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MISIONEROS NAVARROS EN EL CONGO (I)

Charo Pagola, al frente de un hospital "milagro" en los arrabales de Kinshasa

  • "Al hospital nos llegan todos los días decenas de niños desnutridos"

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Charo Pagola, al frente de un hospital "milagro" en los arrabales de Kinshasa

La misionera Charo Pagola, de las Dominicas del Rosario, con una niña en el Hospital de Lisungi.

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Actualizada 12/09/2011 a las 01:05
  • CONCHÍN FERNÁNDEZ . KINSHASA (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)

Qué gusto da hablar con Charo Pagola y no escuchar los tópicos de siempre a los que nos tienen acostumbrado periodistas y escritores, incluso premios Nobel, que reducen el Congo a manos cortadas, violaciones y malaria, como si este país, tan grande como medio continente europeo, con más de 250 dialectos diferentes, cientos de tribus, y una población de unas 70 millones de personas fuera sólo eso: el corazón de las tinieblas.

Pero es que Charo no ha venido hasta el Congo a hacer un viaje de dos o tres semanas, para luego marcharse. Charo, pamplonesa de 64 años, llegó hace muchísimo tiempo a África y se ha quedado aquí, viviendo entre los más pobres del mundo, aquellos que ganan entre uno y dos dólares al día, aquellos que tienen de media siete u ocho hijos por la ignorancia de la pobreza, ¿cómo juzgar a nadie en este contexto de miseria?, a aquellos que sólo pueden comer, y gracias, una vez cada dos días.

¿De quién es la culpa?

Y es verdad que Charo ha visto mucho de lo que cuentan periodistas y escritores, no en vano es la directora del hospital Lisungi, en realidad un pequeño centro de salud que da la vida, nunca mejor dicho, a miles de personas que viven en Pumbu, uno de los barrios más miserables de Kinshasa. Pero Charo no se ha quedado en el tópico, y ha descubierto también la grandeza humana de estas personas que son capaces de ver una esperanza en el futuro, a pesar de la pobreza que está aplastando sus vidas. La pregunta es inevitable. ¿De quién es la culpa?

"De todos, mía, tuya, de todos -asegura-. Hablamos de Primer y Tercer Mundo, pero el mundo es sólo uno. Las relaciones internacionales son injustas. Y aquí al Congo, sólo vienen las grandes potencias Estados Unidos, Canadá, Bélgica, China, Francia, etc. a expoliar. Al final, si hay ricos es porque todos permitimos que haya pobres".

"La culpa es de todos -insiste Charo y mira el móvil-. El coltán. Este material con el que se fabrican los móviles sólo se encuentra en este país. También hay diamantes, oro, cobalto. de una calidad extraordinaria".

Es cierto, El Congo ha sido dotado de una riqueza natural inimaginable, pero además está regado por inmensos ríos, como El Congo, el segundo más caudaloso del mundo, o los ríos Kwilu, Kasai o el impresionante Lualaba. También hay lagos kilométricos: Kivu en el este, o el lago Tumba, en el oeste. Y una inmensa selva ecuatorial que recorre el norte, con árboles gigantescos, una auténtica maravilla de la biodiversidad que alberga cientos de especies de pájaros, mariposas o animales únicos en el mundo como el okapi o los bonobos, por cierto, los monos más cercanos genéticamente al hombre. En este contexto, el Congo debería ser el país más rico del mundo. Y sin embargo, es el segundo más pobre, con las arcas estatales casi vacías, y con un presupuesto total similar al de la Comunidad de Madrid.

En el hospital de Lisungi

"No te engañes, -me dice Charo-. No interesa que esta gente salga de la pobreza. ¿Para qué? Se acaba el chollo. A mi hospital me llegan todos los días decenas de niños desnutridos. Muchos, al borde de la muerte. Vienen las madres en el último momento, porque no tienen cómo pagar. (Aquí no hay seguridad social y se paga por todo, hasta por una tirita). Así que muchas veces sólo puedo confirmar la muerte del pequeño. ¿A quién le importa? ¿Dónde están las manifestaciones? ¿Por qué tanto jaleo con el aborto, y no se oye ni una sola voz por estos niños de tres años que se me mueren en las manos?"

Y Charo se rebota. Y llora. Y ahí está ella sola, en su pequeño despacho de Lisungi aportando su granito de arena. Fuera, una multitud de enfermos tirados en el suelo porque no hay sitio para instalar a todos. Las madres apretando contra sus pechos a los niños, con tanta hambre que no tienen fuerza ni para llorar. Y yo intentado sortear a los enfermos con todo el cariño del mundo, aunque no es fácil, porque están apelotonados, y al final no me queda más remedio que saltar los cuerpos para llegar a la sala de transfusiones, y aunque pido mil millones de perdones, no he podido evitar pisar la mano a una madre medio moribunda. Qué sensación más terrorífica.

