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C.P. Martín de Azpilcueta (Barásoain): Educando desde el respeto y la colaboración

El colegio público de Barásoain protagoniza la sección Cole a Cole de Diario Escolar del 14 de noviembre

C.P. Martín de Azpilcueta (Barásoain): Educando desde el respeto y la colaboración

Escolares del C.P. Martín de Azpilcueta

C.P. Martín de Azpilcueta (Barásoain) 19 Fotos

C.P. Martín de Azpilcueta (Barásoain)

Escolares del colegio Martín de Azpilcueta

José Antonio Goñi
14/11/2017 a las 19:21
  • Camila Fagá Toledo. Barásoain

Una marea de niños se acerca desde el patio hacia la puerta de la escuela. Está a punto de sonar la campana y algún rezagado tiene que apretar un poco el paso para llegar a tiempo. Otros compañeros salen del comedor dando los buenos días a su paso, han llegado un poco antes de las nueve por las exigencias laborales de los padres y ya llevan un rato en la escuela, que les ofrece la posibilidad de dejarlos bajo el cuidado del personal del comedor: es el servicio despertador.

Ana Roldán, directora del C.P. Martín de Azpilcueta, se encarga junto a otros 15 profesionales de gestionar la educación de los 83 alumnos de entre tres y doce años que acuden al centro. Este año se ha decidido que el curso y todas las actividades dirigidas a los niños se basen en el slogan ‘Cuidándonos mutuamente nos sentimos mejor’, que hace referencia al cuidado de uno mismo y de los demás. No es casualidad que el compañero esté en el punto de mira cuando el valor principal que se fomenta en la escuela es el respeto. Es la palabra en mayúsculas. “Cada vez somos más diferentes, cada vez es más necesario el respeto a lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno es. Por esto incorporamos en el día a día el respeto y la aceptación”, asegura la directora del centro. El slogan es el hilo conductor del curso, escogido de los temas que se encuentran dentro de la coeducación, que fomenta la igualdad de géneros entre chicos y chicas.

Una de las ventajas de ser una escuela de pueblo, asegura Roldán, es la atención más personalizada que recibe el alumno, ya que por cada profesor o profesora el número se reduce a unos doce o trece niños, dependiendo del curso. Esto facilita las actividades en las clases y el poder dar una atención más adaptada a las necesidades de cada alumno. En el centro hay un aula habilitada para una niña que necesita atención especial, “es la reina de la sala”, afirma Roldán. En ella hace juegos simbólicos y trabaja con una fisioterapeuta. En un año y con mucho trabajo a las espaldas ha logrado aprender a caminar y ahora pasea cada mañana por los pasillos de la escuela antes de llegar a la clase, donde le esperan los demás compañeros. El objetivo: buscar un equilibrio entre el plan adaptado que necesita y su integración a la rutina diaria de su curso, siempre respetando sus necesidades y sus espacios.

 

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Desde la escuela se intenta variar en las actividades complementarias. Hace apenas unas semanas los alumnos del centro colaboraron en un proyecto del Ayuntamiento de Barásoain que les invitó a plantar árboles por la zona. Durante el curso, además, se hacen excursiones con la idea de que conozcan el entorno. Los más pequeños visitan los pueblos más cercanos como Tafalla o Artajona, pero a medida que avanzan cursos van abriéndose camino por las Bardenas o Viana, hasta que los mayores llegan a Bertiz o a Ochagavía. “La idea es que a lo largo de su vida escolar conozcan las zonas de Navarra”, asegura la directora.

De las extraescolares y del comedor se encarga la APYMA, que colabora con un papel importante dentro de la escuela, con la que intenta ir a la par, para que lo que se haga dentro del comedor sea coherente con lo que se está enseñando en las aulas. “Si hay unas normas en el comedor tendrán que ser las mismas que nosotros tenemos en la convivencia”, explica Roldán. En cuanto a la alimentación, se lleva a cabo una rutina de hábitos saludables, puesto que desde el año pasado pertenecen a la Red de Escuelas de Salud. Por ello se intenta fomentar los buenos hábitos alimentarios y la actividad física dentro del entorno escolar, para que a partir de esa base lo incorporen a sus vidas fuera de las aulas.

El centro dispone de orientadora dos veces a la semana, en función de las necesidades de las familias y los niños. También cuenta con biblioteca. Otro de los proyectos interesantes son los grupos intereractivos donde los padres acuden a participar en talleres interedades. En infantil se suele hacer cada 15 días y se basan en juego cooperativo, y en él los padres pueden participar tras una formación sobre el protocolo de qué se puede y no decir durante la actividad.

