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2012: motivos para sonreír

TEXTOS ANDREA GURBINDO Y CARMEN REMÍREZ FOTOGRAFÍAS JOSÉ CARLOS CORDOVILLA, JAVIER SESMA E IVÁN BENÍTEZ    
Actualizada 31/12/2011 a las 01:02
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    La rotativa de Diario de Navarra, en Cordovilla, se ha convertido, durante esta última semana del año en improvisado escenario para unas fotos de estudio. Un fondo blanco y unas pinturas de cera con las que pintar 2012 han contribuido a trasladar a estas páginas los motivos de ilusión y optimismo de vidas muy dispares. Todas proyectan su motivación en el año que nace esta noche y van desde licenciarse en una carrera siendo invidente a competir en unos Juegos Olímpicos. Desde dar a luz a mellizos a jubilarse. Algunas las protagonizan rostros tan conocidos como el del futbolista de Ayegui Javi Martínez, del Athletic del Bilbao e internacional con España y otros son una pareja anónima que pensó que la propuesta de hablar de su boda en estas páginas era una broma más del Día de los Inocentes. Vieron que no cuando sujetaban un felpudo y un ramo de novia en el "estudio" instalado en la rotativa. "Ahora cógela en brazos y sonreid", pidió el fotógrafo. Al terminar, confesaban que se habían divertido. A pesar del frío y de las prisas. Como 2012, que a pesar de la crisis, también trae ilusión.

    JAVI MARTÍNEZ | FUTBOLISTA DEL ATHLETIC DE BILBAO Y CAMPEÓN DEL MUNDIAL DE SUDÁFRICA EN 2010

    Jugar la Eurocopa

    Cree que cada año es más importante que el anterior. Por eso, a sus 23, Javi Martínez tiene motivos para "pegarle" un mordisco al 2012. Muy dispuesto ante las cámaras, se presenta en la redacción del periódico curioso y repasando de reojo cada una de las esquinas que encuentra a su paso. Reconoce que estudiar Periodismo es una de sus asignaturas pendientes. Y el sueño de su madre, ríe. "Pero periodista de investigación, ¿eh?", dice de forma inmediata. "O free lance".

    Está más que acostumbrado a someterse a entrevistas y preguntas cuando abandona el campo, donde está su profesión y su pasión. Javi Martínez sabe que es "afortunado" por cobrar haciendo aquello que, aunque le alejó de los estudios en Bachillerato, le gusta de verdad. "Ya cuando tenía 5 años lo único que me motivaba era jugar al fútbol", cuenta. Para este navarro, campeón del Mundial hace año y medio, su 2012 trae entre sus días distintas expectativas deportivas. De ellas, espera victorias.

    Mañana es para él día uno de muchas ilusiones. Uno de enero y de todas las horas de trabajo para poder disfrutar, en cuestión de meses, de dos grandes eventos de su carrera profesional: la Eurocopa y las Olimpiadas. "Este es el año. Lo es porque España se presenta como favorita para la Eurocopa. También son los Juegos Olímpicos y hay opciones de ir, aunque se verá", comenta tranquilo. Empieza a acelerarse al preguntarle por cómo afronta estos retos. "¿Ir convocado por Vicente del Bosque? Bua, eso es un sueño que tiene cualquier jugador y este año es el mío. Tengo más opciones que cuando llegué al mundial", confiesa. Dice afrontarlo con nervios y, entre tanto, recuerda aquel 11 de julio de 2010, cuando España se convirtió en campeona del mundo, con lejanía. "Parece que fue hace muchísimo", dice de la experiencia "más intensa" de su vida. Soñador, afirma que tiene todavía "muchas cosas por cumplir". Entre ellas, no le cuesta adelantarse doce meses al momento actual e imaginar cómo consigue un título de liga con su equipo, el Athletic de Bilbao, en 2013. Es algo que le "emocionaría" principalmente por la pasión con la que viven cada partido los aficionados. "Es una religión".

    El significado de su tierra

    A pesar de esto, en su retina siempre quedan indicios de sus comienzos y del color rojo de la camiseta que vistió durante 7 años en Osasuna. "Con ellos me formé magníficamente como jugador y también como persona. Le tengo mucho cariño", dice. Es el club de su tierra, la que añora siempre que está lejos de Ayegui, de donde son sus padres, y de Navarra. "Aquí están mis amigos de la infancia, mi familia, mi novia y todos mis recuerdos".

