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mucho teatro

Telón

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25/05/2015 a las 06:00
  • Fernando Hernández
La representación ha terminado. Se han apagado los focos, las candilejas y las diablas; sobre el escenario ya solo queda la luz de ensayo. Han pasado dos semanas en las que creíamos que los candidatos estaban actuando, pero en realidad sólo hacían tiempo hasta que nosotros, los votantes, ocupásemos nuestro lugar de figurantes con vocación de protagonistas, como si la votación fuese una obra de Sanchis Sinisterra.

Hemos actuado, hemos hecho mutis por el foro y no nos volverán a llamar a escena hasta dentro de cuatro años. Y dejamos al público, que somos nosotros mismos, un tanto perplejos, sin saber muy bien si considerar las siete voces que hemos llevado al Parlamento como un coro que canta la voluntad popular o como una cacofonía en la que la ciudadanía expresa sin rubor sus contradicciones. Hoy es el momento de reflexionar por qué a decenas de miles de navarros cuando llega el momento de votar les ha resultado irrelevante la postura que mantienen los partidos sobre la continuidad de Navarra como una comunidad diferenciada.

¿Es posible que no sepan, que no sepamos, a quién creer? En Así es (si así os parece) Pirandello cuenta una historia en la que, sin más pruebas, no está claro quién dice la verdad. “¿Ves esos locos? Sin fijarse en el fantasma que cada uno lleva dentro de sí mismo, corren llenos de curiosidad detrás del fantasma de los demás, y creen que es otra cosa distinta”, dice Laudisi. La vida sigue al terminar la función, aunque, como si fuera El sueño de una noche de verano de Shakespeare, La gaviota de Chéjov o Rosencrantz y Guildernsten ha muerto, de Stoppard, puede que aquí haya algo de teatro dentro del teatro. Llegarán las negociaciones para formar Gobierno, y puede que sean una comedia de enredo: El vergonzoso en palacio o El perro del hortelano son dos buenos títulos para lo que pueda pasar.

Y, conforme pase el tiempo del poder, parecerán hasta Celos del aire, como titulaba José López Rubio una melancólica obra ambientada en una casa de campo en Navarra. Se prepara una nueva obra y, como siempre, tenemos que exigir a quienes la representen seriedad y profesionalidad. Y que tengan claro que estarán sometidos a la crítica y el público. Hace algo más de dos semanas, al comenzar esta sección, recordaba, de forma inevitable, el verso de Shakespeare: “Navarra será el asombro del universo”. Por de pronto, los asombrados somos nosotros, que nos quedamos reflexionando mientras cae lentamente el TELÓN.



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