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Entrevista
HERENCIAS Y FAMILIA

“Hay familias que se dejan de hablar por un tenedor”

Hermanos que se distancian por un piso, un coche o un reloj de pulsera. O cuñados que ‘malmeten’ por avaricia. Las herencias generan muchos conflictos familiares porque sacan a la luz afectos y envidias que han existido en vida

El psiquiatra y psicoterapeuta Roberto de Inocencio, de 73 años, impartió una charla en Pamplona.

El psiquiatra y psicoterapeuta Roberto de Inocencio, de 73 años, impartió una charla en Pamplona.

DN
Actualizada 17/09/2017 a las 16:49

Al dolor por la muerte del padre o la madre se suman en muchos casos las discusiones entre hermanos y sobrinos por ver cómo se reparte el dinero de la venta del piso familiar, la casa del pueblo o la cubertería de plata. A veces, se llegan a acuerdos; pero otras, las rupturas son para siempre y los hermanos ya no se vuelven a dirigirse la palabra. El psiquiatra y psicoterapeuta Roberto de Inocencio aclara que el problema va más allá de un coche, unos cuadros o, incluso, un tenedor. “Cuando mueren los padres, aparecen la competitividad, las envidias y los celos que ya existían entre hermanos. Porque las herencias son algo más que un legado. Los bienes que deja esa persona la sustituyen”. Nacido en La Habana (Cuba) hace 73 años y vecino de Santiago de Compostela (Galicia), donde vive hace más de cuatro décadas, De Inocencio participó recientemente en Pamplona en una mesa redonda sobre ‘Dinero, afectos y familia’, organizada por el Instituto de Métodos Grupales (IMG).

Todos conocemos a hermanos que se han dejado de hablar como consecuencia de las herencias. ¿Por qué generan tantos conflictos familiares?

Al morir los padres, aparecen las envidias y celos que han estado latentes en vida. Entonces surge algo de verdad por lo que luchar. De lo que nadie habla es que en las herencias hay un legado vital. Se deja el producto de una vida y se hacen evidentes las inseguridades. Uno puede pensar: “a mi hermano siempre lo quisieron más y ahora se pone de manifiesto, así que esta es la mía para hacer valer mis derechos”.

Dice que los bienes que deja sustituyen a la persona muerta...

¡Claro! No se trata solo del piso, el coche, el reloj... sino de unos afectos que han existido en vida.

En el caso de que el que muera sea el tío soltero y deje su piso a su sobrino favorito, y no a los demás, también genera conflictos...

El principio es el mismo y uno puede pensar: “la tía te quiso más a ti que a mí”. La competitividad la tenemos todo bicho viviente.

¿Qué papel juegan los cuñados en las herencias? A veces, ‘malmeten’ y generan conflictos entre los hermanos...

Ese es otro problema. Las nueras, los yernos... no tienen los afectos de los hijos. Y, a veces, solo quieren la posesión. Aparece un componente de avaricia y de ‘sacar lo máximo posible’, lo que genera un estado de sufrimiento en la pareja. Esa persona no solo ha perdido a su padre o a su madre sino que su pareja le fomenta el malestar y la competitividad.

Una situación que a veces desemboca en juicios...

Sí, se dan con mucha frecuencia.

¿Usted qué recomienda para evitar los pleitos?

Sin ninguna duda, la mediación. Lo interesante sería buscar a alguien neutro, que pueda poner palabras a lo que se está pleiteando y de las que los afectados ni se dan cuentan. Un mediador, un terapeuta... podrían ayudar.

Estos conflictos ¿suelen resolverse o se quedan enquistados?

Depende. Hay gente que con el tiempo lo olvida todo pero, otras veces, la escisión es total y hay gente que se deja de hablar para siempre. El pleito puede ser por un tenedor o una servilleta. Pero lo que prima no es lo material sino lo que subyace debajo.

Los notarios aconsejan hacer testamento a cualquier edad, precisamente, para evitar todos estos conflictos.

Estoy de acuerdo. Y, además, en vida hay que hablar con los hijos.

¿Usted ha hecho testamento?

Sí, sí. Yo tengo dos hijos de 38 y 39 (Carla y Mario) y cuando fui a rehacer el testamento les dije que hablaran entre ellos y que se repartieran lo que habían. Ellos llegaron a un acuerdo y yo lo que hice fue firmar el testamento. Pero reconozco que es algo muy infrecuente. Se lo conté a mis amigos y se escandalizaron. Sin embargo, creo que es la mejor manera de que la gente se haga responsable del reparto.

Así se evitan problemas...

O, si los hay, los han creado ellos. Ya no podrán decir: “papá te quiso más a ti”. Hay padres que tienden a favorecer más a algunos hijos; al que los ha cuidado, al más débil, al más incapaz... Y no es una fantasía, sino una realidad que levanta ampollas.


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