    Por eso, volver durante estas fechas es algo que dice necesitar. "Intento desconectar y divertirme". Será algo de lo que haga en cinco días cuando, de forma metafórica, cambie su personalidad y pase a llamarse Melchor, su rey favorito. "A mí ya no me regalan nada porque no saben con qué acertar. Ahora me toca a mí hacer de rey, que tengo 4 sobrinos. Me encanta", asume dispuesto.

    Antes de volver a Bilbao y enfrentarse a lo que le viene encima, va a aprovechar las horas con su gente. Porque aquí, con sus paisanos, afirma sentirse "muy bien". "Cuando vengo, tengo muchas muestras de cariño", comenta. Y, por pedir que no quede, desea que la crisis sea una de las pocas "situaciones amargas de este año, aunque está muy difícil". Mientras, él luchará por sus victorias. Que también serán nuestras.

    ARANTXA SANZ MILIÁN Y PABLO ANTÓN SADA | DE SAN ADRIÁN, ESPERAN MELLIZOS PARA ABRIL

    Ser padres

    Empezarán el año siendo dos y lo terminarán cuatro. El nacimiento de los mellizos, en abril, duplicará los miembros de la familia compuesta por Arantxa Sanz Milián, de 38 años, y Pablo Antón Sada, de 37, de San Adrián. Este matrimonio no tiene más hijos y espera con mucha ilusión la llegada de los pequeños. "Eran muy esperados y cuando supimos que estábamos embarazados y que todo iba bien fue un alegrón tremendo. Van a hacer de este 2012 un año inolvidable por lo memorable", asegura Arantxa Sanz, con las manos sobre su prominente barriga. "Nos daba igual que fuera niño o niña, lo que queríamos era ser padres. Cuando nos comentaron que venían dos, que eran mellizos, pues nos hizo gracia. ¡Menuda novedad!". Fue saberlo y comenzar a organizar todo en casa. Ya no era un hijo, sino dos, ambos varones. "Pienso que si son del mismo sexo, siempre podrán llevarse mejor entre ellos".

    Los nombres de los mellizos todavían están por definirse. La madre tiene uno más o menos claro, pero el padre no. Ambos coinciden en que consensuarán los dos, de todos formas. "A mí me gusta mucho Manuel, pero él todavía duda del suyo".

    Todo viene doble para esta pareja, ambos empleados de Comantur en Cárcar, "y muy contentos en esta empresa, la verdad", señalan. Pero también se multiplican por dos los gastos. "Iremos poco a poco. Poco a poco ya vamos cambiando la habitación y hemos comprado un carrito gemelar, también". El coche grande, cuentan, al menos ya lo tenían.

    Con dos también se imaginan que tendrán que redoblar esfuerzos a la hora de atenderlos, sobre todo en los primeros meses. "Nos hemos hecho a la idea de que dormir, al menos cuando sean muy pequeños, va a ser complicado. Si ya dicen que con uno es cuesta arriba, con dos...". Pablo Antón, padre de las criaturas, apoya a su esposa en este comentario. "Además, nos han dicho que en cuanto empieza uno a llorar, el otro le sigue en cuestión de segundos", asume, encogiéndose de hombros.

    Al año que se inicia esta noche le piden que el embarazo se desarrolle como hasta ahora, "con normalidad". Cenarán esta noche y comerán con apetito, sin que los dos pequeños hayan hecho que su madre desarrolle antojos extraños. "Estoy muy bien, y todo me sienta de maravilla. Y que siga así", pide ella.

    ANA ZABALZA IZCO | ESTUDIANTE INVIDENTE DE 4º DE PERIODISMO EN LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

    Terminar la carrera

    Sujeta el ordenador como si fuese uno de los libros que ha estudiado durante los cuatro años de carrera: a modo de carpeta y desde un extremo. Sus manos son pequeñas y blancas y gracias a esto, dibujarle un 2012 en el dorso deja que la pintura resalte de forma especial. A juego con su ropa. Ana Zabalza no puede asegurar que ninguna de estas dos cosas, ni la pintura ni su chaqueta, sean verdes. Es invidente desde que nació, de forma prematura, y tuvo que permanecer durante varios meses en la incubadora. No por eso, esta navarra de 22 años ha dejado de perseguir sus sueños y conseguir aquello que se ha propuesto. La última de sus etapas la cerrará este 2012 cuando, por fin, se convierta en lo que soñaba desde muy pequeña: en periodista.

