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Los robots, entre la evolución y el deseo humano

  • Los creadores de uno de los androides más vendidos a los compradores a firmar que no mantendrán sexo con el ingenio

Presentación del móvil-robot RoBoHon de Sharp.

Los robots, entre la evolución y el deseo humano

Presentación del móvil-robot RoBoHon de Sharp.

AFP
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12/10/2015 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
Los robots hace tiempo que abandonaron el imaginario colectivo para instalarse entre la humanidad. Y cada mes que pasa están más cerca de abandonar el estigma de ser máquinas de movimientos pocos dóciles que protagonizan una pieza del informativo porque consiguen hacer algo parecido que jugar al fútbol. Así, por ejemplo, el sector industrial ha abrazado con fuerza esta tecnología. Desde máquinas rudimentarias hasta evolucionados humanoides.

No en vano, en Estados Unidos calculan que estas máquinas podrán realizar hasta un 40% de las tareas empresariales. Y nada de cadenas de montaje. Según un informe de Forrester, los ejemplares más sotisficados podrán trabajar codo con codo con los trabajadores de empleos más cualificados. El informe ‘The future of jobs, 2025: working side by side with robots’ calcula que en la primera economía del mundo se podrían destruir nueve millones de empleos en la próxima década por este motivo.

Aunque la cifra varía un poco dependiendo la consultora, se calcula que en unos años, las empresas robotizadas podrían suponer un volumen de negocio de 6,7 billones de euros en todo el mundo. Pero el reto, no parece solo entender cómo se integrarán en los diferentes puestos de trabajo sino cómo nos relacionaremos con ellos.

El gremio tecnológico ha hecho múltiples esfuerzos en el campo de la inteligencia artificial para crear programas y aplicaciones predictivas que se entiendan de manera cada vez más natural con los usuarios. Así hemos asistido al nacimiento de asistentes de voz que empiezan a ser capaces de dar respuesta a nuestras peticiones y ya se trabaja en una nueva generación capaz de detectar nuestro estado de ánimo.

Esto también se ve en el gremio de la robótica, que trabaja para lograr creaciones que cada vez se adapten mejor al día a día de cualquier persona. El último en mover pieza ha sido Sharp, que ha creado ‘RoboHon’, un cruce entre robot y ‘smartphone’. Funciona con Android, puede bailar, sentarse, caminar, reproducir películas y, si se acerca a la oreja, hace las veces de teléfono. Cuenta con una altura de apenas 18 centímetros y gracias a los algoritmos y reconocimiento facial puede distinguir a sus dueños y mantener conversaciones con ellos.

‘RoboHon’ verá la luz, comercialmente hablando, en el mercado japonés en algún momento de 2016. El país nipón es la gran cuna de la robótica mundial. Por tanto, no es de extrañar que algunas de las mayores innovaciones en este campo provengan de allí. Tal es la aceptación de estas máquinas en aquella sociedad, que hay quien está algo preocupado porque el irrefrenable deseo sexual humano ponga en su punto de mira a algún humanoide.

Es el caso de ‘Pepper’, probablemente uno de los robots comercialmente más conocidos del mundo. Cuenta con una pantalla en el pecho así como con un completo sistema técnico para reconocer las emociones, dudas y cuestiones de las personas que le rodean y poder dar respuesta. Su ‘leit motiv’ no es otro, según sus creadores, que "hacer feliz a la gente" que posee uno.

Pero como es sabido la felicidad es un concepto que dista de tener una definición concreta. Por ello, Softbank, la compañía que parió a ‘Pepper’, ha decidido que los compradores que quieran hacerse con uno tengan que adquirir un particular compromiso: no mantendrán sexo ni los involucrarán en nada que sea moralmente indecente.

Entre estas condiciones de uso se incluyen también vetos a aquellos que utilicen ‘Pepper’ para mandar campañas de ‘spam’ y también se recoge una advertencia para los que estén pensado modificar la programación de la máquina para que tenga una voz más sugerente y sexy.

Las relaciones personales entre humanos y máquinas han sido un tema recurrente de la ficción. Una de las últimas películas que trataba el asunto fue ‘Her’, donde el protagonista se enamoraba de un sistema operativo. El de ‘Pepper’ tampoco es el primer caso en el que el contacto sexual se aborda y hay empresas de distintas partes del mundo que ya han tanteado la posibilidad de crear un ‘robot sexual’, algo que parece un horizonte aún lejano.

Sin embargo, empresas del mundo del porno ya tantean soluciones tecnológicas para seguir explotando los instintos humanos en pleno siglo XXI. Así un culo robótico que se conecta vía ‘bluetooth’ al móvil o aplicaciones de gafas de realidad virtual son algunas de las propuestas que se han hecho en este sector.



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