CINE A DOMICILIO
El negocio del videoclub escribe su propio 'The End'
- En Pamplona, sólo continúan abiertos poco más de 10 videoclubs
- La supervivencia de estos establecimientos se basa en la venta de otros productos como prensa, regalos o alimentación
Actualizado el 25/03/2011 a las 21:38
¿Quién no recuerda las tardes de invierno de hace unos cuantos años en las que el videoclub era la salvación para no pasar una tarde aburrida? Cientos de cintas de todos los géneros a disposición del cliente y posterior espectador. Sin embargo, el panorama actual del negocio del videoclub pinta ahora mucho más desolador, como atestigua Jesús Moriones, que tuvo que cerrar el 28 de febrero de este mismo año el videoclub Delfín, situado en San Jorge, después de 31 años en el negocio: "Hace unos años, éramos alrededor de 70. Sólo en la zona de San Jorge, Berriozar y Orcoyen, ya éramos seis. Ahora no quedamos ninguno". "Nadie ha hecho nada por remediarlo. La culpa es de todos, empezando por los gobiernos. No se ha tomado ninguna medida y ya no tiene ningún remedio", se lamenta Moriones.
Algunos establecimientos de los que han tenido que bajar el telón son los míticos videoclubs Ansoáin, en la avenida Villava, o el especializado videoclub y filmoteca Potemkin, de Monasterio de la Oliva, lugar de culto para los amantes del cine de autor, independiente y del que no se encuentra en casi ningún otro sitio. El pasado 20 de marzo, este establecimiento pamplonés tuvo que echar el cierre llegando a su propio 'The End' como dice en la despedida que incluye en su página web.
NO SÓLO PELÍCULAS
Muchos de estos establecimientos se dedican también a la venta de otros artículos para poder paliar la crisis que vive actualmente el sector. Desde Mundo Juegos, en la travesía de san Juan Bosco, también se apuesta por la venta de videojuegos pero "se trata de algo complementario porque se necesitan de las dos cosas para seguir adelante". En el vídeoclub Film, en la calle Sangüesa, se empezaron a ofertar hace poco otros artículos como chucherías o prensa como solución a esta crisis. Pero esta precaria situación empezó hace mucho como apuntan desde el videoclub Amaya Ocio, situado en la calle Felipe Gorriti: "Antes de la crisis, los videoclubs ya estaban en otra crisis. Que un establecimiento de este tipo siga o no adelante, dependerá de la persona que lleva la iniciativa". También queda demostrado que este mundo ha cambiado: "El negocio del videoclub ya no se limita al cine. Los únicos establecimientos que se mantienen en pie son los que también venden prensa y otros productos. Ahora esto tiene poco que ver con el cine. Es un negocio como otro cualquiera", opinaban desde Amaya Ocio.
Otro establecimiento que también optó por ofertar además otro tipo de artículos es don Policarpo, con locales en Iturrama y San Juan, que también ofrece regalos, prensa o libros. "El tema está claro; contra lo gratis no se puede luchar. Si tú coges un periódico, lo escaneas y lo publicas íntegramente en Internet, ¿quién lo va a comprar luego?", cuestionaban desde la calle Iturrama.
ESPERANZA EN LA LEY
El panorama de los videoclubs es bastante oscuro, pero algunos propietarios confían en que la cosa cambie con la implantación de la Ley Sinde. Desde Amaya Ocio, reconocen que "no se sabe con claridad qué consecuencias tendrá esta ley", y desde don Policarpo creen que esa ley es "completamente necesaria".
El propietario de El Séptimo Arte, situado en el centro comercial Avenida, confía en que con la Ley Sinde "las cosas se solucionen un poquito".
Moriones, que no volverá a abrir su videoclub, se muestra pesimista respecto a este tema: "Ya es tarde. Con que hubieran hecho algo hace 5 años, las cosas se habrían solucionado. Yo no he oído a ningún actor decir nada negativo contra Internet o contra la venta ambulante hace unos años; todo el mundo tiene que ganarse la vida, pero de forma legal, eso sí."