    Estudiante de la Universidad de Navarra y natural de Arre, Ana muestra gran complicidad con su padre mientras habla. Es dicharachera y no le cuesta alargarse en sus respuestas. Se siente cómoda mientras un aparato graba lo que dice y expresa. La fuerza de Zabalza está en su voz. Suave e imponente, sabe sentarse ante un micrófono y demostrar que lleva años, "desde que era una cría, jugando con ella". De ahí nació su vocación. De ir al colegio con una grabadora y pasearla hasta el parque. "Aunque también me gusta escribir, sé que al final el gusanillo por estudiar esta carrera nace, en mi caso, gracias a la radio", explica. Entre los pasillos de la universidad, sus más íntimos no dejan de reconocer la naturalidad con la que es capaz de jugar frente a las ondas. "Me siento muy cómoda, especialmente en temas de interés humano y desarrollo, que son los que más me llenan", añade.

    Resume sus cuatro años universitarios con altibajos. "Dicen que cuando se disfruta también se sufre bastante". Cada pocos segundos pasea una de las manos por su portátil, que está cerrado. La apariencia de este es normal, pero le habla. Es una de las diferencias que encuentra Zabalza con el resto de sus compañeros. Afirma que, por ser ciega, no ha encontrado grandes dificultades a la hora de estudiar. "Los mayores inconvenientes han sido explicar a la gente cómo hacía las cosas y cuál era mi procedimiento. Me preguntaban: ¿Cómo escribes un reportaje?, ¿te manejas bien con el ordenador? Los problemas nacen del desconocimiento, pero enseguida lo entendían", cuenta.

    Todo acaba y empieza

    Entre nerviosa, emocionada y apenada. No sabe exactamente qué adjetivo describirá su estado de ánimo la próxima primavera, cuando se licencie. "Será un día importante porque es sentir que ya está, que has hecho algo y que se va a dar un cambio en tu vida", dice. "Yo voy a quedarme satisfecha por acabar Periodismo y, ahora, empezar otra cosa importante". Deja de hablar. Se da cuenta de que todo lo que ha estado haciendo durante cuatro años acaba y empieza en 2012. "Me gustaría que a partir de aquí comenzase una aventura profesional, aunque está muy difícil. Por eso, creo que seguiré estudiando. Aunque no lo sé". Ana ríe cada dos frases que pronuncia. "Mi problema es que no sé priorizar. Me gustan tantas cosas y quiero abarcar tanto que hay veces que no llego a nada", suelta una carcajada.

    Tiene "muchos" sueños por cumplir. Uno de ellos, el que con más ansias le persigue, es cantar. Otra vez, la voz es la culpable. El mundo artístico es otro de los campos a los que le gustaría poder dedicarse el resto de su vida. "Desde que era una cría, enseguida le sacaba a todo melodía. Tengo alguna canción, intento componer", comenta. "Al final vuelvo a pensar que sí, que mi fuerza está en mi voz".

    "Hay veces que la imagen te condiciona", prosigue. "La gente, cuando ve la tele, se fija mucho en el maquillaje o la ropa que se lleva. Y yo, aunque no veo, sé que eso influye. Sin embargo, cuando estás delante de un micro y en un estudio, la imagen pasa a un segundo plano. Ahí importa lo que cuentas", explica. Zabalza intenta huir de los estereotipos. "Siempre me han dicho que no puedes hacer un perfil de una persona como estereotipo de ningún grupo", recuerda. "Vale, sí, yo seré ciega, pero primero soy Ana", comenta insistente.

    Primero Ana, Ana Wonka

    Es partidaria de vivir en el mundo de los sueños. Aunque cree que la edad es, en parte, culpable de que se haga sus "propias películas", ve un grave problema en mucha "gente de 20 años que no sueña, ni tiene motivaciones en la vida". El mundo de la fantasía lo ha mezclado con su vida real. Por eso, como autora, ha decidido reconocerse en un nombre artístico. "Es Ana Wonka. ¿Sabes por qué? Este año he vuelto a leer un libro que me marcó durante mi infancia, Charlie y la fábrica de chocolate, y al acordarme de Willy Wonka decidí que ese tenía que ser mi nombre. Una unión creativa y periodística". El padre de Ana comienza a sonreírse con el comentario de su hija. "¡Quién se está riendo!", dice ella. "¡Luego me vas a explicar de qué te ríes!". Zabalza alarga el brazo y golpea a su padre en el hombro, mientras él se cubre. "Nos llevamos bien, aunque siempre haya alguna discusión, pero de vez en cuando. Es mi mayor apoyo, mi familia. Haga lo que haga, sé que me apoyan".

