Condenados a conquistar Marte

  • Los voluntarios de la misión "Marte 500" evitaron el estrés con caligrafía china, lectura, meditación y guitarras

IGNACIO ORTEGA . EFE. MOSCÚ .

Publicado el 09/11/2011 a las 01:05

El ítalo-colombiano Diego Urbina y los otros cinco voluntarios que se encerraron durante 520 días en el mayor simulacro de odisea interplanetaria creen que la conquista de Marte es vital para el futuro de la humanidad. "Viajar a Marte es un paso necesario que tenemos que hacer para convertirnos en una especie interplanetaria. Tenemos que expandirnos", aseguró Urbina, colombiano de nacimiento e italiano de adopción. Urbina, quien sueña con convertirse en uno de los primeros martenautas de la historia, cree que "si ponemos todos los huevos en un canasto, en este caso la Tierra, las probabilidades de que la civilización humana se acabe son reales".

En el "tubo"

Para llegar a esa conclusión, Urbina tuvo que aislarse del mundo durante casi un año y medio en una estación sin ventanas, que Urbina calificó de "tubo", situada en la sede el Instituto de Problemas Biomédicos de Moscú, una dura prueba de resistencia física y psicológica que superó con nota. "Tienes muchos altibajos. Cuando, por ejemplo, tus amigos y tu familia te dejan de escribir al mismo tiempo. Piensas: "Será que se han olvidado de mí". Es aburrido y echas de menos la relación con otras personas", dijo.

Aunque el proyecto Marte 500era un simulacro, los seis voluntarios realizaron numerosos experimentos científicos y se comportaron como si se tratara de un auténtico viaje interplanetario, lo que convirtió el experimento en un "éxito", según los organizadores. Urbina y dos de sus compañeros, quienes vivieron en minúsculas habitaciones forradas de madera de tres por dos metros cuadrados, incluso realizaron un simulacro de caminata espacial sobre la superficie marciana tras poco menos de un año de travesía. "Cuando llegamos a Marte, nos pusimos los trajes espaciales y salimos a la superficie, estábamos muy emocionados. No digo que sintiéramos lo mismo que un astronauta que vuela a Marte, pero será muy parecido. De verdad que nos palpitaba el corazón".

Urbina, que emigró a Italia en 2002 para estudiar Ingeniería en Turín, tras lo que adquirió la ciudadanía de ese país europeo, reconoce que el encierro fue duro: "Echábamos de menos el contacto con las mujeres". "Me gustó mucho leer a Gabriel García Márquez. No leía todas las novelas que me propuse, pero sí siete u ocho. La que más me gustó fue El amor en tiempos de cólera". Urbina, que estuvo tres días en cuarentena tras regresar a la Tierra el viernes, está convencido de que el hombre llegará a Marte "en dos décadas o incluso antes".

Lo mismo piensa el francés Romain Charles, que decidió embarcarse en la misión tras trabajar varios años en la industria de la automoción: "Hemos demostrado que el hombre puede volar a Marte". Charles intentó superar la ansiedad del encierro con su guitarra eléctrica, las cartas y el estudio del ruso; mientras, el chino Wang Yue optó por la caligrafía, los libros de historia y las clases de mandarín a sus compañeros de viaje. "Soy feliz, ya que he enseñado a cada uno de los cinco al menos un proverbio chino", dijo Wang en una multitudinaria rueda de prensa.

Hablando en "rusglés"

El comandante de la misión, Alexéi Sitev, ha comparado su odisea con "un retorno al pasado": "Para nosotros el tiempo se paró, no biológicamente, sino socialmente". A Alexandr Smoleevski le ayudó su pasado militar, mientras el médico de la tripulación, Sujrob Kamolov, destacó la convivencia entre personas de diferentes culturas, que se comunicaron en una mezcla de ruso e inglés que han dado en llamar "rusglés".

Con unas reservas de varias toneladas de agua y comida, los seis neófitos astronautas vivieron en condiciones similares a las de una expedición real en el interior de cinco módulos espaciales de 180 metros cuadrados y con la misma composición del aire, presión y nivel de ruido que en una nave interplanetaria.

