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Convenio Económico

Diez claves para entender el Convenio Económico

  • Hoy se celebra un acto institucional en los 25 años del actual Convenio

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Actualizada 25/01/2016 a las 23:28
  • M.A. Riezu. Pamplona
En la enconada política navarra de hoy parece imposible encontrar un tema que no divida en dos a los partidos presentes en el Parlamento. Pero existe. Es la defensa del Convenio Económico, el instrumento que regula la capacidad de Navarra para establecer y recaudar los impuestos.

Despierta tan extraña unanimidad porque en la conciencia colectiva de los navarros se identifica con la esencia del Fuero, de su autogobierno.

Y la intuición popular hace diana. Hoy se celebra un acto institucional en el Palacio de Navarra para celebrar el 25 aniversario del actual Convenio en momentos en que su existencia genera una amplia controversia política nacional. Estas son diez claves que buscan explicar el debate y conocer mejor el Convenio.

¿DESDE CUÁNDO EXISTE EL CONVENIO?

Sus raíces se hunden 175 años en el relato colectivo de los navarros. La Ley Paccionada de 1841 es el origen del sistema actual de Convenio. Debates jurídico-políticos al margen, se trata de la ley con la que Navarra pierde su condición formal de Reino y se integra en el sistema político liberal del siglo XIX, pero conservando sus Fueros, es decir, una amplia autonomía que la diferencia del resto de las provincias españolas. Incluido el hecho de que Navarra pueda mantener su propio sistema tributario.

A partir de ahí, esta idea se ha ido asentando y perfeccionando con el tiempo y a través de los diversos convenios hasta el actual, que data de 1990 aunque ha sufrido múltiples cambios. Los Convenios han sobrevivido por tanto, a la Restauración, a la II República, a la Guerra Civil y a la dictadura de Franco. Tras la instauración democrática, la Constitución de 1978 “ampara y respeta” expresamente los derechos históricos “de los territorios forales” como Navarra, todo un nexo de unión con el pasado. Y es en el vigente Amejoramiento del Fuero (1982) donde se concretan.

¿EN QUÉ CONSISTE?

Es una ley pactada entre Navarra y el Estado que regula la autonomía fiscal y tributaria de la Comunidad foral. Establece que Navarra gestiona y recauda los impuestos en su territorio, las condiciones y límites que existen, los puntos de conexión sobre quién debe tributar y dónde, los procedimientos para resolver conflictos, etc…

Y fija y objetiva el procedimiento para cuantificar la “aportación” al Estado (que en el País Vasco se llama cupo). Es el sistema por el que a cambio de recaudar sus impuestos, Navarra debe contribuir a las cargas generales del Estado, es decir a costear las competencias que sigue ejerciendo el Gobierno Central: Asuntos Exteriores, Defensa, parte de Seguridad y Justicia, infraestructuras como el AVE o los aeropuertos, y se incluye el pago de los intereses de la Deuda Pública también.

¿PUEDE HACER NAVARRA LO QUE QUIERA?

Tampoco. “El primer límite es que la estructura del sistema tributario en Navarra debe ser similar a la del Estado. Tiene que haber un Impuesto sobre la Renta, obligatoriamente, otra cosa es que Navarra tenga libertad para regularlo” señala Eugenio Simón Acosta, catedrático de derecho tributario de la UN y experto en el Convenio. “Además, el Convenio señala expresamente que la “ presión fiscal efectiva global” en Navarra no será inferior a la existente en el resto de España”.

Es decir, es evidente que Navarra no puede convertirse en ningún paraíso fiscal. En los impuestos directos (Renta, Sociedades, Patrimonio, Sucesiones) Navarra tiene potestad para establecer variaciones. En los indirectos (especialmente el IVA) no hay margen de actuación.

¿SON AQUÍ LOS IMPUESTOS MÁS BAJOS?

Tradicionalmente, los grandes partidos navarros (UPN y PSN, fundamentalmente) han reaccionado a los cambios fiscales del Estado con un principio; el que los navarros no paguen más impuestos que el resto de los españoles. De hecho, Navarra ha tenido en diversos impuestos una mejor fiscalidad. Esa situación ha cambiado de forma muy rápida.

