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A PIE DE CALLE

Navarra, cada vez más atomizada

  • La sustitución del bipartidismo nacional por el 'tablero a cuatro' provoca ansiedad a algunos politólogos
  • ​En Navarra ya teníamos un Parlamento con 7 fuerzas. El domingo tendremos 8

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Actualizada 20/05/2015 a las 23:29
  • JOSE MURUGARREN
Acostumbrados a que gobernar haya sido un asunto entre dos (ocasionalmente 3) los politólogos nacionales dan vueltas a cómo afrontar la nueva situación derivada de la aparición de Podemos y Ciudadanos. La incorporación de estas dos siglas se ha convertido en un reto para los analistas, una suerte de ejercicio de reponedor de supermercado en el que colocar nuevas latas en la estantería política amenaza con desencajar el equilibrio creado para el resto. Algunos miran y concluyen que la situación creada será inmanejable. Otros, más optimistas, se inclinan por sostener que habrá que pactar. Aventuran que el experimento más inmediato se hace en Andalucía después de sus autonómicas. Será que no se atreven a levantar la vista por encima de Despeñaperros porque si lo hicieran podrían descubrir que en Navarra, en vísperas de crear un legislativo con ocho partidos, en el actual Parlamento, ya hay siete. Vivimos en una comunidad singular pero no solo por su proyecto político sino por la capacidad de conciliar tres 'tableros políticos' en uno. De un lado, Navarra asume a los representantes de partidos nacionales, PSOE, PP e IU (este último coaligado además con Batzarre). Un cuadro al que se han incorporado también Podemos, Ciudadanos y UPyD. Por otro, la 'singularidad' foral produce siglas como UPN, hegemónico en la gestión en los últimos 20 años y nacido precisamente para defender la existencia de una comunidad política diferenciada. El 'tablero' que diría Pablo Iglesias, se lo disputan los tres partidos nacionales (ahora ya cinco) más los regionalistas en litigio también con dos bloques nacionalistas vascos que aspiran a incorporar Navarra a Euskadi. Uno, Geroa Bai (coalición a su vez de PNV e independientes) y otro Bildu (la suma de Sortu, la antigua Batasuna, más EA y Aralar). ¡Qué harían en este escenario los politólogos nacionales! Resolver las opciones es tan complicado como acertar a la primera con el cubo de Rubik. Tiene solución pero cuesta trabajo encajar las piezas. Y todo para una comunidad de poco más de 600.000 almas.

El nuevo tiempo que se abre el domingo fragmentará hasta la atomización el Parlamento foral. Se va a reforzar la dificultad para organizar mayorías estables. Y coaligarse es fuente de inestabilidad. Un gobierno de coalición responde a tantos intereses que será débil. Pero no es menos cierto que en los últimos cuatro años el ejecutivo ha vivido en minoría zarandeado por la oposición. Serán necesarios los pactos, o bien alrededor de UPN, el partido al que las encuestas auguran que será el más votado de largo pese al recorte de apoyos. O en torno al eje de Geroa Bai, Podemos, EH Bildu. Depende de los electores. Es cierto que los equilibrios van a ser tan delicados que no podrán abordarse políticas ambiciosas, ni en lo económico, social, identitario.., porque el futuro que ahora mismo puede escribirse dibuja demasiadas incógnitas. No queda más remedio que profundizar la cultura de la aproximación y el pacto. Y antecedentes existen en Navarra que se ha gobernado a lo largo de todo su desarrollo democrático precisamente apoyada en esa cultura del consenso, especialmente entre UPN y PSN, pero también en su momento con CDN y puntualmente con el PP. O ahondar por ese camino o nuevas elecciones.



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