REGRESAN LAS LLUVIAS

111 días mirando al cielo

  • En 111 días, desde julio hasta ayer miércoles, sólo han caído 38 l/m2 mientras que en el mismo período del año pasado ya había llovido el triple, 136 l/m2 . La sequía aprieta en el campo: ayer, en media hora, llovió 2,8 l/m2 , más que en todo este mes

RUBÉN ELIZARI . BARÁSOAIN/PUENTE LA REINA

Publicado el 20/10/2011 a las 00:05

Ypor fin, dos semanas después, volvió a caer algo de agua sobre la tierra. En los 30 minutos de fina llovizna que empapó ayer los suelos de Pamplona, los comprendidos entre las 15.40 y las 16.10 de la tarde, se recogieron 2,8 litros por metro cuadrado, 0,3 litros más que todos los que han caído durante el mes de octubre. Ganaderos, agricultores, pastores o bomberos, profesiones cuyos resultados guardan una estrecha relación con las precipitaciones, aseguran no haber vivido en los últimos tiempos una sequía tan acuciante. Las suyas son vidas mirando al cielo.

Joaquín González Iturralde, bombero de la Agencia Navarra de Emergencias (ANE) tiene grabado en su memoria el último día que hubo una tormenta considerable en la Comunidad foral: "Fue el 21 de junio. Ese día cayó una gran pedregada. Desde entonces...", relata apretando los labios . No le falta razón. En los últimos 111 días, desde junio hasta ayer miércoles, los pluviómetros del Gobierno de Navarra sólo han recogido 38 litros por metro cuadrado. En los mismos 111 días de 2010 llovieron 136,2 litros, más del triple de las precipitaciones registradas durante este verano y el comienzo del otoño.

Para contar los días en los que ha habido algún chubasco, por pequeño que sea, entre julio y octubre de este año casi bastan los dedos de una mano. Este julio, uno de los más fríos de los últimos años, sólo hubo lluvias en 6 días; en agosto fueron 5; en septiembre sumaron 4, y el mismo guión se viene repitiendo este mes de octubre. Con el de ayer ya ha llovido tres días.

González reconoce que la sequía incide en el aumento del riesgo de fuegos forestales, pero matiza que la posibilidad de que haya un incendio no es tan elevada como en los meses estivales: "Durante las noches refresca bastante, y además, no hay tanto viento. Si hubiera un incendio, lo controlaríamos en su fase incipiente. No creo que en Navarra se pueda dar una situación como la de Galicia. Eso sí. Es necesario mantener las precauciones cuando se hacen excursiones al monte", explica.

Subida de precios por la sequía

"Incluso el nombre nos lo pusieron mal. No somos ganaderos, somos perdederos", ironiza el ganadero y agricultor de Barásoain Alejandro Eslava Jiménez, de 53 años, al referirse a las dificultades económicas que atraviesa el sector. Hablar de sequía con este ganadero es hablar de temas serios. La sequía ha provocado que las cosechas de cereal hayan disminuido de manera considerable, y por lo tanto, que el precio de esta materia prima con la que alimenta a sus 210 vacas lecheras sea mucho más caro. "Los costes ganaderos se han incrementado en torno a un 40%. Ha subido el precio del cereal, ha subido el precio del gasoil, ha subido el precio de la luz... Pero el precio al que vendemos el litro de leche no ha cambiado. No tenemos beneficios, tenemos pérdidas. ¡Esto es una ruina!", explica. "Desde el año 81 no recuerdo una sequía tan grave como esta", dice.

A Claudio Gónzalez, rumano de 20 años, le sucede lo mismo. En los tres años que lleva en Adiós como pastor de ovejas nunca había visto los campos tan secos. Por eso, ya tiene preparado su paraguas para el momento en el que llegue la ansiada lluvia: "Otros años las ovejas podían beber en alguna poza de algún barranco, pero ahora está completamente seco. Tenemos que darles de beber en el corral con el camión. El ganado está sediento", explica este joven. "Con la comida pasa parecido. Ahora no sale demasiada hierba", dice mientras su perro, Fidel, le acerca las cerca de 740 ovejas que cuida.

Desde el tejado en el que trabaja Miguel Eskiroz Azpilicueta, de 60 años de edad y de la empresa Construcciones Azpilicueta Eskiroz, la sequía se ve en cada nube de polvo que levantan los tractores al labrar la reseca tierra. Experimentado trabajador dedicado a las cubiertas de techos, sabe que lo mejor para su negocio es que no llueva. Cuanto menos llueve, más avanza. Sin embargo, no le importa reconocer que desea ver que las nubes descarguen lluvia sobre el campo. "Antes, para estas fechas solíamos mojarnos. Ahora mismo no me importaría ver llover unos cuantos días sobre el tejado".

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora