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POLIDEPORTIVO

En el deporte navarro también se habla inglés

  • El idioma no es una barrera en los equipos de élite, siempre y cuando la plantilla y el equipo técnico tengan conocimientos de la lengua inglesa
  • Planasa, GH Leadernet y WP Navarra son ejemplos de cómo los conjuntos navarros se comunican con jugadores que no hablan español

El americano Brandon Sebirumbi, jugador del Planasa.

El americano Brandon Sebirumbi, jugador del Planasa.

eduardo buxens
César Azpilicueta y Nacho Monreal en Londres.

César Azpilicueta y Nacho Monreal en Londres.

sandra vallejo
0
25/01/2014 a las 06:01
  • marta martín. PAMPLONA
El inglés es el idioma del deporte por excelencia hoy en día. De hecho, en ocasiones los deportistas están obligados a aprender este idioma. Es el caso del motociclismo y de la Fórmula 1 al máximo nivel. En cuanto un piloto llega al Mundial, es necesario que hable inglés, tanto para funcionar en el paddock y en el garaje, como para atender a los medios.

Por otro lado, es importante también para aquellos deportistas que amplían sus fronteras. En el fútbol, permite a los jugadores probar otras ligas.
Ese fue el caso de los últimos deportistas que el fútbol navarro ha exportado a la Premier. César Azpilicueta dejó Osasuna en 2010 para recalar en el Olimpique de Marseille, y dos temporadas después llegó al Chelsea. En Inglaterra también se encuentra otro canterano de Osasuna, Nacho Monreal, quien, tras jugar en el Málaga, recaló en 2013 en el Arsenal.

Pero Osasuna no sólo se ha dedicado a exportar jugadores, sino que también han llegado a la disciplina rojilla deportistas que se han valido del inglés para entenderse en los terrenos de juego.

Actualmente, sólo el defensa Jordan Loties necesita otro idioma para ello (francés). Sin embargo, ha habido predecesores en el equipo que se valían del inglés, como, en los últimos años, el serbio Dejan Lekic o los iranís Masoud Shojaei y Javad Nekouman.
La persona que ha estado en primer lugar pendiente ellos es Iñaki Ibáñez, delegado del primer equipo de Osasuna, que da vital importancia al inglés en el grupo.

"Es un idioma clave para Osasuna porque, quien más quien menos, cualquier jugador extranjero tiene conocimientos de inglés, que es la manera más fácil para comunicarnos los primeros días", afirma. "Al principio tengo más contacto directo con los nuevos, pero todos vamos ayudándoles. Los jugadores son la parte más importante porque están con ellos día a día. Es un reto para ellos tener extranjeros en el equipo porque, los que no tienen el inglés a flor de piel, lo tienen que ir sacando".

Pero este idioma no es sólo importante para la comunicación con compañeros extranjeros, sino también en viajes. "Cuando vamos en pretemporada, sea donde sea, todos demuestran poder comunicarse en inglés", reconoce el delegado de Osasuna, club que cuenta con traductores. "A veces es muy importante que lo que dice el jugador no se desvíe en nada de lo que quiere expresar", explica Ibáñez.

LOS MEDIADORES

Pero no todos los equipos navarros pueden permitirse contratar traductores. Así, en el Planasa, que suele tener en sus filas jugadores de habla inglesa, se suele encargar de esta función Javi Sobrino, director deportivo.

"Los últimos entrenadores que hemos tenido, aunque se defienden, no es que sean grandes dominadores del inglés. Los ayudantes estamos pendientes del jugador extranjero para traducirle", explica Sobrino, quien, como Ibáñez, da una importancia capital al inglés. "Saber inglés es importante en el Planasa porque el 90% de las cosas hay que traducírselas a los extranjeros, por ejemplo, a los que tenemos este año Brandon Sebirumbi y Robertas Vitinas. El resto de jugadores colaboran, y la mayoría se defienden. Dominan más que algunos entrenadores", admite el director deportivo.

El americano Brandon Sebirumbi llegó a Pamplona a principios de septiembre sin haber pisado España nunca. Por ello, sigue sin entender castellano. Intenta aprender "un par de palabras cada día", pero hay una que tiene grabada. "Tengo problemas para entender al entrenador porque habla español muy rápido. Por eso una de las palabras que puedo decir en castellano es 'despacio'", reconoce el pívot, quien resalta la ayuda de Javi Sobrino. "Es como el hombre en el medio. Cuando el entrenador dice algo, él me traduce todo y así es como puedo entender", explica.

Sebirumbi reconoce que también sus compañeros le echan una mano: "Hablan un poco de inglés. A veces se confunden, pero al final nos entendemos".

