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Verano 2011
CARLES SANS | DE TRICICLE

"Se tiende a tratar a los mayores como tontos y no lo son"

  • "Está representado por jóvenes caracterizados de muy mayores que hacen un trabajo gestual en el que se nota muchísimo la impronta de Tricicle"

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"Se tiende a tratar a los mayores como tontos y no lo son"

Los siete actores que dan vida a los personajes del musical "Forever Young", dirigido por Tricicle. TRICICLE

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Actualizada 01/09/2011 a las 13:41
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  • LEIRE ESCALADA. PAMPLONA

Aunque tienen más de 90 años, su alma y su sangre son las de unos roqueros veinteañeros. Son los inquilinos del geriátrico que desde hoy se instala en el Teatro Gayarre, donde Tricicle trae su musical Forever Young. La obra, traída desde Noruega y protagonizada por siete actores (María Adamuz, Marcos Cruz, Jacobo Dicenta, Dulcinea Juárez, Armando Pita, Edith Salazar y Rubén Yuste, interpreta famosas canciones rockeras como I Love Rock'n Roll, Hotel California, Roxanne, No Woman No Cry y Stairway to Heaven, entre otras. Carles Sans Padrós (Badalona, 1955), miembro de Tricicle junto a Joan Gràcia y Paco Mir, asegura que es un musical muy divertido, con el que disfruta público de distintas generaciones. El espectáculo se representará hasta el sábado a las ocho de la tarde y las entradas cuestan 22, 18 y 14 euros.

 

Van a convertir Gayarre en un geriátrico especial. ¿Cómo son sus inquilinos?

Se supone que es el año 2050, en un geriátrico en el cual están ingresados ancianos de 90 años para arriba, que en su día fueron cantantes de rock, actores, incluso indignados, okupas..., gente muy cañera en su juventud, muy divertida. Aprovechando el momento de recreo en el que están solos, sin la vigilancia de las enfermeras, comienzan a recordar a través de canciones conocidísimas por todos cómo era su juventud. Ahí se empieza a desarrollar una relación entre esa gente mayor como si fuera joven. Ese contraste es lo divertido de la obra, ver abuelotes que actúan como si fueran chavales de 20 años.

 

Y estos "jóvenes abuelos" entablan una especie de lucha con su cuidadora...

Claro, la tendencia de la cuidadora es tratarles como si fueran casi niños pequeños. Esa tendencia que tenemos de tratar a la gente mayor como si fueran tontos y, sin embargo, de tontos no tienen un pelo. Tienen que aprovechar la ausencia de esa enfermera totalitaria, que representa lo establecido y el poder, para poder hacer lo que les da absolutamente la gana. Las canciones de ella son absuadas, bobas, como de parvulario, y ellos cantan temas del rock.

 

¿No han traducido ningún tema al español?

Hemos respetado que esas canciones que hemos oído todos en inglés continúen siendo en inglés. Porque aunque haya quien no entienda el texto de la canción, entiende perfectamente el contexto. Es un poco traicionarlas si, de repente, se traducen al español.

 

¿Existe una cierta crítica en tono de humor a la música actual?

No, más que una crítica, lo que conlleva en sí mismo el musical es una especie de canto a la juventud. Ver como estos individuos nonagenarios son cañeros, siguen pensando en el sexo, son casi anti sistema..., es muy divertido. Hay piques, todavía existe el amor, el deseo.Es un poco eso, un canto optimista a que, a pesar de ser mayores, no hay que perder nunca ese espíritu joven.

 

¿Está dirigido sobre todo a esos jóvenes de los setenta?

Creo que es un espectáculo dirigido a todo el mundo porque aunque no hayas sido joven en los 70 y eres joven ahora, te ríes igual. Las situaciones que se plantean en escena son absolutamente hilarantes, divertidísimas. Sí que es verdad que quien fue joven en los 70 se reconoce todavía más. Es aquella época en la que se luchaba por las libertades de este país, un país muy dormido por culpa de un sistema político que nos tuvo absolutamente atenazados. Indistintamente de esto, quien no lo haya vivido no pasa nada porque es muy divertido ver cómo gente muy mayor actúa como chavales de veintitantos. Está representado por chicos jóvenes caracterizados de muy mayores que hacen un trabajo gestual en el que se nota muchísimo la impronta de Tricicle.

 

Encontraron esta obra en Oslo y se quedaron prendados, a pesar de no conocer el idioma...

Fue casi el azar. Estábamos en Noruega por una cuestión de trabajo solamente un día y nos quedaban unas horas libres. Decidimos mirar la cartelera, no muy esperanzados porque el noruego no lo dominamos, pero vimos que había un musical y siempre se puede entender algo. Fuimos a ver éste sin saber qué ibamos a ver y nos encontramos con esta joya. El público se lo pasaba bien y nosotros, sin entender el texto pero sí las canciones, vimos que Tricicle podía incluso mejorar esa versión que estábamos viendo y yo creo que lo hemos conseguido.

 

Explican que un 70% de la obra es música y un 30% sketch.¿Cómo se interrelacionan?

Como suele ocurrir en los musicales. A este musical le pega perfecto el hecho de que empiecen a cantar porque se trata de la sala de juegos de un geriátrico y justo empieza la obra con la enfermera obligándoles a cantar. En cuanto ella abandona ese espacio, siguen cantando lo que a ellos les apetece. Van recordando y cantando. Hay un momento de un popurrí magnífico en el que uno de ellos, un hippie que conserva ese espíritu, canta un mix de todas las canciones... Es fantástico como las empalma, la gente prácticamente se pone en pie.

 

¿Cómo lleva Tricicle la faceta de directores?

Bien, bien. De hecho, ya tenemos experiencia de forma individual. Cada uno ha dirigido cosas y luego, a título colectivo, tenemos Spamalot, que fue una experiencia fantástica de encontrarse con un género magnífico, el musical. Sabemos muy bien cada uno qué papel representa, qué es lo que tiene que hacer... Generalmente solemos ponernos de acuerdo y no hay ningún problema.

 

¿Tienen pensando el próximo proyecto?

Seguimos con Garrick, que acabaremos en diciembre y ya lo archivamos defnitivamente porque llevamos 4 años representándolo. Y, a partir de enero, un espectáculo nuevo para estrenarlo en mayo o así.

 



  • Mariluz Ochoa de Olza
    (01/09/11 08:51)
    #1

    Gracias, gracias, gracias... por no traducir las canciones. Eso de traducir (únicamente para un musical) canciones que la gente conoce y puede cantar en su idioma original, lo que consigue es... que no se puedan cantar. Digo: sin nombrar nombres, hay musicales que en inglés algunas canciones se une a cantarlas todo el patio de butacas (mi grupo éramos españoles e italianos, los de al lado alemanes, los de detrás belgas), y en español - pues no podemos. ¿Os acordáis de cuando la Disney, con la excusa de "remasterizarla", cambió las letras de Blancanieves? Pues lo mismo. Hay obras en las que parte de la gracia es el poder participar, y esas traducciones, aunque hechas con la mejor intención del mundo, se lo cargan :-(

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