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Crisis institucional

El PSN renuncia a derribar a Barcina con Bildu por obediencia a Rubalcaba

  • Roberto Jiménez "acata" a regañadientes la orden de la ejecutiva en un Comité Regional convulso que deja serias heridas
  • El Comité Regional del PSN se prolongó durante más de tres horas y durante ella un sector se levantó para reclamar la marcha de Jiménez

Roberto Jiménez

El PSN renuncia a derribar a Barcina con Bildu por obediencia a Rubalcaba

Roberto Jiménez atiende a los medios tras la reunión del Comité Regional del PSN

EFE
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Actualizada 07/03/2014 a las 10:43
  • colpisa. madrid
A regañadientes y en contra de su voluntad. Los socialistas navarros optaron por "acatar" la orden de la ejecutiva federal del PSOE, así lo dice textualmente la resolución aprobada por su Comité Regional, y renunciaron este jueves a presentar o apoyar una moción de censura contra la presidenta de la comunidad foral, Yolanda Barcina. Una moción que sólo podía prosperar con los votos de Bildu.

El PSOE se quita así un peso de encima. No podía permitir que la campaña de las elecciones europeas del 25 de mayo, en la que se la juegan como nunca, se viera contaminada por el reproche continuo del PP por haberse apoyado en los "amigos de ETA" para acceder al poder. La dirección federal defendió desde el primer momento que la exigencia de dimisión a Barcina estaba más que justificada por las irregularidades que, a su juicio, comentió su consejera de Hacienda, Lourdes Goicoechea, acusada por la directora general del departamento, Idoia Nieves, de injerencias en grado de tentativa. Pero creen que el secretario regional, Roberto Jiménez, jugó mal sus cartas.

Apostó fuerte, "demasiado", dicen en su partido, cuando el 12 de febrero, antes de conocer aún el resultado de la comición de investigación parlamentaria sobre los incidentes denunciados por Nieves, se lanzó con toda su artillería contra la presidenta de la comunidad foral. "O dimite -dijo- o la echamos". La comisión culminó a las dos semanas sin que se pudiera achacar a Barcina o Goicoechea nada más allá de comportamientos cuestionables desde el punto de vista ético, ninguna ilegalidad. Y la presidenta dijo que no dimitiría, sabedora de que la dirección del PSOE jamás avalaría la moción.

A la ejecutiva de Alfredo Pérez Rubalcaba, sin embargo, le ha costado muchos esfuerzo y horas de conversación evitar la rebelión en la federación navarra. Tanto que el miércoles, cuando quedaban pocas horas para la reunión del máximo órgano de decisión del socialismo navarro entre congresos, optó por tirar del freno de emergencia. En una reunión extraordinaria, la ejecutiva federal acordó prohibir y por escrito a la dirección del PSN, al Comité Regional y a su grupo parlamentario respaldar la inicitiva contra Barcina.

DISCONFORMIDAD 

Jiménez trató de revolverse hasta el último minuto, según admiten fuentes de la dirección socialista, pero finalmente se rindió. "El PSN es una federación del PSOE y actuará como tal acatando estatutariamente las decisiones del partido, pero a su vez manifiesta su disconformidad con la decisión tomada por la Comisión Ejecutiva Federal, y en este sentido reitera a la CEF que reconsidere su posición de cara a presentar una moción de censura a los solos efectos de convocar elecciones el próximo 25 de mayo". Eso es lo que terminó defendiendo ante los suyos, mientras en la calle 200 manifestantes del sindicato independentista LAB montaban una cacerolada.

El discurrir del Comité Regional del PSN, que se prolongó durante más de tres horas, mantuvo sin embargo en un 'ay' a la ejecutiva federal durante toda la tarde. Fue una reunión bronca en la que un sector se levantó para reclamar la marcha de Jiménez, la constitución de una gestora y la convocatoria de elecciones primarias para elegir a un nuevo líder. La posibilidad de que el actual líder del PSN anunciara su dimisión se contempló durante toda la mañana y son muchos los que en el partido admiten que, aun sortedada esta crisis, tendrá difícil salvar la cabeza en el medio plazo. La resolución de Jiménez fue aprobada, pero recogió 45 abstenciones, 80 votos a favor y siete en contra.

Los tesis oficial, escenificación de la discrepancia y obediencia debida, terminó por salir adelante, pero la herida en el partido es honda. Jiménez remarcó su intención de convocar primarias en otoño y es probable, dicen fuentes del partido, que tenga que renunciar a ser candidato. La dimisión inmediata era algo que Ferraz también quería evitar, entre otras cosas, porque no hay relevo y su deseo es mantener cierta estabilidad interna de aquí a los comicios al Parlamento Europeo a los que su número dos, Elena Valenciano, concurre como cabeza de cartel.

La dirección socialista sigue confiando ahora en que la tensión se traslade a UPN. Insisten en que no pactarán nada con Barcina, a la que consideran inhabilitada para gobernar. Sin su ayuda y con solo 19 diputados de los 50 del Parlamento navarro, la gobernabilidad resulta imposible. Esta semana, el presidente de honor de los foralistas, Miguel Sanz, aconsejó ya a la presidenta dimitir y adelantar los comicios.


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