E N el Gobierno de Navarra somos también conscientes de que numerosos ciudadanos de nuestra Comunidad se están preguntando: pero si nos decían que Navarra estaba tan bien, ¿cómo es que ahora hay que hacer estos recortes en el gasto público? Quizá no sea fácil de explicar. De lo que sí que estoy seguro es que todos los que lean este artículo habrán visto a lo largo de este verano que la situación económica se ha vuelto a complicar notablemente tanto a nivel de Europa como de España y, por tanto, también para Navarra.
Otra gran crisis financiera internacional se ha fraguado. Una crisis de financiación que en 2011 se ha vinculado con nitidez, entre otros aspectos, al excesivo gasto público y déficit de determinados países, entre ellos España, y, dentro de España, al generado por las Comunidades Autónomas.
Ese es el verdadero problema, el del gasto público, el que ahora hay que afrontar. La economía de Navarra está como está: con mayor PIB que antes de iniciarse la crisis en 2007; con mucho desempleo, el 12% (en España el 20%), y con los ingresos fiscales creciendo en 2011 al 6,5%, después de tres años de retrocesos continuados.
¿Por qué hay que reducir ahora el gasto público de forma tan fulminante? Aquí no cabe más que hacer una autocrítica general. La burbuja inmobiliaria, que se manifestó a partir de 2005, hizo que nuestros ingresos por impuestos en Navarra crecieran de forma explosiva: más de mil millones de euros en tan solo tres años. Todos nos llegamos a creer que esto iba a ser para siempre. En base a este espejismo fiscal, la administración pública, muchas veces a rebufo de insistentes demandas sociales, aumentó su gasto público de forma también exponencial. Todo se subvencionaba, todo era posible, y los gastos de personal se dispararon. Todos teníamos una línea directa o indirecta con el gasto público: ayudas, subvenciones, inversiones, precios subvencionados, nuevos servicios públicos.
Mientras esto sucedía, en 2008 estalló la burbuja inmobiliaria, y Navarra perdió, de repente, 600 millones de euros de ingresos en tan solo tres años, de 2008 a 2010. El Gobierno de Navarra, como el resto de administraciones públicas españolas, cubrió esta pérdida de ingresos con deuda pública. En esos años realizamos en Navarra una política de estímulos económicos para sostener la economía y el empleo que resultó eficaz, e iniciamos, simultáneamente, una política de reducción del resto del gasto público. Pero a la vista está que esta reducción del gasto público fue mucho menos intensiva de lo necesario. Y en esas estábamos cuando han saltado otra vez todas las alarmas: o España, y por tanto Navarra, cumplía estrictamente con el déficit previsto para 2011, o nuestro país podría quedarse sin dinero para financiar nuestra economía, con consecuencias dramáticas para el empleo.
En el mes de agosto de este año, cuando el Gobierno de Navarra dispuso de las previsiones para el cierre del ejercicio 2011, vimos que nos quedábamos a cerca de 300 millones de euros de poder cumplir con nuestro compromiso de déficit, y que no había margen. Este desajuste tenía dos causas: aunque nuestros ingresos volvían a crecer con fuerza, todavía nos faltaban 130 millones para cumplir con lo previsto; y, por otra parte, y unidos a esos menores ingresos, los ajustes contables que Navarra debe hacer con el Estado nos penalizaban con otros 165 millones. ¿Qué había que hacer? ¿No cumplir con el compromiso de déficit y seguir gastando? El nuevo Gobierno de Navarra, un gobierno de coalición entre UPN y PSN, adoptó el día 7 de septiembre, y tan pronto como dispuso de los datos contrastados, la decisión inmediata y firme de cumplir con nuestro compromiso con la estabilidad de las cuentas públicas, tanto a nivel de Navarra como a nivel de nuestra contribución con el déficit nacional.
Una decisión dolorosa, pero necesaria. Una decisión que es compatible con nuestra mejor posición económica. Quizá precisamente por eso, por ser una de las regiones de España con mayor capacidad económica, estemos todavía más obligados a cumplir. El esfuerzo durante estos meses sabemos que va a afectar de forma directa a muchas colectivos e instituciones de Navarra, pero tendrá su recompensa en un futuro inmediato; porque llegar cuanto antes a equilibrar nuestro gasto público con nuestros ingresos reales nos alejará de seguir pidiendo préstamos para funcionar como Gobierno. Nadie puede vivir durante años pidiendo prestado dinero para gastar, y Navarra no lo va a hacer. El Gobierno de Navarra ha procurado que los recortes aprobados, aunque numerosos y dolorosos, sean lo menos dañinos posibles, sobre todo en políticas sociales; por eso hemos preferido recortar en más de 1.300 líneas del presupuesto, que hacer grandes recortes en pocas partidas.
Es la hora, pues, de pedir comprensión, especialmente a aquellos a quienes más puede perjudicar este necesario recorte del gasto público, sobre todo por la rapidez de su ejecución; y es la hora de pedir, asimismo, apoyo al conjunto de la sociedad de Navarra. Si pasamos el primer tramo de la crisis, entre 2008 y 2010, con sufrimiento, pero con decisión, tenemos que afrontar esta nueva etapa con las ideas claras y con el mismo grado de compromiso para que nuestra economía pública, que es una parte importante de la economía de Navarra, equilibre cuanto antes gastos e ingresos.
2 Comentarios


El porque de los recortes?? que no me cuenten cuentos chinos...porque no se recortan estos políticos que tenemos, sus salarios??eso si seria noticia no esto. Que hay un crisis europea, porque el euro esta compitiendo con la moneda china emergente en la actualidad en el mercado, eso tambien lo sabemos. Pero en vez tantos recortes para todos nosotros, recortes para estos políticos que cobran unos salarios de verguenza y que se kieren volver millonarios a nuestra costa.
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Grupo La información Iogenia Digital
La vieja técnica de encender el ventilador para esparcir la responsabilidad: "todos pensábamos...". Pues no, todos no éramos consejero de hacienda, todos no pensábamos lo mismo. El Gobierno hizo oídos sordos durante años a las críticas, que las había, y acusaba a todos los críticos de ser enemigos del desarrollo de Navarra. Hay ejemplos abundantes: el peaje en la sombra para las autovías, el circuito de Los Arcos, el TAV, el canal de Navarra, el Pabellón Navarra Arena, el museo de los sanfermines, el auditorio de Javier, los fastos constantes (centenarios, semanas en Nueva York) ... Que cada uno asuma sus responsabilidades.
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