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La Hemeroteca
PROYECTO NEMBA

40 años juntos

  • La historia de Nemba comienza con la llegada de misioneros navarros a Ruanda, supera el drama de la guerra y el genocidio y lleg a un hoy de incertidumbre

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16/12/2013 a las 06:01
  • M.J. CASTILLEJO/IVÁN BENÍTEZ
Cuatro de julio de 1974. Gran fiesta en Nemba (…). El helicóptero que descendía con el ministro del Interior y otras autoridades... Fue una de las escenas que nunca podremos borrar de la memoria. Aquella masa de gente pobre (...) vio por primera vez un aparato que "volando" se posaba en tierra para inaugurar un hospital construido por los misioneros venidos de Navarra y con el esfuerzo económico que habían encontrando en nuestra diócesis...". Así lo recuerda Ángel Echeverría Izu, hoy párroco en San Juan de Burlada, en la obra 'Cincuenta años de Misión Diocesana de Navarra', coordinada por Valentín Eguílaz y Pilar Ripa. Un hospital cuya gestión pasó pronto a la ONGD Medicus Mundi Navarra, creada en 1972 por el sacerdote Miguel Ángel Argal Echarri. Un centro clave para el bienestar de 250.000 personas del distrito de Gakenke, en el norte de este país africano, el de "las mil colinas", las nieblas y los gorilas de montaña... y también el de un cruel genocidio.

Tras más de 40 años de amistad y cooperación solidaria, Nemba está presente en el imaginario colectivo de muchos navarros. Para los ruandeses, Navarra y Medicus Mundi son esos hermanos de espíritu que siguen estando a su lado contra viento y marea..., al menos hasta ahora. "Lo que no consiguieron ni la guerra y el genocidio, la pobreza, los desastres naturales...", lamenta Ignacio Oficialdegui, actual presidente, "lo va a lograr la crisis y los recortes". La esperanza, todavía posible, late en el corazón solidario de los navarros -ciudadanos, empresas, entidades-, a quienes se hace un llamamiento.

"Nkunda u Rwanda" (amo a Ruanda, en lengua kinyaruanda). "Nkunda u Nemba". Ruanda es un pequeño y bello país ubicado en la región de los Grandes Lagos, en África Central. Limita con Uganda, Burundi, República Democrática del Congo (antes Zaire) y Tanzania. Soporta un alta densidad demográfica y una pobreza endémica. El 90% de la población sobrevive con una economía de subsistencia.

Nemba se sitúa a unos 60 km de la capital, Kigali, y en una zona a mil metros de altitud. La gente vive dispersa por las abundantes colinas y el Hospital San Francisco Javier es como un faro en tierra que atrae con su luz a mujeres, hombres y niños que acuden a revisar su salud o a tratar alguna enfermedad, quedándose a vivir unos días en torno a él familias enteras, convirtiendo el lugar también así en un punto de convivencia social.

La historia de la solidaridad Navarra-Nemba comienza en los años 60, cuando llegan a Ruanda misioneros navarros como Carmelo Martinena Flamarique, Salvador Ezpeleta Goyena y Ángel Echeverría Izu, entre otros. El Gobierno ruandés tenía el proyecto de construir un hospital, pero carecía de medios. En 1971-1972 la ONGD Misión Diocesana de Navarra, a través de los religiosos que trabajaban en la diócesis de Ruhengeri, asumió el reto y lanzó una campaña para recaudar fondos en Navarra. Al mismo tiempo, el sacerdote Miguel Ángel Argal crea la ONGD Medicus Mundi Navarra.

LA VOZ DEL 'DIARIO'

De todo ello se hizo eco 'Diario de Navarra' desde el principio. Su centenaria hemeroteca guarda páginas y páginas en las que se animaba a los ciudadanos a solidarizarse con la causa. Así, el 21 de julio de 1971 se explicaba que se necesitaban "7 millones de pesetas" para construir el hospital, que comprendía también una maternidad, farmacia y un centro nutricional.

