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CONSULADOS HONORARIOS EN NAVARRA

Seis cónsules honorarios ejercen su diplomacia asistencial en Navarra

  • En la capital navarra se hallan las sedes de los seis consulados honorarios: Uruguay, Croacia, Rumanía, Polonia, Italia y Francia

Fachada del consulado honorario de Italia

Fachada del consulado honorario de Italia

Fachada del consulado honorario de Italia

VIKTORIA UBAIDULLAEVA
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14/05/2014 a las 06:00
  • MICHELLE UNZUÉ. PAMPLONA
El olfato italiano para la defensa de sus negocios durante la época de las Cruzadas originó el nacimiento de una figura que se ha mantenido, y fortalecido, con el paso de los siglos: el cónsul.

Este rol opera en las capitales de los países y en las grandes ciudades, pero en  Pamplona los ciudadanos de Uruguay, Polonia, Rumanía, Italia, Francia y Croacia también se hallan representados a través de un cónsul honorario. En concreto, seis ciudadanos de distintos ámbitos y nacionalidades que no han estudiado una carrera diplomática, a diferencia de los cónsules, pero que representan de manera honoraria a los países que les han designado a tal efecto.

¿Por qué una comunidad tan pequeña como Navarra alberga este número de representantes diplomáticos? Los motivos son dispares, y van desde los vínculos comerciales del cónsul con su país correspondiente a razones de residencia o herencia familiar. La variedad caracteriza a los cónsules honorarios de la comunidad foral, tanto en la ubicación del consulado (en el propio hogar, en unas oficinas al efecto o en otras dependencias de distinta naturaleza), como en el grado de dedicación o de recursos disponibles.

GRAN VARIEDAD DE FUNCIONES

Las funciones de un consulado honorario son diversas, pero básicamente son, según explica Carlo Tamburri, cónsul honorario de Italia,  "representar al propio Estado ante las instituciones de su circunscripción; asistir, en todos los aspectos posibles, a los ciudadanos de su país, a los residentes y a los ciudadanos de paso; y promover los intercambios culturales y económicos entre ciudadanos, empresas e instituciones de ambos países". A estas funciones genéricas se suman otras más concretas, como la expedición de certificados de vida o de residencia, trámites sobre el traslado de cuerpos, actividades notariales, visita a detenidos...

Las gestiones de los cónsules honorarios vienen reguladas en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del 24 de abril de 1963, y para ser elegidos en el cargo se siguen las mismas pautas.

Todas las designaciones parten del embajador del país correspondiente al Ministerio de Asuntos Exteriores de su país. Desde esta entidad informan al ministerio homólogo de Madrid, y allí se notifica a las distintas autonomías en las que el cónsul representará al país.

Si se considera apto al candidato, el nombramiento o 'carta de patentes' se legitima en el Ministerio de Asuntos Exteriores del país y luego es notificada a las autoridades, en nombre del rey de España, por el ministerio español. De hecho, los cónsules exhiben en sus despachos el diploma del monarca en el que se acredita su cargo honorífico. En algunos casos el nombramiento no tiene caducidad temporal, y en otros se renueva cuando lo estipule el ministerio correspondiente (suele ser cada cinco años).

"Así como el cónsul lo es por carrera y ejerce un trabajo remunerado y exclusivo, el cónsul honorario no recibe unos honorarios y suele compaginar esta labor con otro trabajo que le da de comer", apunta Gabriel de Biurrun, cónsul honorario de Uruguay.

Es un cargo que se aleja, y mucho, del estereotipo que puede haber en el imaginario popular: no hay coches oficiales ni privilegios de ningún tipo. Eso sí, a todos les ampara la Convención de Ginebra, por lo que sus documentos son intocables e inviolables y tienen inmunidad diplomática. Los cónsules honorarios sólo reportan de su labor a sus embajadores en Madrid o a los consulados generales, y la relación con el Gobierno de Navarra a nivel institucional no es muy fluida, según afirman, o meramente de cortesía. Algo similar ocurre entre los cónsules navarros, aunque en ocasiones coinciden en algunos actos o tienen una relación más estrecha, como es el caso de la cónsul honoraria de Croacia, Elica Brajnovic.



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