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PEKÍN

Se emborracha y paga el taxi con una medalla de oro

  • El campeón del mundo polaco, Pawel Fajdek, celebraba esa noche su título en Pekín

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Actualizada 26/08/2015 a las 10:22
  • COLPISA. MADRID
Los borrachines tienen un nuevo ídolo. Se llama Pawel Fajdek y es un armario polaco de 1,86 metros de altura y 130 kilos de peso. Su trabajo consiste en lanzar desde dentro de una enorme jaula lo más lejos posible el martillo, el nombre que recibe en el atletismo este artefacto de siete kilos y 260 gramos, algo así como una bola de peso unida a una cadena. El pasado domingo, en Pekín, Fajdek la tiró a 80,88 metros -vamos, como si desde una portería de fútbol llegara al borde del área contraria- y eso le convirtió en el nuevo campeón del mundo.

Encima, su compatriota y compañero de habitación, Wojciech Nowicki, otros 190 centímetros y algo más liviano, se subió al podio con él al lograr la medalla de bronce. Así que Fajdek pasó junto a su amigo por la zona mixta de El Nido, el estadio olímpico de Pekín donde se están celebrando, desde el sábado y hasta el próximo domingo, los campeonatos del mundo de atletismo, y dijo: “Esta noche va a haber una gran fiesta”.

Y debió ser de las gordas. Porque lo siguiente que se ha sabido de Fajdek es que llegó al hotel en taxi y que le dijo al conductor, se supone que algo confuso por el vodka o lo que beba este mastodonte polaco, que le iba a pagar con la medalla de oro. El taxista pudo reaccionar de dos formas: estar encantando con tan valioso objeto o sencillamente miró por el retrovisor, vio a una mole enorme encendida por el alcohol y entendió que como si le quería pagar con cromos del Coyote.

El despertar de Fajdek en el hotel debió ser digno del guinista de ‘Resacón en Las Vegas’. Ni a él ni a Nowicki les faltaba un diente, ni se habían hecho un tatuaje ni mucho menos se encontraron con un tigre en el cuarto de baño, pero la cara no debió ser muy diferente cuando descubrió que no estaba la medalla de oro.

El campeón del mundo, un gafapasta rubio con barba abundante -o sea, como la mitad de la población actual-, corrió a coger el teléfono, llamó a la policía y, según Tencent, un portal de noticias chino, le explicó lo sucedido. Bueno, o lo que él quiso contar que había sucedido. Porque, claro, Fajdek no dijo que había pagado con su medalla porque llevaba una cogorza de miedo, sino que la había olvidado.

Fajdek ya no será nunca más el campeón del mundo de lanzamiento de martillo. A partir de ahora, y hasta que se muera, será el campeón del mundo de lanzamiento de martillo que una vez cogió tal borrachera que pagó un taxi con su medalla de oro. Bien lo sabe Ivan Ukhov, un excelente atleta ruso al que le grabaron un vídeo saltando con evidentes síntomas de embriaguez. El famoso salto lleva millones de visitas en YouTube y en cuanto alguien teclea en un buscador el nombre de Ukhov rápidamente surge la opción ‘Ukhov borracho’.

Los agentes localizaron al final al taxista. El dueño del vehículo, que sí dijo que el lanzador de martillo le había dado la medalla, devolvió el trofeo. Una historia asombrosa. Aunque, bien pensado, ¿no es más increíble encontrar a un taxista en Pekín -hay cerca de 70.000 unidades- al día siguiente que perder la medalla de oro que has ganado unas horas antes ante 80.000 personas?



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