En la práctica, hay ya impuestos en Navarra bastante más altos que la media española. Por ejemplo, el IRPF, sobre todo para las rentas altas con la subida aprobada por el Gobierno (Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E). El tipo máximo del IRPF es en Navarra del 52% este año cuando en La Rioja (PP) es del 46%, en Euskadi (PNV) del 49% y en Aragón (PSOE), aplicando ya una subida, del 47,5%. Lo mismo sucede en Patrimonio. Navarra tiene el impuesto más duro de España y claramente peor que el de Euskadi y no digamos que el de Madrid (donde no se paga este impuesto ) y La Rioja (se paga el 50%).

“Vivimos todo un contrasentido” sostiene José Ignacio Pérez de Albéniz, exdirector general de Hacienda y hoy en el sector privado. Y añade. “Nos hemos quedado con la fama de que Navarra es un lugar con una fiscalidad muy favorable, que es la que usan los enemigos del Convenio, pero corremos el riesgo de que la realidad sea la contraria, especialmente en Patrimonio.”

¿POR QUÉ SE LE ACUSA A NAVARRA ENTONCES DE PRIVILEGIO?

Primero por ser diferente al resto de comunidades y gozar históricamente de la mayor capacidad de autogobierno fiscal en nuestro país. Y, segundo, porque hay especialistas que sostienen que este sistema, en la práctica, permite a la Comunidad foral dedicar más recursos públicos por habitante que el resto, hasta un 40%.
El autor de esta tesis es Ángel de la Fuente, director de Fedea, que considera en sus trabajos que la fórmula de cálculo de la aportación produce resultados “escandalosamente favorables” para el País Vasco y Navarra y considera “una anomalía” el sistema foral. Desde Navarra se responde que estos cálculos no tienen en cuenta nuestras mayores competencias en relación al resto de comunidades como la financiación de los ayuntamientos, la red de carreteras, Hacienda,etc...

María Jesús Valdemoros, economista y ex-directora general de Política Económica del Gobierno foral en la anterior legislatura lo tiene claro. “El régimen foral no explica la mayor prosperidad relativa de Navarra. Nuestro mayor PIB per cápita es, al igual que la propia foralidad, resultado de la idiosincrasia particular -económica, cultural, histórica,...- de nuestra región”.

La última “guerra fiscal”, de hecho, se produce porque se va a cambiar el sistema de financiación del resto de las autonomías y la mayoría han aprovechado para criticar el sistema de Navarra y el País Vasco (Convenio y Concierto, respectivamente). Sin embargo resulta evidente que la aportación de Navarra no soluciona ningún problema de financiación de las comunidades como bien se encargan de recordar desde la presidenta Uxue Barkos al líder de la oposición, Javier Esparza (UPN).

¿POR QUÉ NAVARRA MANTIENE QUE EL SISTEMA ES SOLIDARIO?

Por muy diversas razones. Primero porque Navarra aporta al resto de España en función de su renta (el porcentaje se fijó en su día en el 1,6%) en vez de en función de su población (el 1,37% del país). La diferencia, muy importante, son 500 millones más pagados en los últimos cinco años. Además, porque de forma expresa se incluye la aportación al Fondo de Compensación Interterritorial, que es el que ha servido para favorecer a las regiones más pobres, aunque ahora se usa muy poco.

Porque el sistema hace que Navarra tenga que aportar al resto de España con independencia de sus propios ingresos. Es decir, si cae la recaudación fiscal en Navarra por la crisis, como ha sucedido, eso no hace disminuir la aportación, que depende del gasto del Estado. Y el sistema obliga a la responsabilidad. Navarra administra lo que ingresa, mientras en el resto de las comunidades es el Estado el que ha salido al rescate de sus cuentas con préstamos millonarios y ventajosos. “El Convenio nos ofrece una autonomía en el ámbito fiscal que, junto con las posibles ventajas, comporta también mayores riesgos y obliga, por lo tanto, a una gestión responsable. No se trata de que el sistema foral sea mejor o peor, sino de que se gestione bien o mal” argumenta María Jesús Valdemoros.

Además, hay que tener en cuenta que el Convenio no es el único instrumento de solidaridad. Ahí está la Seguridad Social donde durante muchos años las cotizaciones ingresadas en Navarra han sido muy superiores a las pagadas en pensiones.

¿EL SISTEMA VASCO ES IGUAL AL NAVARRO?