JUEGOS DE PALABRAS

En el Planasa, ni Sebirumbi ni Vitinas van a clases de español. Quienes sí lo hacen, pero desde hace sólo una semana, son los australianos del Waterpolo Navarra.
Edward Slade y Daniel Lawrence llegaron este verano a Pamplona para jugar en el equipo entrenado por Manel Silvestre, en el que son titulares.

Y quien es importante para ellos es el propio Manel. "En waterpolo los sistemas son similares estés donde estés, así que entendemos el juego", explica Slade."Manel habla un buen inglés y eso ayuda", dice Lawrence. "Bueno, como los indios", le corrige su entrenador, que admite que también él se aprovecha de la situación.

"Hay interés por mi parte. Me gusta el inglés y nunca he ido a clases. He aprendido de los jugadores que he tenido", reconoce. "Si traes gente al equipo, lo normal es que el entrenador hable inglés. Yo empecé hablando muy básico, pero ahora me desenvuelvo. De hecho, a veces me pasa que estoy haciendo la charla y empiezo a hablar en inglés para todos. Ellos se ríen mucho con mi pronunciación porque hay palabras que me cuestan como daughter (hija), que a veces la pronuncio como 'doctor'. Estoy contento de haber aprendido durante estos años", cuenta Silvestre.

Este interés del entrenador se expande al resto del conjunto. "La mayoría de jugadores en el equipo no habla suficiente inglés. Julen (Artola) y Javi (Munárriz) sí, así que ellos nos explican", dice Slade. "Que haya dos jugadores de habla inglesa es bueno para todos. Gente que no tenía un buen nivel de inglés está ahora hablando con Edward y Daniel", dice Manel sobre los progresos de su plantilla.

Quienes de momento no progresan tanto en el idioma como para hacerse entender son los dos australianos con el castellano. "Es frustrante no poder comunicarte con la gente, así que espero aprender pronto", afirma Slade. Su compatriota, Lawrence, lo ve de forma positiva: "El waterpolo es nuestra segunda naturaleza. Las barreras del lenguaje lo dificultan, pero también hace que sea un desafío. Mantiene nuestro interés".

APRENDIZAJE MUTUO

Un desafío que comparten las jugadoras del GH Leadernet Martina Frankova, de República Checa, y Sandra Stocker, de Suiza.

"No hablamos con el resto de jugadoras", bromea Frankova. Así, con humor, se toman las dos extranjeras el hablar una diferente lengua que el resto de la plantilla. "Al principio nos costaba entender, pero poco a poco vamos mejorando, aunque nuestro entrenador, Chema (Rodríguez), habla muy deprisa", explica Stocker.

"Todas las compañeras hablan inglés y quieren hacerlo con nosotras para mejorar. Si nosotras no entendemos algo, podemos preguntar a quien sea", dice la checa. "Muchas de ellas son muy buenas en inglés, y nos pueden traducir", continua la suiza.

De esta forma, la enseñanza es mutua en el equipo de voleibol.

"Cuando hablamos sobre voley, lo entendemos, aunque sea en español porque es siempre lo mis mo", expresa Stocker. "El plan de juego se explica con dibujos, así que no necesitamos mucho. Aprendo español con las chicas cuando vamos a tomar un café o a cenar. Aunque la mayoría de las veces quieren hablar inglés conmigo para aprender, así que mi español es muy malo", admite Frankova, aunque Chema Rodríguez sale en su apoyo: "Su castellano no es malo, sólo le da vergüenza".

"Entre nosotras hablamos inglés", dice Stocker refiriéndose a su compañera. "Sí. Juntas somos perfectas, un gran dúo", concluye Frankova. "Si ellas no supieran inglés, sería muy difícil entendernos porque yo no sé ni alemán ni checo", sentencia Rodríguez.
Pero incluso más que en el campo, ellas necesitan entenderse en la ciudad. "Cuando voy a comprar, siempre intento hablar en español para mejorar y, si no puedo, lo hago en inglés", explica Stocker. "Yo lo hago a la inversa. Primero intento siempre hablar en inglés. En Pamplona todo el mundo lo intenta. No me he encontrado a nadie que me diga que no habla inglés y que se dé media vuelta", aporta Martina Frankova sobre su experiencia en la capital navarra, donde ambas llevan cuatro meses. "Aunque, en general, el nivel no es bueno", apunta Stocker.

Al menos, en el deporte navarro sí que lo es. Lo suficiente como para entenderse. Lo necesario para entonar el 'We are the champions' cuando se tercie. Pero hay que mejorar. El aprendizaje en las pistas navarras no tiene fin.



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