 

COOPERAR PARA APRENDER Y APRENDER A COOPERAR

El modelo lingüístico que siguen los escolares es el modelo A y el G, pero la apuesta educativa más importante es la cooperación, que son las metodologías conocidas como CA/AC (Cooperar para aprender y aprender a cooperar) con la que llevan trabajando desde hace tres años. De este modo se pretende incentivar el trabajo en grupo con actividades como la lectura en pareja entre alumnos de diferentes cursos. “Trabajar por grupos para ciertos objetivos a veces es más fácil”, es una forma de enriquecerse los unos de los otros y también un trabajo de inclusión. El afán en el trabajo corporativo es “ayudarnos para conseguir las metas, hay que trabajar por el grupo” aseguran desde la escuela. “Se trabaja el hacerles ver que las aportaciones de todo el alumnado son importantes, aunque lo que haya dicho te parezca una locura. Hay que aceptar estas diferencias y, a partir de lo que tenemos, trabajar con ello desde el respeto y desde esa ayuda en equipo para trabajar”.

 

PSICOMOTRICIDAD COMO ACOMPAÑAMIENTO AL DESARROLLO

Usoa García es profesora de infantil y profesional de la Psicomotricidad. En la escuela le dan mucha importancia a esta actividad, que es una “práctica educativa que tiene como objetivo darle al niño y a la niña el protagonismo para elegir a qué quiere jugar”, explica la docente. Es juego libre con una única norma que responde al slogan del curso: el cuidado de uno mismo y de los demás. La actividad consta de un ritual de entrada, en el que se trata de contener al niño e incentivar su deseo. Por ello se les pregunta a qué quieren jugar, y según el niño o la niña vayan teniendo más capacidad irán dando más información sobre a qué, con quién o cuál será su norma del juego, “eso les permite proyectarse en el tiempo y también aprender de la frustración, porque puede que el compañero con el que quiera jugar no le corresponda”.

Hay un registro de las sesiones mediante el que se lleva un control. De esta forma, el profesorado puede, en función de lo que ha pasado en otras sesiones, “provocar un clima para que eso vuelva a suceder o no”. Por eso es una actividad libre y con pleno protagonismo de los alumnos y alumnas pero con un control indirecto.

La psicomotricidad es un “acompañamiento educativo tremendamente respetuoso con la edad y el momento educativo de los niños y niñas. Es ir al lado, no empujarlos hacia algo que no desean ni tirar de ellos”. No es decirle al niño “puedes hacerlo” es decirle “puedes intentarlo, si quieres, y yo estoy aquí para ayudarte si me necesitas”, porque lo importante es que el niño sienta que puede hacerlo.

La actividad acaba con un ritual de salida. Primero se les avisa de que ha terminado la hora de juego. Después hay un momento para beber agua y escuchar un cuento “donde lo que se movilizan son las imágenes mentales”. Finalmente, se hace una representación. De esta forma, en el trabajo de psicomotricidad lleva al niño por un recorrido que es “físico, emocional y cognitivo”.

 

EL CENTRO Y SU ENTORNO

El colegio Martín de Azpilcueta está ubicado en la localidad de Barásoain, en la Valdorba (comarca de Tafalla). “Oficialmente no somos una escuela comarcal, pero oficiosamente funcionamos como tal”, explica la directora del centro, Ana Roldán. Por esta razón a la escuela, además de los niños de Barásoain, acuden también alumnos de pueblos de alrededor como Solchaga, Unzué o Pueyo. Desde esta escuela insisten en la necesidad de dar importancia al entorno en el que viven los chavales y achaca la paulatina reducción de las matrículas al poco valor que se da a estos pequeños colegios frente a los que se ubican en la ciudad.

 

EN DATOS

Nº alumnos/as: 83

Nº docentes: 16

Etapas educativas: Infantil y Primaria

Idiomas: Inglés y euskera

Directora: Ana Roldán

Orientadora: Sonia Aróstegui

Secretaria: Usoa García

Dirección: Calle Solchaga s/n 31395 (Barásoain)

Teléfono: 948 75 20 47

Correo electrónico: cpbarasoain@educacion.navarra.es

Web: http://cpbarasoain.educacion.navarra.es/web/

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