"A veces estoy desbordada -continua Charo-. Ya sé que no voy a acabar con la pobreza en el mundo, eso es algo inimaginable, pero al menos quiero intentar transformar mi entorno, que la gente de este barrio tenga una mínima sanidad de calidad".

Las dominicas, la compañía a la que pertenece Charo, llegaron a este barrio hace más de veinte años. Observaron, y vieron la necesidad de construir un centro de salud. Al principio, con algunas donaciones lograron levantar un pequeño dispensario. Poco a poco se fue ampliando con alguna ayuda oficial y se añadió un quirófano, y una sala de partos. Ya está. Ése es el "hospital". Aquí nacen cada mes más de 150 niños. El médico, con una pericia propia de los más hábiles, practica cuatro cesáreas cada día. De momento, crucemos los dedos, ninguna mujer y ningún niño ha muerto en el parto. Es decir que en Lisungi han nacido miles de congoleños, lo que a simple vista, y viendo el panorama, parece un milagro.

Voluntarios y ayuda

Ante tamaña tarea parece que está demás preguntar por la ayuda necesaria. "Sí, claro que necesitamos ayuda. El hospital tiene déficit. ¿Y qué hago? ¿No atiendo a un paciente porque no puede pagar? ¿Dejo morir a un niño por 30 ó 40 dólares?" Al final, asegura, es su familia que está en Pamplona va pagar, mi familia, quien le ayuda a pagar. "Si no, ya nos habríamos hundido" asevera.

De vez en cuando, sin embargo, y ésta es una de las cosas que más le conmueven a Charo, aparecen en el "hospital" personas voluntarias, congoleños o congoleñas de clase media o media baja, que se acercan muchos días y ofrecen 50, 100, 150 dólares, lo que pueden, de forma anónima, para contribuir por aquellos que no pueden pagar. Es la solidaridad africana. "Se me saltan las lágrimas de la emoción", dice la misionera. Y efectivamente, se emociona cuando me lo cuenta, mirándome con esos ojos verdes intensos, tan bonitos. Qué guapa es Charo. Y qué guapa tuvo que ser de joven con ese pelo moreno, tan bien cuidado, y esa sonrisa. "Cuando llegué al Congo, hace tropecientos años, todo el mundo se quedó pasmado. ¡Una monja con pantalones!, me decían. Pues sí. Ya está bien de tanta ñoñería".

Y, a pesar de todo, Charo confiesa sentirse muy feliz. "Miro atrás y, a pesar de las dificultades, me siento realizada. He hecho lo que siempre he sentido que tenía y quería hacer. Es verdad que he renunciado a muchas cosas, pero creo que he tomado la opción correcta en mi vida, y lo he hecho libremente".

DNI

1 Charo Pagola Vidaurre (22 de octubre de 1947). Hermana de las MIsioneras Dominicas del Rosario. Natural de Pamplona, de la calle San Gregorio. Tiene un hermano.

Lema: Ser justa, clara y sincera.

Estado vital: A gusto conmigo mismo.

Por qué Africa: porque en España ya hay muchas monjas que pueden hacer ese trabajo.

Echo de menos de Navarra: la chistorra y el ajoarriero.



  • MUCHAS GRACIAS!
    (12/09/11 12:17)
    #4

    Me encanta saber que en este mundo tan avaricioso exista gente que da tanto a cambio de tan poco. Realmente Charo, eres digna de admiración. Aquí, en el "primer mundo", luchamos para ganar más, ser más ricos, trabajar menos... y dejamos de lado a esa hay gente que se muere de hambre, LAMENTABLE! Comparto en que todos somos culpables de que esto ocurra y darte las gracias por tu labor y por hacernos abrir un poquito más los ojos. Mucha suerte y ánimo!!

    Responder

  • En esta frase está la clave
    (12/09/11 11:55)
    #3

    "Ya sé que no voy a acabar con la pobreza en el mundo, eso es algo inimaginable, pero al menos quiero intentar transformar mi entorno, que la gente de este barrio tenga una mínima sanidad de calidad"

    Responder

  • Paloma
    (12/09/11 10:20)
    #2

    Se te ponen los pelos de punta leyendo esto. Echo de menos un dato de referencia para poder contribur economicamente.M gracias

    Responder

  • Gorgorito
    (12/09/11 07:40)
    #1

    Muchas gracias.

    Responder


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