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COOPERANTE TESTIGO DEL SECUESTRO EN SÁHARA

"No esperábamos un secuestro, pero pudimos ser cualquiera"

  • "Seguir o no dependerá de las recomendaciones oficiales, las estrategias de cada ONG y los planteamientos personales, pero la necesidad saharaui continúa allí"

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Alberto Jiménez, ayer, en la puerta de su casa de Olite, en el cumpleaños de un hijo. IVÁN BENÍTEZ

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Actualizada 29/10/2011 a las 01:11
  • ÍÑIGO SALVOCH . OLITE

Alberto Jiménez Vallés, de 45 años, casado y padre de tres hijos, celebró ayer los siete años del menor con una tarta en su casa de Olite. Hace una semana, este cooperante de la Asociación de Trabajadores y Técnicos sin Fronteras (ATTsF) vivió en primera persona el secuestro de sus compañeros Rossella Urru, Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons en Rabuni, la capital administrativa de los campamentos de refugiados saharauis, cerca de Tinduf (Argelia). La suerte quiso que Alberto Jiménez abandonara pocos minutos antes una de las casas asaltadas por los secuestradores -se cree que eran miembros de Al Qaeda, aunque oficialmente no se ha atribuido la autoría a ningún grupo-. Cuando regresó, alarmado por el tiroteo, los captores ya habían emprendido la huida con sus tres compañeros. El cooperante navarro llegó hace un par de días a Olite, en un viaje que tenía previsto desde hace meses para renovar su visado y celebrar el cumpleaños de su hijo. El próximo 5 de noviembre regresará a Rabuni para continuar su labor solidaria y enfrentarse de nuevo al vacío que han dejado sus compañeros.

Los secuestros de cooperantes empiezan a ser una realidad preocupante en algunos países africanos, ¿creían que eso podía llegar a ocurrir en los campamentos de refugiados saharauis?

Para nada. Imposible imaginarlo. Sí que hace un mes hubo una reunión del Gobierno Saharaui con nosotros y nos hablaron de que la situación geopolítica está cambiando, sobre todo por los problemas en Libia, y que se veía más gente extraña y movimiento delincuencial alrededor de las wylallas (asentamientos). Pero no imaginábamos que iba a ocurrir esto.

¿Cómo sucedió exactamente?

A las doce de la noche, cuando me estaba acostando, oí un tiro y unos gritos. Después, una ráfaga de ametralladora contra un vehículo saharaui que había acudido alertado. Me levanté, me puse las botas, y enseguida me encontré con uno de los guardas que estaba totalmente desencajado. Comprendí que algo grave estaba ocurriendo. Acudí a la edificación de al lado, donde se habían oído los tiros. Creo que fui el primero en entrar. Accedí a la casa de Rosella, donde habíamos estado cenando un pequeño grupo hasta quince minutos antes, pero no la encontré. Por instinto apagué la luz, fui a la casa de Enric, tampoco lo encontré, pero vi la sangre en la puerta. No era mucha, así que pienso que en el forcejo se produjo alguna herida leve. A partir de allí, alerté a todos y nos dimos cuenta de que se trataba de un secuestro.

¿No saben entonces quienes o cuantos eran los captores?

No sabemos cuantas personas eran, si cuatro, ocho... sabemos que vinieron en dos carros potentes, de gasolina, de alta cilindrada. Vehículos que en el desierto se ponen a 140Km/h.

Por lo que dice usted haber sido uno de los secuestrados...

Podíamos haber sido cualquier otro, claro. Porque estuvimos cenando en casa de Rosella o porque los secuestradores en vez de elegir sus casas podían haber elegido la de cualquier otro. Aunque las tres que eligieron eran las más cercanas a la puerta de salida.

¿Cómo va a afectar este secuestro al trabajo de la cooperación española en los campos saharauis?

Minutos después del ataque la embajada y la Agencia Estatal de Cooperación estaban pegadas ya a nosotros. Ahora, en los exteriores de los recintos hay militares armados, se han restringido los movimientos y se ha reagrupado a los cooperantes. Nosotros tenemos que ver también cómo manejamos la nueva situación, porque no sabemos cuándo van a liberar a nuestros compañeros, ojalá sea mañana, pero los que durante los próximos meses vamos a estar trabajando en Rabuni con su presencia 24 horas en la cabeza. Va a ser muy difícil seguir trabajando para nosotros, así que desde aquí también nuestra mayor solidaridad con sus familias.

Se habla de Al Qaeda como probable autora del secuestro, ¿cómo interpretar los ataques contra la cooperación internacional en África?

Por ahora es difícil saber qué hay detrás de este último ataque, si ha sido sólo por dinero o si hay algo más detrás, ya que el ambiente geopolítico es muy cambiante en la zona. Pero lo que está claro es que se trata de un ataque contra el pueblo saharaui. A la cooperación, a nosotros, a veces nos pasan estas cosas. Pero, sí, es una situación preocupante.

¿Se plantean las ONGs salir de allí?

Dependerá mucho de las recomendaciones de las autoridades españolas y de las políticas y estrategias de cada ONG y, por supuesto, del planteamiento personal de cada cooperante. Pero la necesidad del pueblo saharaui se mantiene: son 150.000 personas en medio del desierto, sin nada. La cooperación tendrá que seguir existiendo porque la necesidad está ahí. Quizás, sí, se tengan que cambiar ahora las formas de hacer, la seguridad...

Usted vuelve en una semana a Rabuni. ¿De dónde saca el coraje para dejar a su mujer y tres hijos y regresar al lugar del secuestro?

Llevo 14 años en la cooperación y esta es una forma de vida. También he pasado otras situaciones complicadas. Pero, sí, una de las cosas más difíciles de aquella madrugada horrible del secuestro fue cuando a las siete de la mañana tuve que explicarle a mi mujer por teléfono lo qué había pasado.



  • RG
    (29/10/11 12:00)
    #1

    Es bien triste para los cooperantes, pero es peor para el Polisario que ha recibido un buen guantazo cuando el secuestro se realizó bajo sus propias barbas!.

    Responder


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