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EDUCACIÓN

​Siete exalumnos de la UN, accésits en los Premios Nacionales Fin de Carrera

  • Los licenciados, pertenecientes a la promoción del 2010-2011, recibieron el galardón el pasado día 28 de abril

Andrea Vergara, María Ibáñez, Marta Quintín, Adrián César Rázquin, Íñigo Olalde, Miguel Yurrita y Luis Tobalina.

​Siete exalumnos de la UN, áccesit en los Premios Nacionales Fin de Carrera

Andrea Vergara, María Ibáñez, Marta Quintín, Adrián César Rázquin, Íñigo Olalde, Miguel Yurrita y Luis Tobalina.

CEDIDAS
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14/05/2015 a las 06:00
  • MIGUEL CIRIZA. PAMPLONA
Son siete estudiantes con un expediente académico impecable, los mejores de su promoción en la Universidad de Navarra, la del 2010-2011. Pero su expediente es tan bueno que la universidad estimó conveniente presentarlo a los Premios Nacionales a la Excelencia en el Rendimiento Académico Universitario, más conocidos como Premios Nacionales de Fin de Carrera, donde cada uno de ellos se llevó un accésit o tercer premio. Es el colofón a una carrera académica envidiable, ya que se necesita un 9 de media para poder optar a los premios (8 en el caso de arquitectura e ingeniería), un reconocimiento a nivel nacional que los distingue entre los miles de compañeros de promoción de toda España. Los alumnos premiados son: César Adrián Razquin (Biología), Íñigo Olalde Marquínez (Bioquímica), Andrea Vergara Gómez (Nutrición y Dietética), María Ibáñez Puy (Arquitectura Técnica), Luis Tobalina Segura (Ingeniería Industrial), Miguel Yurrita Lozano (Arquitectura) y Marta Quintín Maza (Periodismo).

Los premios nacionales de fin de carrera son además más difíciles de conseguir si cabe desde que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte agrupara los distintas titulaciones en campos o ramas y disminuyera el número de galardones a repartir. Por ejemplo, la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas ha aglutinado a los graduados de Derecho, Economía, Sociología, Periodismo o Trabajo Social.

Los premios entregados este pasado 28 de abril 2015 son los de la promoción 2010-2011. Ya han pasado casi cuatro años desde que los alumnos condecorados terminaron sus carreras y, aunque el reconocimiento sea un motivo de alegría para todos ellos, la opinión general es que el retraso de casi cuatro años en la recepción del accésit les ha impedido obtener los réditos de un premio cuando más lo necesitaban; tan pronto como terminaron sus estudios. Es entonces cuando llega el momento de ponerse a buscar trabajo, becas nacionales e internacionales o acceder a estudios de postgrado como másteres y doctorados. El arquitecto pamplonés Miguel Yurrita, de 28 años, opina que "el primer impulso que te puede dar el tener el premio en tu currículum se pierde si lo recibes cuatro años más tarde". Luis Tobalina, ingeniero donostiarra de 27 años, cree que "estos premios deberían entregarse al año de terminar la carrera, dentro de un plazo razonable, porque pueden ser el elemento diferenciador que te haga salir sobresalir sobre el resto cuando se carece de experiencia profesional". Íñigo Olalde, bioquímico de Vitoria, también se muestra crítico con el retraso para acreditar a los ganadores y piensa que quizás ya no le sirva de mucho: "Muchos de nosotros estamos ahora acabando la tesis doctoral y ahora nadie va a mirar si tenemos un premio de este tipo".

El Ministerio califica los premios como "una de las medidas para incentivar y reconocer el rendimiento académico y la cultura del mérito y la excelencia", una afirmación que María Ibáñez, vecina de Barañáin de 25 años, encuentra contradictoria ya que, "si desde Educación valoran tanto el estudio y el talento español, ¿por qué les cuesta tanto reconocerlo?". Miguel Yurrita, por su parte, lamenta que fuera el BOE el que le hiciera sabedor del premio, y no una comunicación del propio Ministerio.

Las experiencias de estos estudiantes sobresalientes se van diferenciando conforme se alejan del punto temporal en el que terminaron sus carreras. Algunos de ellos como María Ibáñez, Luis Tobalina o Iñigo Olalde están haciendo doctorados en territorio nacional, mientras el pamplonés Adrián César y la zaragozana Marta Quintín ya han salido al extranjero para continuar con su vocación. César está cursando un doctorado en CeMM, un centro de investigación molecular en Austria, y Quintín pasó un tiempo en Nueva York trabajando para la agencia EFE. Esta última reconoce que su expediente ha sido lo que le ha permitido enlazar un trabajo con otro desde que se graduó en periodismo, tres en tres años. Ahora mismo trabaja en labores de comunicación en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en Madrid. Olalde también resalta su expediente como "factor clave para conseguir una tesis doctoral en el equipo de investigación de Institut de Biologia Evolutiva en Barcelona", su destino de formación preferido.

Las impresiones de los galardonados coinciden a menudo en el porqué de su éxito en la universidad. El esfuerzo, la constancia y la capacidad para organizarse son elementos imprescindibles para cualquiera que desee tener un expediente como el suyo. Y "que te guste lo que estudias, porque es lo que hace que te motives día a día y que superes los momentos de bajón", como explica Olalde. Para Tobalina y Quintín la suerte es un punto a tener en cuenta también. "Yo diría que la suerte juega un papel del 10%, y cuando hablo de ella me refiero a dar con la gente adecuada, encontrarte en un momento de tu vida en el que tengas ganas de aprender o incluso caer en una universidad que encaje contigo", asegura Quintín.

Otro refuerzo de estos estudiantes durante su estancia en la universidad fueron los compañeros de estudios. Yurrita e Ibáñez, que pasaron por las aulas y los talleres de la escuela de arquitectura de la UNAV, destacan el rol que jugaron sus compañeros en la consecución de buenas notas. "Es muy importante tener buenos amigos que te ayuden y te estimulen", afirma Yurrita, y que "te arropen cuando las cosas se ponen cuesta arriba", añade Ibáñez.

Los seis exalumnos de la Universidad de Navarra consultados reconocen que metieron muchas horas de estudio, pero tampoco renunciaron a nada durante sus años de graduado. "Sí que hubo noches en las que te acostabas muy tarde y te levantabas muy pronto, o incluso algunas en los que no dormí nada, pero estos momentos estaban concentrados en la época de exámenes", dice Ibáñez. Quintín pasó muchas tardes preparando y ensayando los personajes de las obras de teatro en las que participó, uno de sus hobbys por aquel entonces, y en su último año de carrera llegó a compatibilizar sus estudios con un trabajo en el campo del periodismo, pero como sostiene, "si te organizas bien puedes hacer todo lo que quieras".



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