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Un mar de lágrimas

  • El socorro a los refugiados a pie de playa en la isla griega de Lesbos o en un centro de transición en Calais (Francia) conduce a navarros a participar de una inmensa ola de solidaridad
  • El relato de su experiencia descubre la desesperación de miles de desplazados

Un mar de  lágrimas

Un mar de lágrimas

Dos refugiados, recién llegados a la isla griega de Lesbos en una barca, se protegen del frío con una mantas térmicas ofrecidas por voluntarios anónimos.

TSS
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Actualizada 17/01/2016 a las 12:13
  • NATXO GUTIÉRREZ
La noche de Reyes hubo luces que rasgaron la oscuridad sin adorno de Cabalgata. El brillo de los móviles y unas pequeñas linternas iluminaron a los 34 ocupantes de una barca en su desesperación por adivinar su destino y ponerse a salvo. El pamplonés Josemari Aymerich Soler y dos compañeros catalanes de la Transpirenaica Social y Solidaria estaban cenando cuando escucharon una voz: “Llega una barca a 5 kilómetros de la dirección opuesta del faro”. Como un resorte, la alerta espoleó el ánimo de los voluntarios. “Recogimos todo como pudimos y salimos corriendo. Fuimos los últimos en salir”, recuerda este profesor del colegio del Sagrado Corazón, de 41 años de edad. Sin la experiencia de sus acompañantes con mayor cuajo en tareas de auxilio en el norte de la isla griega de Lesbos y la asimilación apresurada de las prácticas de atención aprendidas en los días previos, los tres amigos se subieron a un coche. A un lado el mar, y por delante un camino embarrado por la lluvia intermitente de los primeros días del año. Con la avanzadilla alejada en busca de la barca perdida, el drama apareció de imprevisto. Un leve giro de cabeza y su mirada se cruzó con la fragilidad de los 34 ocupantes que habían arribado en un punto distinto del esperado. No es difícil imaginar el temor aferrado a su cuerpo cubierto de ropa húmeda en el más puro desamparo del desconcierto de una noche cerrada.

Consulta todos los detalles de esta noticia en la edición impresa de hoy en Diario de Navarra.



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