    Con esas, se lanza a las fotografías. Mucho más tímida, le cuesta sonreír. Queda demostrado. Su potencial, ligeramente oculto, se descubre cuando Ana abre la boca y empieza a hablar. Este año abrirá la senda profesional de su futuro, al que no le tiene miedo. Que venga 2012. "Y que cuente".

    EDUARDO GURBINDO | JUGADOR DE BALONMANO EN EL CUATRO RAYAS VALLADOLID Y DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA

    Ir a las Olimpiadas

    Los últimos años de su vida han pasado "muy deprisa". Tiene 24 años y una importante trayectoria deportiva arropa sus espaldas y su currículum profesional. Afirma que 2011 ha sido "clave por haber jugado con la selección y conseguido una medalla". El pamplonés Eduardo Gurbindo cree que, hasta ahora, ha logrado todo a lo que podía aspirar. Hasta ahora.

    Se reconoce en una persona paciente y precavida. "Si no estoy bien conmigo mismo, no lo reflejo en lo que hago", dice. Por eso, adelanta su satisfacción personal a lo que le traerá de positivo el nuevo año. Seguro de sí mismo, piensa que un balance optimista de 2011 puede desembocar en un año mejor. "Me gusta ir a más, siempre lo he hecho y estoy seguro de que lo mejor está por llegar", cuenta muy sonriente. Culpables de la fuerza que transmite son el traspaso de equipo que "confía que se dé", del Cuatro Rayas Valladolid al Barcelona, y los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Londres el próximo verano. "Puede pasar de todo pero, si todo sale bien, las Olimpiadas es un objetivo que me he fijado. Me han dicho que es lo mejor que te puede pasar", explica. Tiene "curiosidad" por saber qué es y cómo se vive "lo máximo para un deportista", pero dice estar lejos de imaginárselo.

    Si todo transcurre como espera, está convencido de que "sería un 2012 perfecto" y al que poco más le quedaría por pedir. Haciendo una excepción y adelantándose a las circunstancias, admite que le gustaría "jugar el Mundial de España en el 2013". Pero, siguiendo uno de los patrones que marcan su personalidad, "todo se verá", comenta tímido.

    Carta virtual a los Magos

    Bromea cuando se le pregunta por su carta a los Reyes Magos. "¡Hace años que ya no la escribo!", ríe. Aún así, cree que podría pedir "dinero para la crisis". Le cuesta borrar la sonrisa y el componente de ilusión de sus respuestas. "No, en serio, me gustaría, ya que yo estoy en el deporte, que todo fuese hacia delante en equipos a los que no les va bien económicamente", cuenta más serio.

    Considera que el balonmano es su profesión. "Hombre, es un trabajo más y no siempre es positivo, aunque la gente crea que sí", explica. El navarro se encuentra en estas fechas entrenando con la selección española para acudir al Europeo de Serbia, que se celebrará del 15 al 29 de enero. Con este campeonato, completará una ruta de viajes que marcan su agenda y que también agradece. "Viajar es una de mis máximas aficiones", dice. "De hecho, una de las mejores experiencias de mi vida fue cuando me fui con un amigo a Argentina", dice anecdótico.

    Pero no todo es positivo. Para llevar su ritmo de vida "hace falta ser consciente de que añoras muchas cosas". "Siempre llevo presente Pamplona, que es el lugar donde puedo olvidarme de todo. Al final, tengo 24 años y hay cosas, como ir a tomar algo con los amigos, que se echan de menos", relata. De hecho, Gurbindo tiene un sueño y, aunque aún no quiere alzar mucho la voz y cree que "no es el momento", venir a su ciudad natal a jugar es su propósito. "Siempre tengo presente volver".

    El día de la cabalgata no estará en Pamplona. Tampoco en Reyes. "Ir a ver las carrozas es algo que siempre me ha gustado mucho hacer esa noche", hace un pausa. "Es que, joé, coger unas castañas e ir a ver la cabalgata es algo que me encantaba, de verdad. Sobre todo las castañas". "O a la hora de ir al cine. Me da igual llegar tarde a la película, pero con palomitas. Es que sin palomitas no puedo entrar". Todo lo dice igual, con la ilusión como musa. Y la sonrisa.

