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Cazadores de fuego desde el observatorio

  • Otean ininterrumpidamente el horizonte durante verano para alertar sobre cualquier incendio y así, poder responder de manera eficaz

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Cazadores de fuego desde el observatorio

Javier Laquidáin Torres comunica la situación a Sos Navarra a través de la emisora de radio. CALLEJA

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Cazadores de fuego desde el observatorio

José Antonio Pierola, coordinador de observatorios de la ANE. CALLEJA

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Actualizada 24/08/2011 a las 01:00
  • RUBÉN ELIZARI . PAMPLONA

EN el origen de cualquier incendio forestal, antes de que el fuego queme cientos o incluso miles de hectáreas, su tamaño no era muy diferente al de una cerilla o a la llama que daría un mechero al encender un cigarro. En Navarra existen cuatro observatorios de la Agencia Navarra de Emergencias (ANE) para alertar y responder de la manera más rápida y efectiva a cualquier incendio forestal. Ubicados en enclaves estratégicos (El Perdón, Montejurra, Arangoiti e Higa de Monreal), si se unieran los cuatro observatorios en un mapa de la Comunidad foral aparecería una línea recta perfecta desde la que en cualquier día de verano con cielos despejados puede verse casi toda la zona media de Navarra, donde la probabilidad de que haya un incendio es mayor. Todos los días de la campaña de verano, desde julio a septiembre, cada uno de los cuatro vigilantes otea ininterrumpidamente el horizonte desde las 11.30 hasta las 19.30, las horas donde el riesgo de incendios crece.

"El Perdón. Todo tranquilo. Sin novedad". Quien habla es Javier Laquidáin Torres, ingeniero de montes de 27 años, que lleva los últimos seis veranos trabajando como observador. Su puesto de trabajo es una caseta de unos 10 metros cuadrados. En su interior hay una emisora en permanente contacto con Sos Navarra, una estación meteorológica digital, una brújula y una radio. En una de las paredes hay un corcho con el mapa de Navarra y la tipología de los posibles incendios según cómo sea la columna de humo.

Cada hora Javier debe llamar a Sos Navarra e informar sobre la temperatura, la humedad y el viento. Con esta información se elaboraran los mapas de riesgo: "Cuando la temperatura supera los 30 grados, las rachas de vientos son de más de 30 kilómetros hora, y la humedad es menor de un 30%, entonces, el riesgo de incendios es muy elevada. De un día para otro siempre contamos con la información de la Agencia Estatal de Meteorología, pero sus pronósticos no llegan a ser tan localizados. Disponer de información hora por hora es una ventaja para poder prevenir incendios", relata José Antonio Piérola García, coordinador de observatorios de la ANE.

De 17 a 4 observatorios

En sus seis años de trabajo, Javier Laquidáin puede presumir de haber avisado de varios incendios. Uno de ellos, en Añorbe: "Había caído un rayo y se originó un incendio. Sos Navarra aún no había recibido el aviso", dice.

Este incendio avistado por Laquidáin en Añorbe es uno de los raros casos en la estadística. Hasta hace unos años llegaron a existir en la Comunidad foral una red compuesta por más de 15 observatorios. La llegada de la telefonía móvil y las nuevas tecnologías provocó que la mayor parte de avisos de incendios procediera de particulares y el personal de los observatorios, que hasta entonces alertaba de los fuegos, fuera más útil en las brigadas de extinción de incendios. Por eso, la función de los cuatro que aún permanecen en activo es informar a la sala de coordinación de Sos Navarra sobre las características del incendio. Una columna de humo no sólo permite localizar el punto exacto donde se ha originado el fuego, sino también, anticiparse al avance de las llamas, y sobre todo, movilizar a los recursos necesarios. "Cuando ocurre un incendio siempre se ve desde dos observatorios. A través de la triangulación se conoce su situación exacta. Cuando se encuentra cerca de una población resulta sencillo localizarlo, pero a veces, en medio del monte...", cuenta José Antonio Piérola. Hoy, después de una jornada de trabajo, Javier Laquidáin contacta con Sos Navarra: "El Perdón, sin novedad".

La biomasa, una posible solución para prevenir los incendios forestales

Las estadísticas señalan que el índice de masa forestal en España es de un 25%. En cambio, en Navarra esta cifra llega al 55%. Estos datos, unidos a la acuciante sequía que cada vez llega más al norte, donde tradicionalmente había mucha humedad, y resultaba más complicado que hubiera un fuego, convierten a Navarra en un lugar propicio para que ocurran grandes incendios forestales.

Creación de empleo

En este escenario la prevención desempeña un papel vital. Javier Vergara Falces, jefe de bomberos, insta a las instituciones públicas al desarrollo y la apuesta por las calderas de biomasa para edificios públicos. Explica que no sólo se crearían un gran número de empleos directos e indirectos, a través de la investigación en universidades, sino que además, se pondría en valor la industria maderera, cuyos precios han caído en picado en los últimos años: "De este modo, se mantendrían los bosques limpios. Si hubiera un gran incendio sería más sencillo sofocarlo, pero sobre todo, redundaría en beneficio del conjunto de la sociedad".




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