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Tráfico

El ojo que controla y gestiona el tráfico desde el cielo

  • A los helicópteros de la Dirección General de Tráfico les ha salido un eficaz competidor

El dron Fulmar en su rampa de lanzamiento.

El ojo que controla y gestiona el tráfico desde el cielo

Un dron de Fulmar en proceso de lanzamiento.

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30/09/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
A los helicópteros de la Dirección General de Tráfico les ha salido un eficaz competidor, más barato, más operativo y con un mantenimiento más económico y sencillo. Se trata de los Sistema Aéreos no Tripulado (UAS, por sus siglas en inglés), más conocidos como ‘drones’. Unas pequeñas aeronaves teledirigidas que cada vez tienen más aplicaciones en la vida civil. En sus orígenes, durante la Segunda Guerra Mundial, eran empleados en entrenamientos militares como blanco de la artillería. Con la llegada de las nuevas tecnologías han ido aumentando su abanico de usos.

Una de sus últimas misiones es la regulación y la vigilancia del tráfico. "Es un sistema que se puede desplegar desde cualquier sitio", explica Raúl de Santos, responsable de proyectos del Sistema Fulmar. El avión -de tres metros de envergadura y uno de longitud- se lanza desde una catapulta desmontable de cerca de cinco metros de largo. Un piloto lo controla desde una estación en tierra que, además de los parámetros de vuelo, recibe imágenes en directo. El UAS, una vez terminada la misión, se recoge con una red portátil montada en dos mástiles, "lo que evita que haga falta tener una pista o un aeropuerto para despegar o aterrizar". "En menos de 30 minutos está listo para ser lanzado", agrega.

Este ‘dron’, desarrollado por Thales España y fabricado en fibra de vidrio y con un peso de 20 kilos, está propulsado por un motor de combustible pesado (diésel, JP8 o JP5, estos dos últimos derivados del queroseno) que le concede una autonomía de vuelo de unas ocho horas, con un radio alcance de hasta 80 kilómetros y una velocidad de crucero de 100 km/h. Su techo de vuelo es de unos 4.000 metros, pero para el control de tráfico las alturas son mucho más bajas, lo que permite que el Fulmar pueda ser empleado en la vigilancia de carreteras o, en caso de siniestro o un corte de la vía, "para poder ver en directo las posibilidades y alternativas" a la situación, explica De Santos.

El UAS puede llevar en su panza diferentes tipos de sensores, desde cámaras electroópticas de día o de visión nocturna, incluso sistemas mixtos, hasta cinemómetros o radares de control de velocidad, o "un sistema de megafonía que permita acercarse al lugar de un accidente y desde el centro de control dar instrucciones sobre cómo proceder hasta la llegada del personal de emergencia", destaca Raúl de Santos. Además, y debido al bajo nivel de ruido que produce el propulsor, el avión podría emplearse también para fiscalizar las emisiones sonoras de un vehículo determinado.

Otra de las aplicaciones de este ‘drone’ es el seguimiento de un transporte peligroso a lo largo de un tramo. "El vehículo queda fijado como objetivo y el Fulmar realiza de manera totalmente automática su seguimiento", explica el experto.

Los sistemas UAS ofrecen a los responsables del tráfico la misma versatilidad que la que se puede tener con un helicóptero -exceptuando la evacuación de víctimas- "pero con una economía muchísimo mayor, dado que el coste de la hora de vuelo es cien veces menor que la un helicóptero".

Este modelo de UAS se puede también equipar para vigilancia de recintos, mantenimiento y supervisión de líneas de alta tensión o trazados ferroviarios, control de fronteras y costas, vigilancia de incendios forestales, etc… "Al final se trata de un sensor que estás poniendo en el aire para vigilar o recibir señales", añade De Santos.



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