FUNDACIÓN DIARIO DE NAVARRA
Un misterio con sabor navarro


Actualizado el 18/05/2012 a las 23:23
Habían ido a clase como cualquier otro día de la semana. Desayuno, preparar la mochila y al cole. Pero no se imaginaban que a mediodía les esperaba una sorpresa en una de las salas de su colegio. Tres personajes llegados desde la época medieval y rodeados por lamias y templarios se infiltraron en el Colegio Público Mendillorri para desvelar de forma teatralizada a ochenta de sus alumnos un misterio. Se trataba de El misterio de las iglesias gemelas, el cuarto libro de la colección Érase una vez en Navarra editada por Fundación Diario de Navarra y que se entrega cada sábado por 4,95 euros con el Diario.
El gigante Zartako, el cantero Manos Rápidas y el narrador que hilaba el relato fueron guiando ayer a los alumnos de tercero de infantil, primero y segundo de primaria que escuchaban atentos sentados en el suelo la historia de la construcción de las iglesias Santa María de Eunate y San Miguel de Olcoz. "¿Vosotros sabéis lo que son las lamias?", les preguntaban. Los más atrevidos contestaban que "algo parecido a las sirenas, pero con pies de pato". Tras una breve presentación, los más pequeños seguían con la mirada a los tres personajes que se ayudaban de un proyector que mostraba el contenido y, sobre todo, las ilustraciones del libro.
Ambientado en el valle de Valdizarbe, que muchos conocían por "tener amigos o tíos en Puente la Reina", el cuento les iba detallando cómo dos personajes totalmente opuestos, un gigante rudo aficionado a jugar a la pelota y a gritar su nombre como muestra de poderío, y un cantero conocido por tallar "rápido y barato" con la ayuda de la lamia Ilargi, acabaron disputándose la contrucción de uno de los símbolos del románico navarro.
Un encargo llevado a cabo por la orden de los templarios, unos guerreros que no resultaron muy conocidos a los más pequeños. La rudeza del gigante Zartako acabó atrayendo la simpatía de los niños que veían en Manos Rápidas a un débil adversario. "¿Por qué Manos Rápidas no se hace daño nunca?", se preguntaba Arantza Marín Giles.
Pero iban mal encaminados. La historia les fue descubriendo que no sólo gracias a la fuerza se saca adelante un proyecto, sino que la astucia y las ganas muchas veces vencen hasta al más grande de los gigantes. Con un "colorín colorado...", la invitación a acercarse hasta Eunate y Olcoz y dar tres vueltas sobre sí mismos para sentir la magia de la lamia Ilargi, los niños volvieron a sus aulas. "¿Pero no vamos a ver otro cuento?", decía Izan Chamorro Zamora. Quizás otro día.