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El sacerdote Tarsicio de Azcona, Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2014

  • Tarsicio de Azcona es el pseudónimo literario y nombre religioso de Jesús Morrás Santamaría, sacerdote e historiador.

Juan Luis Sánchez de Muniáin y el miembro de la Comisión de Archivos del Consejo Navarro de Cultura Luis Javier Fortún.

El sacerdote Tarsicio de Azcona, Premio Príncipe de Viana de la Cultura

Juan Luis Sánchez de Muniáin y el miembro de la Comisión de Archivos del Consejo Navarro de Cultura Luis Javier Fortún.

AZCONA
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Actualizada 12/05/2014 a las 20:21
  • DN.ES
El Consejo Navarro de Cultura falló a favor del capuchino navarro Jesús Morrás Santamaría (Tarsicio de Azcona) el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2014, galardón otorgado por el Gobierno de Navarra para reconocer la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de la cultura, dotado con 25.000 euros.

El fallo fue anunciado en rueda de prensa por el presidente del Consejo y consejero de Cultura, Turismo y Relaciones Institucionales, Juan Luis Sánchez de Muniáin, y por el miembro de la Comisión de Archivos del Consejo Navarro de Cultura, Luis Javier Fortún.

Según la Comisión de Archivos del Consejo Navarro de Cultura que promovió su candidatura, el padre Tarsicio Azcona es un historiador de "dilatada carrera profesional", prolongada durante 58 años, en la cual ha mantenido un "permanente nivel de calidad en la investigación", basado en el recurso a la documentación, la exhaustividad en su análisis y la sólida construcción de un discurso expositivo, presidido por la ecuanimidad en la interpretación de los hechos.

Se añade que aún cuando han sido determinados campos historiográficos los que ha cultivado con especial dedicación, es un historiador que se define por "múltiples registros", pues abarca cuestiones de historia internacional, nacional, regional, local y de la orden capuchina. Se trata, así, de un "historiador versátil", que abarca el devenir histórico desde perspectivas diferentes y complementarias, capaz de comprender desde los grandes fenómenos sociales y religiosos que definen una época hasta los detalles de la existencia cotidiana de una localidad o un valle navarros.

La entidad proponente señaló, además, que en el terreno de la historia española y europea "su tesis doctoral marcó época" ya que, al analizar la elección y reforma del episcopado español en tiempo de los Reyes Católicos, demostró la existencia de un movimiento de reforma real e importante en el seno de la Iglesia previo a la Reforma Protestante de Lutero, que constituye un precedente de la Reforma Católica de Trento.

Además, dentro de la historiografía española, su biografía sobre Isabel la Católica marcó una nueva época en el conocimiento de esta soberana de Castilla y Aragón, que junto con su marido Femando de Aragón abrieron una nueva etapa en la historia peninsular. La biografía es una sólida reconstrucción de la trayectoria vital de la reina, de sus objetivos políticos, sociales y religiosos, así como de las ideas y la mentalidad que presidieron su actuación.

Esta obra da pie a comprobar otro rasgo definitorio de su condición de historiador: la ecuanimidad. Lejos de sentirse subyugado por el personaje biografiado, Tarsicio de Azcona no tuvo empacho en hacer lo propio con su rival y sobrina, Juana la Beltraneja, a la que dedicó otra biografía y cuya legitimidad reconoció.

A juicio de los proponentes, y por lo que respecta a Navarra, el profundo conocimiento de los siglos XV y XVI acumulado durante décadas por el P. Tarsicio de Azcona, y el recurso a archivos situados fuera de Navarra le ha permitido renovar la historiografía navarra relativa a la conquista e incorporación de Navarra a la corona de Castilla a partir de 1512, superando su anquilosamiento repetitivo, con dos aportaciones fundamentales: de una parte, el estudio de las implicaciones económicas de las guerras de 1512-1521 y de la participación de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya en el proceso (totalmente necesario para entender su resultado); y de otra, las famosas bulas pontificias sobre la justificación de la conquista, objeto de polémicas sin fin, editadas sólo en latín y citadas por muchos historiadores y aficionados (aunque en bastantes casos por referencias de segunda mano), que han sido editadas críticamente, comentadas y, sobre todo, traducidas al castellano, facilitando el acceso a sus contenidos muchos historiadores. En este terreno de 1512 puede decirse, para concluir, que el P. Tarsicio de Azcona ha abierto perspectivas nuevas de interpretación y ha ampliado la información disponible, algo totalmente necesario en un tema estancado en debates que durante décadas no han incrementado el caudal de conocimientos.

Otro ámbito fundamental de su investigación fue la historia de la Orden Capuchina, que, junto con la Compañía de Jesús, es una orden clave para entender la Reforma Católica de los siglos XVI y XVII. En este ámbito ha hecho aportaciones a nivel nacional y regional sobre la organización de la Orden (!a creación de la provincia de Navarra-Cantabria y sus conexiones con el reino de Navarra y toda la Monarquía hispánica), como en el conocimiento de la historia de convento básicos de la misma (Pamplona, Zaragoza, Sangüesa, Rentería y Borja) y sus implicaciones en la vida comarcal y local.

Pero el cuidado por temas internacionales, nacionales y regionales no le ha impedido descender al campo del microanálisis histórico, centrado en la historia local, sus dos monografías sobre su localidad natal, Azcona, y el valle de Yerri, en el que ésta está situada, son buena muestra de vinculación con sus raíces familiares y locales.


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