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López Alegría: "Hay que trabajar más como humanidad"

  • "Desde ahí arriba no observas ni guerras ni enfermedades ni fronteras", cuenta el astronauta

El astronauta hispanoestadounidense, Michael López Alegría.

López Alegría: "Hay que trabajar más como humanidad"

El astronauta hispanoestadounidense, Michael López Alegría.

REUTERS
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30/09/2015 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID
"Olía como a metal quemado. Es algo que no me he vuelto a encontrar en algún sitio". Michael López Alegría (Madrid 1958), el primer astronauta de origen español que viajó al espacio, guarda en sus fosas nasales ese preciado recuerdo. Ese aroma se colaba por su nariz cuando, después de cada uno de los diez paseos espaciales que realizó durante su carrera en la NASA, procedía a quitarse el traje en la cápsula de despresurización. La otra imagen grabada a fuego en su cerebro es "el negro absoluto" que se puede apreciar cuando uno vive 400 kilómetros por encima de la Tierra.

"Es apasionante ver la aurora boreal por encima de tu cabeza, pero es más increíble verla bajo tus pies", aseguró el astronauta en Madrid, durante un coloquio titulado ‘¿Cuál es la importancia del color negro?’, en el que participó junto a la cineasta Gracia Querejeta. Entre los 550 humanos que han tenido la ocasión de viajar al espacio -en su caso, en cuatro ocasiones- el hispanoestadounidense López Alegría es el que ostenta el récord de mayor permanencia allí arriba, tras pasar siete meses en la Estación Espacial Internacional, instalación que comandó.

"Desde ahí arriba no observas guerras, enfermedades o fronteras. Te vas con la sensación de que hay que trabajar más como humanidad que como países", asegura. "Todos los adjetivos que utilizo cuando lo recuerdo se quedan cortos. Ahora solo me queda mirar y soñar con volver allí arriba".

Después de la noticia de que se ha encontrado agua en Marte, hay quien también sueña con poner el pie en el planeta rojo.

El descubrimiento de la NASA es una noticia muy muy importante. Aunque teníamos la sospecha de que había agua, no es lo mismo tenerla fluyendo, como hemos visto, a tener resto o indicios. Eso nos acerca a un momento en el que pudo haber vida más desarrollada y compleja de lo que hay ahora en un planeta que a lo mejor no estaba tan muerto.

Hablamos de ir a Marte y todavía no hemos vuelto a la Luna.

Es una buena reflexión. Mi punto de vista es que antes de ir a Marte deberíamos volver y establecernos en la Luna. Es muy pronto para ir a Marte y es muy difícil con la tecnológica existente. Actualmente con los sistemas de propulsión química que tenemos tardaríamos nueve meses de ida y nueve meses de vuelta. Sería un aparato demasiado gigantesco para llevar con nosotros todo lo que haría falta. Mientras se desarrollan las herramientas necesarias, deberíamos establecer una base en la Luna y saber cómo se pueden sacar recursos ‘in situ’ en lugar como ese. Trabajar con el hielo, con el Helio 3. Hemos ido a la Luna sí, pero hemos plantado la bandera y hemos vuelto. No hemos hecho nada de lo que se puede hacer.

A día de hoy, ¿qué hay de ficción en un viaje a Marte? ¿Cuándo cree que podría llegar allí el primer humano?

Efectivamente, tienen mucho de ficción. Hay que esperar varias generaciones para ver humanos llegando a Marte. En los próximos 50 años lo veo francamente muy díficil. A partir de ese momento, lo veo factible.

Usted comandó la Estación Espacial Internacional. ¿Es necesario que se renueve?

Creo que no es una prioridad construir una nueva Estación Espacial Internacional. Hay que convertir esa zona, la órbita terrestre baja, en un sitio más bien comercial. Esta instalación, ahora propiedad de varios Gobiernos, debe servir ahora a clientes comerciales como farmacéuticas, empresas dedicadas al turismo espacial. Con ello, la NASA podría dedicarse a otros fines como construir una base en la Luna. No digo que no tiene mérito lo que se está realizando pero siempre que hay motivo de beneficio el sector privado hace las cosas mejor que los Estados, de manera más rápida y eficaz. Es momento de hacer esa transición.

¿Qué efecto podrían tener el cohete reutilizable que Space X quiere crear en esa conquista privada de la órbita terrestre?

Casi lo han logrado. Han estado cerca de conseguir que uno de los cohetes aterrice en una plataforma en el mar. Cuando lo tengan definitivamente, creo que pueden volver a transformar la ecuación de los cargueros espaciales nuevamente. No hay que olvidar que ya transformaron el mercado de las lanzaderas al conseguir bajar mucho el precio. Si lo consiguen nuevamente, multiplicarán la iniciativa privada.

¿Seguimos en una carrera espacial? ¿Quién la lidera?

Ya no es una carrera espacial. Vamos corriendo juntos. Por así decirlo, es una carrera en la que los competidores van charlando y colaborando mientras tanto. Creo que este clima de colaboración al que se ha llegado es tremendamente positivo. Sin embargo, hay que esperar a China. Si ellos consiguen plantar también la bandera en la Luna es muy interesante ver lo que puede ocurrir.

Además de China, hay otros países emergentes como la India que han conseguido abaratar enormemente el coste de sus misiones espaciales.

Toda competencia es buena. Es muy difícil contar lo que cuestan las misiones. Es muy difícil comparar manzanas y naranjas. Sin embargo, como decía antes, los Gobierno son de las organizaciones menos eficaces que hay. Por eso es positivo que aparezcan nuevos países que sepan reducir costes o la burocracia del proceso y pueden incentivar una reacción que sea positiva para todos.

Antes hablaba de la iniciativa privada. ¿En qué momento dejará el turismo espacial de ser una promesa?

Estoy convencido de que pronto será así. Primero veremos los vuelos suborbitales, que empezarán a finales de 2016 o a principios de 2017. En ese momento habrá ya dos empresas plenamente operativas que subirán a la gente a más de cien kilómetros de altura. Hay que tener en cuenta que solo estas dos compañías ya tienen más gente apuntada para ir al espacio que en toda la historia. El interés existe, así que cuando se vayan creando las capacidades para el turismo espacial crecerá exponencialmente.



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