Los sistemas forales navarro y el vasco (donde tienen una Hacienda diferente por cada una de las tres diputaciones) no son iguales, ni por origen ni tampoco por resultado, aunque, en la práctica, en estos momentos Convenio y Concierto son textos muy similares y han avanzado en paralelo en las últimas décadas, apoyándose en los avances del otro. El sistema navarro parte desde la ley de 1841 y nunca se ha interrumpido. El de Euskadi, de un real decreto de 1878, fue suspendido por la dictadura de Franco con la Guerra Civil (excepto en Álava) y se reanudó con la democracia gracias a ser reconocido en la Constitución. La aportación de Navarra ronda hoy los 900 euros por ciudadano y el cupo de Euskadi, en cambio, los 700 en la versión más optimista ya que el Gobierno vasco quiere reducirla a 400. Esta diferencia o discrepancia hace que algunos expertos distingan entre Navarra y Euskadi a la hora de hablar de cuentas bien hechas con el resto de España.

EL RESTO DE LAS COMUNIDADES ¿QUÉ SISTEMA TIENEN?

La realidad es que la diferencia entre el régimen de Navarra y del resto de las comunidades se ha ido acortando de forma notable.En estos momentos las 15 comunidades de régimen común (todas excepto Navarra y País Vasco), reciben ya del Estado el 50% de la recaudación del IRPF y del IVA en su territorio así como un 58% de los impuestos especiales.

Además, pueden subir y bajar la tarifa del IRPF o crear deducciones. En La Rioja existe una para adquirir una segunda vivienda en el mundo rural o en Aragón otra por gastos de guardería. En cualquier caso, todas quieren más dinero. En su día, Cataluña rechazó incluso un sistema de Convenio por ver “arriesgado” depender sólo de sus propios ingresos.

¿NECESITA ALGÚN CAMBIO?

Sí, eso fijo. En este momento hace falta calcular la aportación base al Estado de nuevo desde 2015 (un proceso que se hace sólo cada cinco años). Pero además, los continuos problemas (el último, el del IVA de VW) y achaques que arrastra el Convenio, hoy lleno de parches, harían conveniente una revisión general. Lo ideal sería generar un texto más sencillo y transparente, ya que hoy está lleno de farragosas fórmulas matemáticas. Pero eso necesita tiempo, sosiego y voluntad de acuerdo también en Madrid y primero tendrá que definirse quién ocupa La Moncloa, aspecto fundamental hoy en el aire. El índice para calcular la aportación (el 1,6%) no se ha cambiado desde 1990, por ejemplo, y es obvio que la economía sí ha dado muchas vueltas desde entonces.

El nuevo Gobierno foral quiere aprovechar para poner sobre la mesa reducir la aportación, que considera muy elevada, (ver datos concretos en el gráfico) y discutir técnicamente distintas cuestiones en liza. Hay que recordar que el consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, es un reconocido especialista desde hace décadas en el Convenio Económico, conoce todos sus entresijos técnicos y recientemente destacaba que la mayor diferencia respecto a cambios anteriores será la exigencia social de “transparencia”.

¿El Convenio está en peligro?

En Navarra, el Convenio forma parte de la esencia de su sistema político. El Gobierno y todas las fuerzas políticas presentes hoy en el Parlamento, desde UPN al PSN o Podemos, PP, Geroa Bai o Bildu incluso, lo defienden como elemento nuclear del autogobierno del que disfruta la Comunidad foral. Eso sí, con los matices propios de cada una. A nivel nacional, los líderes del PP y PSOE (Rajoy y Sánchez) han salido siempre en defensa del Convenio frente a las críticas recibidas. Como recordaba hace poco José Antonio Asiáin, que lideró hace 25 años la negociación del Convenio vigente, “el Convenio no está en peligro porque está firmemente anclado en la Constitución y en el bloque de constitucionalidad, por lo que cualquier cambio exigiría mayorías muy cualificadas” que hoy no están por la labor.

Hay que recordar, sin embargo, que, en la práctica, los nacionalistas vascos usan este debate también como un instrumento identitario. En el conjunto del país , UPyD fue la primera en cuestionar el Convenio. Ahora, además, es Ciudadanos, la fuerza que lidera Albert Rivera, quien llevó en su programa el objetivo final de la eliminación de la hacienda propia de Navarra y el más cercano de recalcular la aportación.



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