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ECONOMÍA

Cuando el déficit aprieta...

  • El miércoles, la presidenta Barcina anunciará probablemente otra vuelta de tuerca al gasto público en 2011 y en 2012. Aunque Navarra está recaudando más, cumplir el objetivo de déficit así lo impone.

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Cuando el déficit aprieta...

Vista del antiguo edificio de Hacienda Navarra en Carlos III. JAVEIR SESMA (ARCHIVO)

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Actualizada 04/09/2011 a las 00:05
  • PILAR MORRÁS . PAMPLONA

PRIMERO el empleo, después el déficit". El eslogan procede del márketing sindical. Lo llevaban el jueves en una pegatina en la solapa varios responsables de UGT en una concentración en contra de la reforma exprés que "consagra" el techo de gasto público como un mandato constitucional. Protestaban en vano. Al día siguiente PP, PSOE y UPN aprobaban modificar la Carta Magna.

A partir de ahora, la Constitución incluye un corsé al gasto autonómico, cuyo nivel de apretura se determinará en una futura ley. En ella, se impedirá a las autonomías, bajo pena de sanción, incurrir en números rojos en sus cuentas más allá del nivel que fije el Congreso de los Diputados.

La ley no entrará en vigor hasta 2018 ó 2020. Pero el corsé ya existe de facto. Y aprieta. Tanto que el Gobierno de Navarra, que partió en 2011 de un presupuesto de 4.188 millones, un 5% menor que en 2010, es decir, con 200 millones menos para gastar ya de inicio, presentará el miércoles medidas de ajuste para dar una nueva vuelta de tuerca al gasto en los 4 meses que restan del año. Los ingresos fiscales van mejor que el año pasado. Se recaudó un 6,5% más hasta julio. Pero el Gobierno se ha comprometido a cumplir el límite autorizado por el Ministerio: el 1,3% del PIB. Es decir, 250 millones de desfase. Ni un euro más.

Y ahora sabe que tiene que hacerlo con criterios de Contabilidad Nacional. Es decir, incluyendo como gasto, aunque sea puramente contable, algunas operaciones que no son gasto real, pero que el Ministerio considera "obligaciones reconocidas" del ejercicio en curso. Esto implicaría limar otros 200 millones más de un presupuesto que ya nació corto de alas.

Navarra lleva ya dos años pactando un techo de gasto con el Gobierno central. Es su forma de contribuir a que España cumpla sus compromisos de ajuste presupuestario con los socios de la UE. Porque el déficit público de un país, el que mide su credibilidad ante los mercados que compran su deuda pública, no es sólo el del Estado, sino el de todas las administraciones públicas, incluidas locales y autonómicas.

Muchas autonomías ya han avanzado que no podrán cumplir el objetivo este año. Sobre todo, algunas como Castilla-La Mancha o Extremadura, donde un PP recién aterrizado en el poder ha empezado a sacar facturas sin contabilizar literalmente de los cajones.

En 2010, Navarra tampoco pudo conseguirlo. El límite de déficit no es una cuantía fija, sino un porcentaje del PIB de la región. Es decir, se mide en función de la riqueza que generan sus empresas y ciudadanos cada año. En Navarra, el PIB anual de 2010 rondó los 18.600 millones, según el Gobierno central. El límite estaba en un 2,8%. Y Navarra se pasó al 3,03%.

Ese año, el Gobierno foral partió de un déficit histórico: 490 millones. Equivalía al endeudamiento que Madrid le autorizaba para cubrir el desfase del gasto. La Administración foral hizo los deberes y ahorró 111 millones a final de año. Es decir, gastó "sólo" 379 millones más de lo que ingresó.

Sin embargo, en abril de 2011, el Gobierno navarro recibió una desagradable sorpresa. Los técnicos del Ministerio le imputaron dos ajustes que no esperaban al resultado del ejercicio. Así, a toro pasado. Con las cuentas ya cerradas y sin remedio posible. De golpe, el déficit, a efectos del objetivo de estabilidad presupuestaria, se incrementó en 218 millones. Total: 610 millones de descuadre, que se redujeron a 564 gracias a una bonificación por cumplir en 2009.

La culpa, sin entrar en grandes detalles, la tuvieron, más que nada, dos asuntos. Un descuento en los ingresos que el Ministerio llama "recaudación incierta". Equivale a los aplazamientos del pago de impuestos (unos 100 millones) que el Gobierno dio a las empresas para paliar la crisis. El otro, que al Gobierno foral se le imputa el crédito para las obras públicas en que incurren dos empresas con "peaje en la sombra": la concesionaria de la autovía del Pirineo y la de los nuevos regadíos del Canal de Navarra, aunque sea "deuda privada". Ellas piden el crédito y hacen la obra, y luego, le cobran durante años un canon de uso al Gobierno foral hasta que termina la concesión. Otros 100 millones más.

"No hemos tenido una actuación irresponsable" se defiende el vicepresidente económico, Álvaro Miranda, ante las críticas recibidas del PP por el incumplimiento de 2010. "Son ajustes contables que no suponen más deuda. El único perjuicio es que restringen nuestra capacidad de gasto real". También lo harán en 2011. Las obras del peaje en sombra se "comerán" presumiblemente otros 100 millones de gasto disponible. Los aplazamientos fiscales, "algo menos". En total, casi otros 200 millones que el Gobierno no podrá disponer para gastar si no quiere sobrepasar el objetivo de déficit. "Ahora, ya hemos aprendido. Y lo contabilizaremos", dice Miranda.




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