"Esperamos que la idea sea acogida en Navarra con la generosidad que siempre ha mostrado por tales empresas", declaraba Ángel Echeverría Izu, quien añadía: "No podemos decepcionar la gran esperanza que ha puesto en él la población entera de esta región tan necesitada". El 15 de octubre de 1972 se publicaba a toda página el siguiente mensaje: "Objetivo: millón y medio de pesetas al año para sostener un hospital en Ruanda".

Ilustrada con una maqueta del futuro hospital-maternidad, la noticia avanzaba que ya habían comenzado las obras, así como la formación de personal sanitario que sería enviado a la zona. Al mismo tiempo, se hacía un llamamiento "a las clases sanitarias" y a la generosidad de "todos los navarros".

Gracias a ello, el 4 de julio de 1974 era inaugurado el hospital con la presencia del propio presidente de la República, quien agradeció a la Misión Diocesana, a Medicus Mundi "y a Navarra entera la colaboración recibida". De ello daba cuenta el diario -con mención en la portada- unos días después, el 11 de julio, en plenos Sanfermines. Las fotos de la época muestran a miles de ruandeses copando los alrededores del hospital para celebrar el evento con alegría. Se añadía que el hospital ya funcionaba desde junio y que habían sido atendidas más de mil personas en el dispensario, ingresadas 100 en el hospital y realizadas varias intervenciones quirúrgicas. A cargo del hospital estaba el primer médico del centro, Javier López-Remiro, ginecólogo de Tudela, junto con las enfermeras Merche del Amo y María Jesús Alberdi, y trabajadores locales.

Los años posteriores fueron de consolidación del proyecto, con gran trasiego de misioneros y cooperantes que iban y venían.

Además, la entonces Diputación foral aportó fondos ya en el año 1989 a través de Salud, cuando todavía no se había puesto en marcha el Servicio de Cooperación. Por esta razón, se considera el proyecto de Nemba como símbolo clave de la cooperación navarra.

Poco a poco se fue consiguiendo que la mayor parte del personal del hospital fuera ruandés y que la autofinanciación (del Estado, etc.) creciera para depender cada vez menos de la ayuda externa.

Por desgracia, y también a través de 'Diario de Navarra', los ciudadanos navarros vivieron con el corazón en un puño las terribles noticias sobre la guerra, el genocidio y el éxodo de refugiados.

El hospital sufrió un primer saqueo en 1992. En 1993 fue ocupado por el Ejército ruandés, que lo convirtió en cuartel general para los combates con la guerrilla. El médico navarro José Javier Echeverría Salanueva, su esposa, Marian Aranaz Giménez, y su hijo Patxi, de año y medio, tuvieron que ser evacuados. Mientras tanto, se luchó por mantener el apoyo, enviando ayuda desde Navarra para los refugiados ruandeses en países vecinos.

En 1995 el matrimonio navarro formado por Ramón Arozarena y Alicia Martinicorena, que ya habían estado en Ruanda entre 1969 y 1973 de profesores en un colegio, acudieron a echar una mano a los campos de refugiados de Goma (Zaire), que albergaban a unas 800.000 personas, coordinando tareas escolares y educativas dentro de un proyecto de Cáritas Internacional. "Fue un trabajo intenso en un contexto extremadamente duro. Vi de frente la pobreza total y la desesperación, la falta de futuro de miles de personas", recuerda Ramón Arozarena, que permaneció en el lugar un año. Su mujer se quedó en Pamplona al cuidado de sus 3 hijos y viajó a Goma en julio.

A pesar del clima de inseguridad, Medicus Mundi Navarra regresó en septiembre de 1995. A Nemba viajó la pareja formada por Ignacio Oficialdegui y Celina Goñi, entonces ambos de 28 años, con la misión de recuperar la actividad del hospital "navarro". Aún sufrirían nuevos sobresaltos, superados finalmente con el tiempo.



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