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PROGRAMA CIENTÍFICO

Finlandia exporta su programa contra el acoso escolar

  • El éxito del método KiVa para frenar la violencia en las aulas implementa ya en varios países de Europa y podría llegar muy pronto a España

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24/01/2016 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
A finales de la década pasada, la inmensa mayoría de colegios e institutos de Finlandia pusieron en marcha un nuevo sistema contra el acoso escolar ideado por científicos y denominado KiVa. Y, aunque no ha logrado que estas situaciones desaparezcan del todo, cada año las convierten en un problema un poco más pequeño en las aulas del país nórdico. Siete años después de su llegada, cada vez menos niños y adolescentes son agredidos, y menos alumnos maltratan a otros compañeros. Su éxito ha llevado a las autoridades finlandesas a exportarlo por todo el mundo. En Estados Unidos, Estonia o Reino Unido, por ejemplo, ya forma parte del currículo de cientos de escuelas. En España podría empezar a implementarse, de forma experimental y solo en algunos centros, a partir de 2017.

Frente a otros programas contra el acoso escolar, KiVa se define como una metodología basada en evidencias. Sus creadores, investigadores de la universidad finlandesa de Turku especialistas en la sociología y la psicología del ‘bullying’, han elaborado un método que tiene que incorporarse al currículo general del aula y que contempla tanto medidas preventivas como estrategias de intervención cuando se detecta un nuevo caso. Unas y otras cuentan con un respaldo experimental que valida su efectividad.

La tesis fundamental tras KiVa es que el acoso escolar es un fenómeno grupal. El sistema, por tanto, no está diseñado para intervenir en las que denominan "peleas entre iguales", sino en casos sistemáticos de agresión de un alumno -la víctima- por parte de otro u otros -los acosadores-, de forma continuada y a menudo con el beneplácito, o al menos sin las protestas, de los demás. Para prevenirlo y atajarlo, enseñan a los estudiantes y los profesores a identificar los casos de acoso, a reconocer que son perjudiciales y a poner en práctica medidas que los eviten antes de que ocurran o que les pongan remedio cuando ya se han dado. En muchos centros donde se ha implementado, el ‘bullying’ se ha reducido a menos de la mitad de forma consistente. En otros, sin embargo, los resultados son menos espectaculares.

"En Finlandia, donde se han estudiado los efectos de KiVa mediante ensayos científicos con 117 colegios que tenían el sistema y otros 117 que actuaban como control, el programa ayudaba a reducir tanto la victimización como el número de casos de forma sustancial", aseguran sus creadores. "El programa afronta muchos tipos de victimización. Verbal, relacional, física y también en el ciberacoso".

Este último es el que más preocupa últimamente a las autoridades educativas españolas porque cada vez es más habitual y, además, mucho más difícil de identificar por ocurrir solo a través de la pantalla del ordenador y los teléfonos de los alumnos.

CUANTO ANTES, MEJOR

Uno de los estudios más amplios que se han elaborado para tratar de medir los efectos de KiVa en la reducción del acoso escolar, publicado en 2013, determinó que su efectividad es mayor cuanto más pequeños son los alumnos sobre los que intervienen. "La victimización se redujo en más de un 25% en 1º (niños de seis años) hasta un 9,3% en 9º (jóvenes de 16 años)", apunta el trabajo. En los casos más graves de acoso, sin embargo, la reducción que consiguieron fue menos importante en proporción. Entre los alumnos más mayores, de entre 14 y 16, según los datos, KiVa no mostró efectividad para prevenir el ‘bullying’ más duro.

"Desde nuestra perspectiva, los efectos son relevantes y significativos", apuntaban los autores de la investigación, que esta vez incluía a más de 150.000 alumnos de casi 900 colegios. "Estimamos que, durante su primer año de implementación, el programa KiVa puede haber evitado unas 3.900 víctimas y unos 2.300 acosadores solo entre la población de estudiantes investigada. Si se hubiese puesto en marcha en todo el país, las cifras llegarían a 7.500 acosadores y 12.500 víctimas". Aún no está totalmente claro cuáles son los efectos de KiVa sobre los centros escolares y sus alumnos tras varios años de funcionamiento. Como es un programa relativamente joven, todavía no existen datos fiables de sus efectos a largo plazo. Según sus creadores, los datos apuntan a que cada curso se mejora un poco más.

Finlandia presentó KiVa en España a mediados del curso pasado a través de su embajada. Muchas consejerías de Educación se interesaron y enviaron a sus técnicos a conocer las tripas del programa, aunque todavía no se ha puesto en marcha en ningún centro. El Ayuntamiento de Gijón se lo está pensando para 2017, y varios colegios andaluces han asegurado que lo pondrán en marcha el curso que viene.



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