“El sentido del humor y el pensamiento positivo trabajan en nuestro beneficio y en el de los demás y suponen un antídoto contra la depresión y el bajo rendimiento”. Así lo señala Begoña García Larrauri, doctora en Psicología de la Universidad de Valladolid, que intervendrá la semana que viene en el
XL Seminario de Centros Educativos de la Universidad de Navarra.
El encuentro, en el que participarán 40 docentes de colegios de toda España, se celebrará bajo el título
“Educación Positiva: una mirada desde distintas perspectivas” los próximos días 6 y 7 de febrero.
Según la experta, autora del libro Claves para aprender en un ambiente positivo y divertido, la persona optimista “evalúa la situación ante las dificultades de forma realista y además está más abierta a buscar soluciones”, por ello, el optimismo y el sentido del humor “deben enseñarse desde pequeños en el entorno familiar y escolar”.
De este modo, aunque las investigaciones sobre la influencia de la educación positiva en las aulas sean recientes, “algunos estudios subrayan ya el efecto favorable del humor sobre el aprendizaje, la retención de información y el rendimiento de los estudiantes”.
UNA EXPERIENCIA PRÁCTICA: EL PROGRAMA AULAS FELICES
En el XL Seminario de Centros Educativos, coordinado por el departamento de Educación de la Facultad de Filosofía y Letras, participarán diversos expertos entre los que destaca Ricardo Arguís, director del centro de profesores y recursos “Juan de Lanuza” de Zaragoza y coautor del programa Aulas Felices, primer manual en lengua española dirigido a trabajar la
Educación Positiva de alumnos de 3 a 18 años.
“Se trata de una plataforma gratuita y de libre difusión cuyo objetivo es aportar recursos que potencien el desarrollo personal y social del alumnado y promover la felicidad de alumno, profesores y familias”, destaca. El proyecto, que se aplica en colegios de toda España y en países de habla hispana como México, Venezuela o Colombia, se ha hecho popular en Internet donde en un año se han recibido más de 20.000 visitas procedentes de 61 países distintos.
Aulas Felices presenta distintos ejercicios prácticos “con los que el profesorado puede trabajar sus dos ejes fundamentales, atención plena y desarrollo de fortalezas personales, integrándolos dentro de la actividad ordinaria”.
No puedo tomarme el artículo en serio, pero me da más por la ironía que por el humor. Seguro que mis alumnos me habrán llamado alguna vez payaso. Y sus padres. Y de forma genérica nos han tratado así en conversaciones de bar. Y cuando nos bajaron el sueldo y nos subieron las horas, y nos pusimos a protestar, también quienes tomaron esas decisiones, casi seguro que pensaron en dicho término. Con la bajada de sueldo recién recibida mediante inflanción y tarifas de IRPF, me siento un poco más payaso social. Seguro que para el curso que viene, sin querer saber lo que trabajo, me subirán más las horas (otra bajada de sueldo) y me sentiré más payaso. O quizá tenga que dedicar las clases a eso a divertir a los chavales (que no alumnos), porque ni las clases se prepararán con la misma profundidad, ni se evaluarán de forma similar, y al tener más público (cada año va subiendo el número de alumnos por grupo), me tendré que dedicar más a entretenerlos y menos a enseñar. En serio, por supuesto que cada vez que hago algo que me interesa, disfruto, me divierto, y no me importa la exigencia o el esfuerzo que me requiere. Y si los alumnos hacen en clase eso también les pasa lo mismo. ¿Pero hacemos eso?
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