"Nunca imaginé que tendría tanto éxito"
Publicado el 11/12/2011 a las 02:00
SU simpatía y su corbata roja hacen las delicias de los niños de medio mundo. Bob Esponja es un fenómeno global. Debutó en la televisión norteamericana el 1 de mayo de 1999 y su creador, Stephen Hillenburg (Oklahoma, 1961), no se esperaba aguantar ni un solo curso. La serie cumple ya su duodécima temporada, es tan famosa como los Simpsons y el merchandising del fiel amigo de Patricio se vende en cualquier tienda del planeta.
«Nunca imaginé que tendría tanto éxito», afirma Hillenburg en Barcelona, donde el pasado viernes asistió al festival Toon a Ville, que ha reunido a buena parte de la mejor animación internacional. El responsable de inventar el universo del Fondo de Bikini y del Krusty Krab reconoce que sus aspiracones iniciales no eran muy ambiciosas: «Yo sólo quería hacer algo que me gustara ver en pantalla. Nadie puede predecir el éxito», considera.
La elección de un personaje tan singular como una esponja amarilla (de este color, para parecer una bayeta de cocina) no es nada casual. Buscaba un ser inocente, un hombre que actuara como un niño, porque «los niños se identifican obviamente con alguien que actúa como ellos», mantiene. Y aunque la historia tenga una estructura moral, «dice lo que está bien y lo que está mal», la serie se basa en "hacer reír y entretener y no educar". "Hay cosas absurdas, -admite-, porque a los niños les agrada, pero sin reglas, porque a los niños no les gustan», añade.
Todo ello en un contexto marino, y es que la formación de Hillenburg es la biología marina. «Pensé que si hacía una serie sobre animales, la tendría que hacer bajo el mar». Entonces se preguntó cuál era el animal más extraño. "Las esponjas. La gente cree que son plantas, pero en realidad son un animal y viven hasta 300 años. Es un animal muy raro y pensé que era el mejor para la serie», remata.
Un ser animado y un personaje, Bob, vestido siempre con pantalón corto y corbata, en homenaje a los uniformes colegiales, que afecta a la atención y al aprendizaje, según un estudio publicado por la Universidad de Virginia (USA). El responsable de la criatura no se toma el informe demasiado en serio (en Internet hay teorías de todo tipo), pero por si acaso, y quién sabe si con una cierta ironía californiana, recomienda a los niños: "No dejéis la televisión encendida mientras hagáis los deberes". Sin embargo, cree que los dibujos también ayudan a ser más imaginativo y creativo, «abren la mente del espectador y su imaginación». «¿Donde está la investigación al respecto?», cuestiona. Lo que no niega es la influencia y la impronta que hay en sus dibujos del célebre "American way of life". «No puedo evitar la influencia de haber vivido en California, y mis experiencias han inspirado la serie», asegura. «Yo trabajé en una cadena de locales de comida rápida y también hacíamos hamburguesas", añade. Y respecto al Sr. Cangrejo, "me recuerda a mi jefe en aquel establecimiento". ¿Y el calamar? «En todas partes trabajo con tipos como él», concluye entre risas. Stephen Hillenburg prepara una nueva película sobre su personaje. Seguro que volverá a batir todos los récords.