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Estado Islámico

El experto pamplonés Javier Lesaca: "Estado Islámico sabe cómo seducir a su audiencia"

El Estado Islámico reinventa la barbarie con una estrategia de comunicación sin precedentes

“Las campañas bélicas del Daesh tienen los días contados”

“Las campañas bélicas del Daesh tienen los días contados”

Actualizada 30/06/2017 a las 10:14
  • SUSANA ZAMORA

Aquel día, la cantante norteamericana Demi Lovato cumplía 22 años. Durante horas, el hashtag #22ReasonsWeLoveDemi fue utilizado masivamente y en todo el mundo para felicitarla. Fue una de las conversaciones más seguidas en Twitter el 20 de agosto de 2014. La fecha será recordada siempre por una de las estrellas del pop más famosa entre las adolescentes, pero también por una sociedad que vivió con espanto la irrupción sangrienta de un intruso en aquella fiesta de cumpleaños. Un vídeo de cuatro minutos y cuarenta segundos se coló en las conversaciones más populares que esa tarde se mantenían en la red social. Un ejército de tuiteros zombis, con más de 2.000 cuentas fantasmas, se encargó de difundir en apenas tres horas el vídeo del asesinato de James Wright Foley, un periodista estadounidense que había sido secuestrado en Siria dos años antes. Las imágenes eran espeluznantes, pero también resultaban familiares para el público joven, acostumbrado a la dureza de videojuegos y series de ficción: un hombre arrodillado, vestido de naranja, miraba fijamente a la cámara en mitad del desierto, mientras que otro, a ritmo de hip-hop y disfrazado de ninja (o de personaje del videojuego superventas Assassin’s Creed) lo degollaba con un machete.

El vídeo fue la tarjeta de presentación de un nuevo grupo terrorista. El Estado Islámico (EI o Daesh) tomaba el testigo de Al Qaeda, pero a diferencia de su antecesor no solo amenazaba al mundo con bombas y balas “sino con un virus social diseñado para seducir la mente, el corazón y la voluntad de los jóvenes”. Así lo cuenta Javier Lesaca (Pamplona, 1981), investigador en la Universidad George Washington y colaborador de Naciones Unidas en materia de terrorismo, en su libro 'Armas de seducción masiva', presentado el pasado martes en Madrid. En él analiza qué ha pasado en una década para que “un grupo desconocido de millennials” reinvente el terrorismo yihadista que las autoridades creían vencido. Se pregunta qué ha ocurrido para que aquellos “largos y aburridos” vídeos de Al Qaeda, grabados en una cueva y con una cámara fija de videoaficionado, hayan dado paso a una de las más efectivas campañas de márketing del mundo, con una estrategia de comunicación sin precedentes en una organización criminal. “Es la única que ha puesto interés en seducir y fascinar a su audiencia”.

Desde que Abu Bakr al-Baghdadi anunciase en un vídeo la autoproclamación del Califato en el verano de 2014 y el Estado Islámico inoculara el miedo en la conciencia colectiva, la pandemia no ha dejado de propagarse. Sus 30 productoras (tres de ellas, Al-Hayat, Al-Furqan, y Al-Ittisam, tienen como objetivo alcanzar a una audiencia global) han difundido 218 vídeos (de un total de 1.320) en los que asesinan ante las cámaras a 813 desgraciados, la mayoría de ellos sirios e iraquíes (sólo un 2% son occidentales). Algunos se inspiran en series de televisión como Homeland. Otros son réplicas de películas de terror como Saw. O de videojuegos como Call Of Duty. “Así, con imágenes de la cultura popular, el Estado Islámico ha creado un nuevo concepto: el terrorismo de márketing”, apunta Lesaca. Desde un principio, han utilizado las mejores técnicas para elaborar guiones basados en series de ficción occidentales, como Juego de Tronos o Star Wars, y las han aplicado a la hora de planear sus dantescos atentados para convertir el terrorismo en algo “bello, moderno y familiar”. Las citadas sagas inspiraron los atentados de París del 13 de noviembre de 2015. En ninguna hay una persona o un escenario principales, sino que el éxito radica en la actuación de cada uno de ellos en diferentes escenarios. Dos meses después, el grupo terrorista hizo público un vídeo de la matanza, cuya introducción es una réplica exacta de la misión No Russian, de Call of Duty, en donde los terroristas se presentan como personajes del videojuego, pero cuyas víctimas, las 130 que murieron, eran por desgracia muy reales.
 


