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Sucesos en Navarra

Orden de alejamiento para el padre del niño que se escapó de su casa en Tudela

El hombre ha sido acusado de un delito de malos tratos en el ámbito familiar

El niño se instaló en esta cabaña construida por el mismo con dos grandes ramas como estructura, cañas para el tejado, un palé como mesa, cojines...

El niño se instaló en esta cabaña construida por el mismo con dos grandes ramas como estructura, cañas para el tejado, un palé como mesa, cojines...

Actualizada 18/05/2017 a las 17:05

La juez de Instrucción número 4 de Tudela ha decretado una orden de alejamiento para el padre del menor que se escapó de su casa en Tudela el pasado martes, de manera que no se puede acercar al niño, de 11 años, a una distancia inferior de 150 metros, según han informado fuentes del TSJN.

La Policía Nacional ha detenido al padre del niño acusado de un delito de maltrato en el ámbito familiar y ha pasado este jueves a disposición judicial.

Tras tomarle declaración, la juez de guardia ha impuesto una orden de alejamiento del padre sobre el menor y ha decretado su libertad provisional. El niño ha quedado bajo la custodia de su madre.

UNA CABAÑA A LAS AFUERAS DE TUDELA

Con sólo 11 años, el niño lo tenía claro: no quería volver a casa por la situación que estaba sufriendo con sus padres. A su corta edad se construyó una cabaña en un paraje de las afueras de Tudela y allí se refugió el martes a la salida del colegio. Sus amigos, que estaban al tanto de su realidad, le fueron llevando mantas, ropa y hasta comida para que pudiera subsistir en el campo durante su huida.

Ayer por la tarde, el dispositivo policial dio con él tras la denuncia de los padres. El menor pasó la noche en su vivienda con su madre, mientras que su padre fue arrestado por agentes de la Policía Nacional acusado de un delito de malos tratos en el ámbito familiar. Una situación que ya estaba en manos de los Servicios Sociales.

Los progenitores del menor, de nacionalidad extranjera, se dedican al transporte por carretera y pasan días fuera de casa. Al parecer, el niño se quedaba como responsable de su hermano menor.

El martes decidió poner fin a esta situación. Salió del colegio hacia las 16.40 horas y, en lugar de ir a su domicilio, se dirigió hace el conocido como Camino del Rape de Tudela, un sendero de tierra que comienza junto a las piscinas cubiertas y que transcurre hasta la autovía A-68 por la parte trasera del campus de la UPNA y el centro ETI de FP. No se sabe si lo tenía todo preparado, pero todo hace indicar que sí. Acabó en una zona discreta, oculta entre maleza y cañizos imposible de ver desde el camino, situado a unos 100 metros de distancia.

Una vez allí, y con toda probabilidad ayudado por compañeros de clase, consiguió construir una especie de refugio. Utilizó dos grandes ramas de árbol como estructura, colocó unas cañas de tejado con una cubierta de cama encima, y adecuó el interior con unos cojines, y un palé de madera con una sábana a modo de mesa. Unos guantes, una botella, alguna manta y plásticos también se podían ver ayer en el lugar.

A partir de ahí, siguió encontrando la solidaridad de sus compañeros de colegio. Le ayudaron, le llevaron comida, ropa y mantas porque su intención era no volver a casa y pasar allí la noche. Y así lo hizo. En ese recóndito lugar, solo y con un poco de suerte porque la temperatura no bajó de 16 grados, aguantó hasta el día siguiente.

ACOMPAÑADO DE DOS AMIGOS

Sus amigos volvieron a buscarle en cuanto pudieron, aprovechando que al ser miércoles, no había clase por la tarde. Pero su triste huida iba a durar poco. La denuncia interpuesta el martes por sus padres en Policía Nacional activó un dispositivo de búsqueda en el que participaron todos los cuerpos de seguridad y Protección Civil.

El miércoles, apenas unos minutos después de las cuatro de la tarde, un motorista de la Policía Local que circulaba por el camino vio asomar tres cabezas sobre una loma. Decidió dirigirse hacia ellos, pero los tres empezaron a correr. Dos acabaron deteniéndose y el tercero, el niño de 11 años, siguió hasta el refugio donde había pasado la noche.

El agente pensó que era el pequeño que buscaban. Lo encontró en buenas condiciones, aunque asustado, con una mochila con comida, ropa distinta a la que llevaba el día anterior y sin lesiones aparentes. Su odisea acabó en la comisaría de la Policía Nacional. El niño se negaba a volver a casa. Dada la situación, se decidió que pasara la noche en un centro de menores mientras se investiga cuál era la situación familiar.


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