Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca

Un niño que soñaba con ser actor

  • Jordi Sánchez publica Humanos que me encontré, una autobiografía que revela al actor que está detrás del Antonio Recio de Aquí no hay quien viva

Imagen de la noticia

Jordi Sánchez, caracterizado como Antonio Recio. FIRMA

0
Actualizada 04/12/2011 a las 01:02
  • YOLANDA VEIGA . COLPISA. MADRID

SI Jordi Sánchez (Barcelona, 1964) se topara con alguien como Antonio Recio (su personaje en La que se avecina) le iba a escribir un capítulo, no... ¡un libro entero! Es lo que ha hecho con todo quisqui. Con los primos, con los vecinos, con los compañeros del colegio. No se libra ni uno del ácido repaso a su vida -venganza más bien- que el actor de esta serie de Telecinco hace en Humanos que me encontré (Ediciones B), una surrealista biografía contada con guasa, exageración -suponemos- y mala leche.

Del niño que soñaba con ser actor en el colegio de curas -el padre Lucio les confesaba cada jueves y siempre tenía los mismos pecados: «he hecho enfadar a mis padres, me he tocado y me he peleado con mi hermano»- hasta el personaje del mayorista de pescado que con su amargura e histrionismo ha conquistado a los espectadores. Pero, ¿quién aparece cuando el personaje se retira?

Como casi todos, Jordi Sánchez generó un cisma familiar cuando llegó a casa diciendo eso de "mamá quiero ser artista". «Mi padre me dijo: "A ver, hijo, trabajando no hay nadie que sea feliz, y no vas a ser tú la excepción. Y no se puede ser actor. Nadie es actor». En casa le recomendaron lo que a todos, que se sacase «una plaza fija». «Saber a los 18 que hasta los 65 nadie podría echarnos era algo que supuestamente nos tenía que tranquilizar. Significaba el alivio razonable de todo padre que velaba por el futuro de sus hijos. Y la frustración de todos esos hijos que soñaban con ser algo más».

"Haz el payasín"

Y no solo los padres, hasta los amigos no acababan de entender esa manía que le había dado a Jordi por hacerse actor. «Tú tío eres tonto, haz el examen y la plaza ya la tienes. Y luego, si quieres te vas a hacer el payasín por ahí». No hubo plaza fija, solo un montón de trabajillos: camillero, ayudante de cocina, celador... Pero erre que erre, que lo suyo era el teatro.

«Mis padres fueron a la catedral a ponerle un cirio a Santa Lucía» para que no encontrara curro como actor. Pero Santa Lucía se alió con el chaval y le dejó subirse a un escenario. Claro que el sueño implicaba renuncias, como la bronca anual de su madre porque en Navidad tenía que comer a la carrera, que luego había función. Nueve obras de teatro, trece películas, más series de televisión. Hasta hoy, metido en la piel de Antonio Recio, un tipo que gusta del puro esperpento que es. Quién sabe si no habrá sacado de esos "humanos" algunos de los tics...

Porque gente rara ya se ha encontrado por la vida... Como la Gómez, esa vecina a la que le robaba besos en el rellano de la escalera mientras las señoras «se destrozaban el ojo contra la mirilla». O Richi, su compañero de colegio, «que cuando tenía la gripe valía la pena ir a clase para no toparte con él»; o Rafael Aparicio, el vecino cantante que improvisaba "shows" fantásticos sin público en el recibidor de casa; o la prima Margarita, que era una gritona; la suegra -le mantendremos el secreto de la anécdota-, o la actriz aquella con la que se tuvo que magrear en un jacuzzi por exigencias del guión...

Eso, por fuerza, tiene que servir de inspiración. También el mogollón de gente anónima con la que se ha ido topando por la calle, en el teatro...

Hasta en el AVE. Dedica Jordi tres capítulos a la gente que habla a voz en grito por el móvil en el tren. Y se acuerda de la pobre mujer preocupada por una prueba médica y de la muchacha del asiento de al lado, que se enfadó con el novio y tomó las de Villadiego. Material de primera.




Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra