ANTONIO V. SEMPERE NAVARRO
"No entiendo cómo se hacen tantos contratos temporales"
- "Soy bastante crítico con la "normativitis", siempre queremos más normas. Con las que hay, bien aplicadas, podemos conseguir casi todo"
Publicado el 26/06/2011 a las 00:04
Desmenuza las sentencias, con el arte de contar historias, de manera que el oyente no pierde el hilo, enganchado a la espera del desenlace, a pesar de oír tribunales de Estraburgo, de Luxemburgo, constitucional, tribunal supremo, sala cuarta y un etcétera de términos que podrían, pero no lo hacen, alejar del discurso. Didáctico, claro y directo, Antonio V. Sempere Navarro, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, defiende la razonabilidad como criterio último, porque, reconoce, "las leyes nos dan mil opciones y nosotros tenemos que buscar las teclas". Esta semana estuvo en Pamplona para hablar de lo que han dicho los jueces en los últimos meses sobre despidos de trabajadores por absentismos o por casarse por lo civil y dar clase de religión, para explicar la jurisprudencia sobre cuándo la empresa puede utilizar o no los mensajes por internet o llamadas telefónicas del trabajador o sobre si se vulnera o no el derecho a la huelga, entre otros temas. Lo hizo también exponiendo las contradicciones de los diferentes tribunales. Y enganchó al público, especializado en seguridad social la mayoría, convocado Thomson Reuters Aranzadi y Mutua Navarra en una jornada que se celebró en Viálogos. En una entrevista posterior a su intervención, habló de los temas en los que está especializado, el derecho laboral, así como de otros relacionados con la actualidad.
¿Qué opina de "los indignados"?
Es un fenómeno tan heterogéneo que todas las opiniones a favor o en contra de ellos pecan de falta de finura. Dentro de "los indignados" hay corrientes de todo tipo, algunas constructivas, otras especulativas, otras destructivas. Con las primeras actualmente es imposible no simpatizar porque una sociedad que tiene el nivel de desempleo que tiene, con la imposibilidad de salir de la crisis ofreciendo salidas razonables... una sociedad que no se indigna ante eso sería una sociedad enferma. Ahora, cuestionar el sistema democrático o pensar que las decisiones de los colectivos tienen que tomarse en función de lo que se diga en la calle, eso ya no lo comparto.
¿Cómo interpreta que partidos políticos, desde diferentes ideologías, asuman en algún momento su defensa?
Desde un punto de vista bien pensante significa que los propios partidos políticos aceptan que el funcionamiento de las instituciones en los últimos años no ha estado en sintonía con las necesidades sociales. Desde otra más crítica, pienso que estamos en un periodo electoral y preelectoral constante y cada cual intenta llevar el agua a su molino. Pero creo que hay sacar lo bueno de este movimiento.
¿Qué futuro le ve?
Este movimiento puede ser el revulsivo, no para hacerle caso sino para tenerlo en cuenta. No se le puede dar más importancia de la que tiene pero tampoco hay que menospreciarlo. La mayor crítica que hago al movimiento es que muchas veces cuesta discernir cuáles son sus propuestas concretas y que tiene que saber que hay que dialogar, poner letra pequeña, no sólo pancartas...
La patronal insiste en el contrato único indefinido con indemnización con 20 días.
Es un tema muy complicado. Es lógico que tanto sindicatos como patronal pidan cosas que no tenemos, cambios. Lo que no es lógico es que unos y otros dejen de actuar en el día a día mientras esos cambios no llegan. Ese contrato de trabajo es algo parecido a lo que ya tenemos, es más un problema de forma que de fondo. Lo que tenemos es una legislación que establece muchas ventajas para los contratos fijos incluyendo unas razonables facilidades a la hora del despido con causa. Yo detecto ahora un problema importante a la hora de aplicar las normas. Con las que tenemos podríamos estar en un escenario bien distinto, no entiendo cómo se hacen tantos contratos temporales, cómo es tan difícil proceder a un despido colectivo, es un problema de interpretación, nos falta confianza recíproca, que las empresas confíen en los sindicatos y viceversa, que los jueces actúen de acuerdo con la finalidad de las normas, y lo mismo la inspección de trabajo, los asesores... Podremos seguir cambiando las normas laborales indefinidamente y si no jugamos todos a favor servirán para poco. Soy bastante crítico con la "normativitis" que tenemos, siempre queremos más normas. Con las que tenemos, bien aplicadas, podemos conseguir prácticamente todo.
La reforma laboral no está consiguiendo reducir la temporalidad
Lamentablemente, no. Por eso vuelve a ser algo inexplicable. En 2010 se eliminaron muchas posibilidades de temporalidad, se han dado más ventajas a los contratos fijos y el mensaje de las empresas es el mismo: "No me lo creo". Y siguen con contratos temporales. Las normas van por un lado y las conductas, por otro.
Negociación colectiva. Puntos fuerte y débiles.
Entra ahora en una etapa preciosa porque lo que ha hecho el legislador es poner en manos de los sindicatos y patronal, a nivel autonómico y estatal, un montón de posibilidades que la ley ha liberalizado. Ya no es ilegal cambiar un montón de cosas en una empresa, pero hay que cambiarlas por acuerdos, ya no es ilegal que se puedan aplicar dos convenios a la vez, ya no es ilegal que la solución a un desacuerdo venga por un árbitro, y así un montón de cosas. Pero la ley no las ha resuelto directamente, queda mucho por hacer día a día.
¿En qué medida va a afectar que no se haya hecho con acuerdo?
Lamentablemente en mucha. Ya se está viendo con la reforma laboral de 2010, que aparecieron 49 páginas en el BOE y la tendencia es a ignorarla. Técnicamente es una decepción que se aprueben normas y que haya una ignorancia hacia esas normas , no es razonable en un estado democráticos, las normas hay que aplicarlas.