    WILSON DEL ROSARIO CASTILLO | NATURAL DE LA REPÚBLICA DOMINICANA, DE 35 AÑOS, ESPERA SER ESPAÑOL EN 2012

    Obtener la nacionalidad

    Los papeles que ha solicitado permitirán que, si no hay trámite burocrático que se complique, Wilson Rosario Castillo (República Dominicana, 19 de julio de 1976) acabe 2012 como ciudadano español. "Llegué a este país como turista el 27 de septiembre de 2007 buscando lo que todos: trabajo", relata. En primer lugar se estableció en Madrid, pero al poco tiempo ya decidió mudarse a una región del norte en la que le habían dicho que se vivía bien, podría encontrar trabajo y no tendría que soportar la aglomeración urbana que supone la urbe de más de 4 millones de habitantes que es la capital de España. Una vez esblecido en Pamplona, contrajo matrimonio con una dominicana-española, circunstancia que además le facilita la obtención de la nacionalidad española. Cuando se le pregunta en qué va a cambiar su vida una vez que unos papeles digan que es español, se sonríe. "Me sentiré parte de aquí, oficialmente". Y, mientras se toma un café, añade: "Me ayudará a la hora de encontrar un trabajo. En las entrevistas te suelen preguntar por ello, o directamente te exigen, para contratarte, la nacionalidad española".

    A la espera de que le resuelvan el papeleo y eso le pueda abrir más puertas para encontrar un trabajo mejor, Wilson del Rosario ha compaginado empleos en diversas radios. Actualmente, conduce un espacio de tres horas, entre las 14 y las 17, a diario, en Radio Candela (97.1 de FM). Se llama Impacto Latino y en él se mezclan melodías de "merengue, bachata o salsa".

    Este dominicano, que tiene 3 hijos en el país caribeño, recela de que el nuevo Gobierno del PP pueda plantearse cambiar las actuales leyes de inmigración y que eso perjudique su proceso de regularización. "En un futuro, si la situación económica aquí mejora, me planteo poder traer aquí a mis hijos, porque tendrían la opción de recibir una mejor educación". Sin embargo, insiste, todo depende de que la crisis apunte de una vez a su final. "Sin trabajo, puede ser una locura y ahora la cosa está ya harto difícil para los de aquí, pues como para andar jugándotela", indica.

    Vida, salud y trabajo

    Por este orden, Wilson del Rosario pide a 2012 "vida, salud, y luego ya un buen trabajo". Él sabe que bueno o no, un empleo a este lado del Atlántico es una garantía de una vida con ciertos derechos. "Aquí 800 euros son 800 euros reales. Allí, no". En su país la corrupción y la violencia están a la orden del día. "Allí, si tienes un golpe con el coche y, sin darte cuenta, por un despiste, haces un pequeño roce, no es raro que te venga el otro conductor muy enojado, con un arma en la mano". Por eso, quizá, asegura que "aquí la vida es más dura, más cara, pero también más organizada y prudente".

    Para el colectivo inmigrante, Wilson del Rosario también tiene sus peticiones, en relación al año que comienza. "Me gustaría que hubiera más unión entre todos". Respecto a la relación entre oriundos y llegados de fuera, "pediría a algunos que se nos mirara con otra cara, que acepten que estamos aquí para trabajar". Él, el año que viene, acreditará una situación intermedia. Tiene amigos que bromean con ello. "Me dicen que a ver dónde he visto yo a españoles tan morenos", ríe. 2012, vaticina, también traerá nuevos ritmos, que podrán disfrutarse a través de las ondas. "Pega con fuerza un nuevo género, el dembo. Ahora está de moda en Centroamérica, Nueva York y Boston. Es una mezcla de reggaeton y pop muy bailable", describe.

    ISMAEL FERRER DELGADO | EL 5 DE JUNIO CUMPLIRÁ 55 AÑOS Y CON ELLO SE DESPEDIRÁ DEL MERCADO LABORAL

    Jubilarse

    Invertirá el tiempo en sus aficiones; su huerta en el barrio pamplonés de San Jorge, sus paseos y la caza de "lo que salta", sobre todo, preferentemente, malviz y conejo. A partir del próximo 5 de junio de 2012, Ismael Ferrer Delgado, que ese día cumplirá 55 años, casado y padre de dos hijos, de 28 y 21 años, pasará a cobrar el 75% de la pensión que, debido a una minusvalía por una lesión de columna cuando trabajaba en la construcción, le pagará la Seguridad Social. Llegará a esa fecha, prevé, en el paro, pues cocinero de formación, no acredita un título que demuestre sobre el papel sus conocimientos, lo que hace que haya perdido hace tiempo la esperanza de encontrar un trabajo. Hasta el 5 de junio lo buscará, como ha hecho en los últimos tiempos, mientras tiene reconocida el 55% de su pensión, pero tras esa fecha, este pamplonés que ha trabajado en el Hospital Virgen del Camino, en El Vergel o en la cárcel, entre otros sitios, cejará en su empeño.