En aquel atentado, unos terroristas armados con kalashnikov sembraban el pánico en las calles parisinas, mientras otros con sus teclados se encargaban de darle difusión a través de las redes sociales disparando hashtag como #Paris_On_Fire o #El_Califato_Ataca_Francia y distribuyendo cada segundo imágenes que reforzaban su acción criminal. “Gracias a tácticas comunicativas tan perversas como ésta, el Daesh ha sabido conectar con una generación de jóvenes occidentales desencantados por la falta de oportunidades, pero también con ciudadanos de Oriente Medio que han perdido por completo su confianza en las instituciones”, apunta el pamplonés. A este caldo de cultivo se ha sumado la evolución tecnológica: los teléfonos inteligentes, las redes sociales y la fácil accesibilidad a los aparatos de grabación y edición de imagen rompen con el monopolio que hasta ahora tenían los medios de comunicación. “Esta situación es aprovechada para comunicarse de manera directa con sus audiencias. A diferencia de los medios tradicionales, la comunicación no se basa en transmitir datos, sino en contar historias conmovedoras”, expone Lesaca.

TUTORIALES ASESINOS

Por eso, en opinión de este experto la lucha contra el Daesh hay que librarla en el mismo escenario, con agentes que sean capaces de conectar con las nuevas generaciones y utilizando sus mismas armas de comunicación, aunque con mensajes basados en los valores democráticos.
Según datos de Naciones Unidas, el EI ha reclutado en estos dos últimos años a más de 35.000 combatientes extranjeros de un centenar de países. El proceso de radicalización ha llevado a muchos de ellos a viajar hasta Siria para unirse a la yihad. En otros casos, han respondido desde sus países a las exhortaciones de los líderes terroristas, algunos tan sanguinarios como Abdelillah Himich. A modo de tutorial, este exlegionario francés explicaba “con la misma claridad que cualquier youtuber” qué consejos había que seguir para degollar a alguien de forma eficaz. Sus siguientes lecciones fueron cómo fabricar una bomba casera y cómo atentar con camiones contra ciudadanos en países europeos. El mensaje encontró respuesta meses más tarde con la masacre de Niza el 14 de julio de 2016; el atentado en un mercadillo navideño en Berlín, y los recientes ataques de Mánchester y Londres.

Lesaca está convencido de que el EI “tiene los días contados”, porque no puede mantener sus campañas bélicas. “Pero cuando crearon el Califato digital ya sabían que este momento llegaría. Ahora que pierden posiciones sobre el terreno es cuando más se vuelcan en su estrategia de comunicación. Las consecuencias las estamos viendo: cada semana hay un atentado en Europa”, recuerda.

 

¿Por qué el Estado Islámico no atenta en España?

 



El investigador en la Universidad George Washington Javier Lesaca cree que son varias las circunstancias que confluyen para que España no esté en el punto de mira del EI. En primer lugar, destaca la eficacia del ordenamiento jurídico y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. “Su experiencia en la lucha antiterrorista no la tiene ningún país del mundo”. Ambas circunstancias permiten neutralizar la amenaza de estos grupos. Sólo en 2016 fueron detenidas 76 personas por delitos relacionados con el terrorismo yihadista (102 en 2015) y algunos, según el Ministerio del Interior, estaban a punto de atentar. Por otro lado, asegura que el Daesh no ha hecho ninguna campaña incitando a atentar en España, pese a que en alguna ocasión ha llamado a la reconquista de Al-Andalus. Por último, afirma que aquí no se dan las condiciones sociológicas para provocar radicalismos.


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