Los seis héroes, como les calificaron tanto la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos), como la Agencia Espacial Europea (ESA), que lanzaron este proyecto en 2004 en colaboración con EE UU y España, fueron galardonados con medallas y agasajados con regalos por su proeza. "Estamos un paso más cerca de Marte", dijo un portavoz de la ESA, en referencia a que la simulada odisea marciana ha recreado las futuras expediciones interplanetarias.

LA MISIÓN "MARTE 500"

¿Para qué sirve la misión Marte 500? Para probar las consecuencias físicas y psicológicas de un viaje tripulado a Marte. Se buscaba estudiar cómo luchar contra la monotonía del viaje o cómo sobrellevar la convivencia en buenos términos, además de evitar disfunciones habituales en un hábitat reducido: estrés, depresión o trastornos del sueño.

¿Qué efectos tiene sobre la salud un viaje así? La inactividad podría suponer una pérdida de masa ósea de hasta un 20%, que supone riesgo de que los huesos se rompan en acciones rutinarias. Asimismo, se verían afectados los músculos y hay riesgo de que el corazón se atrofie al no estar obligado al bombear tanta sangre.

¿Dónde se realizó la prueba? En Moscú se instalaron los módulos que reproducían una nave espacial, un módulo de aterrizaje y un paisaje marciano. En concreto, la instalación constaba de un módulo médico (38 m2), un módulo habitable (72 m2) con seis habitaciones de 3 m2 , un módulo simulador de aterrizaje (38 m2) y otro de almacenaje (93 m2).

¿Cuánto tiempo ha durado? En esta tercera y definitiva etapa los martenautashan permanecido encerrados 520 días, entre el 3 de junio de 2010 hasta el 4 de noviembre de 2011. Antes, en 2008, hubo una primera fase, que duró 15 días, y en 2009 tuvo lugar una segunda de 105.

¿Existe algún precedente real? El astronauta ruso Valeri Poliakov tiene el récord de permanencia en el espacio, al aguantar 437 días, desde enero de 1994 hasta marzo de 1995, en el interior de la estación espacial MIR. En este tiempo, completó 7.000 órbitas en torno a la Tierra. Ya en 1989 completó una estancia de 240 días en la MIR. En 1995, tras regresar a la Tierra, se retiró como astronauta para dedicarse a su profesión de médico. Casado y con un hijo, es un alto cargo en el Ministerio de Sanidad ruso y supervisa los aspectos médicos de las misiones espaciales.

LA VIDA EN MARTE

Mucho frío. Marte no sólo se encuentra más lejos del Sol que la Tierra sino que su atmósfera, mucho más tenue que la terrestre, retiene mucho menos el calor. La temperatura media se ha calculado en 55 grados bajo cero. En todo caso, por las características de su atmósfera, la temperatura varía muchísimo. En verano y en el ecuador del planeta el termómetro puede elevarse hasta 20 grados positivos durante el día y derrumbarse hasta 80 bajo cero por la noche.

Una atmósfera irrespirable. Está formada fundamentalmente por dióxido de carbono y apenas hay un porcentaje mínimo de oxígeno, por lo que el ser humano no podría respirar sin ayuda de un traje espacial. Además, el contenido de ozono es muchísimo menor al de la Tierra, por lo que no hay protección contra la radiación ultravioleta. La exposición desprotegida al Sol y a los rayos cósmicos podría generar cáncer en los astronautas, sobre todo en estancias prolongadas.

Sin agua líquida. La bajísima presión atmosférica que reina en Marte hace que sea imposible la existencia de agua líquida (aunque sí la tuviera en el pasado, cuando la atmósfera era más pesada). En todo caso, sí que puede existir en forma de vapor en la atmósfera. También se ha descubierto que hay zonas con agua congelada.

Grandes montañas Aunque es un planeta rocoso, y en ese sentido similar a la Tierra, los accidentes geográficos de Marte dejan en nada las medidas terrestres. Su mayor montaña, el monte Olimpo, mide 25 kilómetros de altura y una anchura de 600. El cañón de Valles Marineris, por ejemplo, mide 4.500 kilómetros de longitud, diez veces más que el Gran Cañón del Colorado.

Días similares. La rotación de Marte es casi igual a la terrestres: 24 horas y 37 minutos. En cambio, tarda el doble en dar una vuelta al Sol: su año dura 687 días.

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