    Este futuro jubilado no cree que el 2012 vaya a ser un año de alegrías. "No vienen buenos tiempos, parece que la salida del túnel está complicada". Sin esperanza de que su hijo Ismael Ferrer, de 21 años, que lo acompaña, pueda encontrar un empleo. "Se me acaba el paro el 10 de enero y la situación es crítica. Yo, al 2012 lo que le pido es trabajo", afirma el benjamín de la familia. Ambos son pesimistas e indican que, visto el panorama, sólo les queda pensar que la suerte no pasará de largo en el próximo sorteo del Niño. "Lo mismo el 6 de enero nos llevamos una alegría y nos caen algunos dinerillos para tapar agujeros. Si no, pues nos queda la huerta. Y la caza".

    ADRIANA OLÓRIZ Y FERNANDO GARRALDA | LA PAREJA, NOVIOS DESDE HACE 10 AÑOS, CONTRAERÁ MATRIMONIO EL 4 DE AGOSTO

    Casarse

    Cuando recibieron la llamada para protagonizar una de las historias de este reportaje es lo primero que dijeron: "Pero... Esto es una inocentada, ¿no?". Entre risas y una vez asumido que era cierto, se vieron "encantados". "¡Ah, sí, si nosotros somos muy animados!".

    Fernando Garralda Guerrero, de 31 años, conoció a su futura esposa, Adriana Olóriz Goñi, de 25, en el pueblo de ambos, Huarte. "Entonces éramos aparentemente muy diferentes. Yo era su monitor en un grupo y Adri una de las niñitas y, con el tiempo, nos volvimos a juntar", recuerda él. "La historia además también comenzó con un anillo, es curioso", dice ella. "Pero lo perdió", le reprocha él, sonriente. "Este ya no lo pierdo", le responde Olóriz acariciando el aro que lleva en el dedo corazón. Transmiten optimismo y felicidad. El próximo 4 de agosto será el día que se den el "sí quiero", algo que ya habían hablado con anterioridad, en una ceremonia civil. "Aunque no me lo esperaba cuando me lo pidió", cuenta ella.

    La petición de mano tuvo lugar el 3 de agosto del año que termina esta noche, cuando esta pareja, a la que le une la pasión por los viajes, pasaba 15 días en la India. "Fuimos a ver el Taj Mahal y el chico se arrodilló, muy romántico, y sacó un anillito. Entonces me pidió que nos casáramos. No le pude decir que no, claro", confiesa Olóriz, maestra de 3º de Primaria en el CP de Sarriguren. "El viaje a la India y Nepal era nuestro viaje de ensueño", le corta él. "Pensé que tenía que inmortalizarlo de alguna forma y le pedí que se casase conmigo", añade. "Compré un anillo y lo llevé todo muy en secreto hasta que estuvimos allí", empiezan a reír.

    Aunque llevan ya un año viviendo juntos en Huarte, de donde son ambos, su vida cambiará a partir de ese día. Reconocen que les hace especial ilusión "formalizar la relación" después de tanto tiempo juntos. "Bueno, y por mostrar en un día y a la gente que queremos, nuestro amor", cuenta Garralda, empleado de montaje de estructuras. "Este año, 2012, me gustó especialmente porque cumplíamos 10 años de relación".

    "A partir de entonces nos plantearemos ya tener hijos, pero nos hacía ilusión casarnos primero. Somos un poco tradicionales en ese aspecto", explican. Hasta que llegue ese momento, los preparativos están en marcha. Ya tienen el convite, que se celebrará en Gorraiz, la ceremonia, el viaje de novios y los invitados. "Los amigos se lo esperaban todos. Después de tanto tiempo, siempre nos decían: ¡Seréis los siguientes! Por eso les avisamos un año antes, para que tuviesen tiempo para ahorrar", ríe Adriana. "Yo, de momento, ya tengo el vestido, que eso es lo más importante", termina. Ahora, hoy, sólo les queda tomarse las que serán sus últimas uvas de novios.





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