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SOCIEDAD

Guerra tribal por el muesli en las calles de Londres

  • Un grupo de anarquistas asalta en Londres una cafetería donde se despachaban cereales por estar frecuentada por hípsters y ricos

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01/10/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Una cafetería para gente bien con pinta de mala gente tiene la culpa de concitar un episodio de guerrilla urbana. El Cereal Killer es un local de moda y templo para los híspters. El local se ha hecho famoso porque vende 120 tipos de cereales y 30 marcas de leche de todo el mundo. Con estas credenciales, el café era frecuentado por legiones de esnobs. ¿Qué moderno puede resistirse a pagar cinco euros por un cuenco de muesli? Lo que parecía un lugar apacible ha sido escenario de disturbios.

Ubicado en el céntrico y elegante barrio de Brick Lane, el café fue asaltado el sábado por un grupo de miembros del grupo anarquista Class War (guerra de clases), que da la batalla contra la desigualdad y la gentrificación, es decir, la expulsión de los habitantes tradicionales de un barrio y su sustitución por propietarios adinerados. La convocatoria de los soldados de la Class War para arrasar el altar de los cereales destila odio en grandes dosis. El llamamiento, difundido gracias a las redes sociales, apelaba a actuar contra los oligarcas rusos, los jeques de Arabia Saudí, los promotores inmobiliarios israelíes y "los texanos que se han enriquecido con el petróleo y nuestra propia aristocracia", ejemplares afincados todos en el barrio. "No queremos apartamentos de lujo que nadie se puede permitir, queremos alojamientos asequibles. No queremos más bares de gin tonics ni tampoco más brioches. Queremos una comunidad. Esta ciudad será pronto un páramo infestado de yuppies y no un espacio para la gente normal (o no tan normal) como nosotros".

Unos doscientos enemigos de las bicicletas 'fixies', la ropa vintage y las barbas pobladas y con ácaros azuzaron el pánico lanzando bombas de humo y haciendo pintadas en el local, circunstancia que obligó a los propietarios a guarecer a los clientes en el sótano. No del todo contentos, el siguiente paso de los vándalos fue asaltar una oficina inmobiliaria, mientras encendían antorchas y ocultaban el rostro con caretas de cerdo. Atronaron las calles con ruido de tambores y música a gran volumen, en tanto un aficionado a las artes circenses arrojaba fuego por la boca. Gay Keery, uno de los dueños del negocio, aseguró que ya habían recibido cartas que no eran precisamente de amor y que contenían mensajes cariñosos como 'Morid, hípsters'. "Empezamos un negocio para los amantes de los cereales y nos han dado las gracias otros negocios de la zona por atraer hasta aquí a turistas", se lamentaba.

Lo sorprendente es que entre los anarquistas se hallaba una investigadora de la elitista London School of Economics, de nombre Liza McKenzey. No lo hacía en calidad de observadora, sino como militante convencida de la causa de los Class War. La mujer portaba una pancarta en la que se podía leer: "Hay que devastar las avenidas donde viven los ricos". La investigadora ha acusado a los propietarios de buscar publicidad gratuita a costa de un "incidente menor".



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