Hemos preparado dos paellas gigantes para 3.000 y 2.000 personas respectivamente", explicaron desde Paellas Joma, empresa encargada de preparar las raciones, y desde Serval, dedicada al catering.

Por ello y con idea de agilizar la espera y poder dar de comer a los presentes, decenas de voluntarios se afanaban desde las 8.30 horas para colocar vallas y marcar el camino que debían seguir los asistentes, así como en rellenar las bolsas que ofrecían a cada comensal a cambio de un vale que días antes se les había entregado en su kit del peregrino. "Cada paquete contiene cubiertos, un botellín de agua, fruta, pan y una servilleta", detalló Diego Ardanaz, voluntario del grupo scout de la Paz, en conjunto con el grupo scout de Navarra. Una vez con la comida en la mano, cada uno buscó su espacio en la explanada. "Las pocas sombras están siendo muy cotizadas", bromeaba alguna de las voluntarias de la parroquia San Juan Bosco.

Folclore para todos

Por la tarde, la jornada continuó en Javier con un festival internacional presentado por tres jóvenes navarros tanto en inglés como en castellano. Durante dos horas y en un tono cómico y buscando siempre la implicación del público, los peregrinos disfrutaron de la puesta en escena de diversos grupos culturales.

En concreto, representantes de Filipinas, Islandia, USA, Francia, Alemania, Letonia, Polonia y Canadá mostraron sus costumbres a través de bailes y canciones. La impronta navarra también quedó reflejada de mano de las hermanas Leache, quienes cantaron dos jotas; y del grupo de txistularis Garciandía. Entre cada actuación hubo una banda de música joven (compuesta por dos guitarras eléctricas, un bajo, una batería y un teclado) que actuó enlace entre unas partes y otras.

Finalmente y como broche final, se celebró un concierto gospel a cargo del grupo "Coro Gospel Good News", quienes insistieron en su labor de hacer "música entretejida con la ilusión contagiosa" de sus componentes. "Es un momento muy especial y estamos muy contentos de estar aquí todos juntos", concluyeron Sebastien y Marie, dos peregrinos franceses alojados en Pamplona.

"Todos nos movemos por una misma causa"

Estaban en pie desde las siete y media de la mañana y, sin embargo, mantenían sus sonrisas intactas. Sara Ariño, Leyre López y Beatriz García, voluntarias y fieles de la parroquia San Juan Bosco, aguardaban su turno para comer. "Hace mucho calor y se estaría mejor con algo de viento, pero no nos importa. Saber que todos nos movemos por una misma causa es algo realmente llamativo", dijeron.

En este sentido, animaron a "todos los que duden" a unirse al viaje que realizarán a Madrid para ver al Papa en su visita a nuestro país el próximo 18 de agosto. "Es una experiencia realmente positiva porque todos, los extranjeros y nosotros, tenemos una gran oportunidad para aprender de los demás", aseguraron.

Durante la jornada de ayer, las tres jóvenes ayudaron en la tarea de colocar las vallas para ordenar a los peregrinos antes de comer en la explanda del albergue diocesano de Javier. "Hemos venido cuatro autobuses desde nuestra parroquia, unas 200 personas", estimaron.

"Lo importante es el vínculo que se crea"

Cansados y visiblemente afectados por el calor, Gonzalo Rodrigo, David Lanciego, Santiago Orderín, Paco Urdiain e Iñigo Saravilla, voluntarios en la Jornada de la Juventud en Navarra y fieles de la parroquia de Ermitagaña, se sentaron a comer cerca de las dos de la tarde. "Teníamos ganas de un descanso", se sinceraron.

Con sus raciones de paella en tre las manos, estos jóvenes se motraron "muy contentos" del desarrollo de la jornada. "Hay mucho trabajo y hace calor, pero es soportable. Lo importante es el vínculo que se crea entre todos los grupos que nos reunimos aquí", insistieron mientras comenzaban a comer.

Pese a no controlar todos los idiomas, estos cinco voluntarios tenían claro que la comunicación entre ellos no es un problema. "Si quieres decir algo, es cuestión de gesticular o tratar de explicarlo de otra manera. Al final te entiendes".

"Es un intercambio cultural mutuo"

Directamente desde Corella. Carlos Mateo, María José Sanz, Araceli Avellano, y la familia García, compuesta por Juanjo, Margari, Javier e Iñigo acogen en sus casa a seis italianos de entre 17 y 27 años. "Es la primera vez que nos animamos a meter a alguien en casa, y aunque al principio da un poco de respeto, es una experiencia muy enriquecedora", se sinceró Juanjo. "De hecho, las jornadas en sí son un intercambio cultural mutuo", añadió. En este sentido, sus compañeros de cubierto quisieron remarcar la "gran implicación" de todos los vecinos de Corella. "Todo el mundo nos está ayudando mucho", dijeron.

Además, estos fieles de la parroquia de San Miguel propuesieron repetir las jornadas. "Cualquier evento que una a jóvenes en un ambiente como el de estos días, sano y bueno, es siempre bienvenido", valoró Margari.

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