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El espíritu de San Francisco

  • La diócesis personificó en dos misioneros navarros y en la madre de uno de ellos el homenaje dispensado a los 1.030 religiosos y laicos que propagan el evangelio

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Eduarda Goicoechea Teres y Adelina Gurpegui Goicoechea. JAVIER SESMA

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Actualizada 04/12/2011 a las 01:03
  • N.G. . JAVIER

EDUARDA Goicoechea Teres padece Alzheimer pero ayer tuvo suficiente lucidez para describir el orgullo que siente por su hija, misionera de las Hijadas de la Caridad. A sus 94 años, esta mujer de Berbinzana personificó el homenaje dispensado por la diócesis a los familiares de misioneros navarros, por que, como señala Javier Aicua, delegado de Misiones, "los hijos creyentes y entregados son fruto de sus madres".

"Tengo un orgullo y alegría. Yo quería haber sido misionera, pero era la mayor de los hermanos y no pude ir", señaló Eduarda, madre de 12 hijos.

Ayer fue agasajada junto a su hija, Adelina Gurpegui Goicoechea, de 67 años, de los que 38 ha dedicado a propagar el evangelio a personas empobrecidas de Haití y Bolivia. "Haití- dice- lo llevo en mi corazón. No salí de allí, me sacaron. Trabajaba mucho con los jóvenes. Mi comunidad tuvo miedo y tuve que salir".

El homenaje en el Aula Francisco de Jasso fue un reconocimiento a la dedicación del jesuita Juan José Morondo Ros, destinado 58 años en la India. Nacido en 1928 en Puente la Reina, reside hoy en el Centro de Espiritualidad de Javier.

El acto se desarrolló en el marco de una actuación musical de la coral y la banda de Olite, con una distinción ampliada a los Misioneros Javieranos, representados ayer por Carlos Collantes.

El detalle de la diócesis fue posterior a una eucaristía presidida por el arzobispo, Francisco Pérez, a cuyo término se hizo entrega de cruficijos a 16 misioneros del país de la Escuela de Formación Misionera.

Javier Aicua no pudo sino significar el contagio de San Francisco en el alma misionera navarra. Un total de 1.030 personas, entre religiosos y laicos, se encuentran dispersos por el mundo entre los 14.000 españoles que siguen animados por el espíritu de Javier.




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