Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Abusos sexuales

Los personas con discapacidad intelectual, más vulnerables

  • A menudo dependen de su entorno para impedir que se las agreda con impunidad y si denuncian, encuentran toda clase de obstáculos

0
13/04/2015 a las 06:00
  • colpisa. Madrid
Las personas con discapacidad intelectual también sufren abusos sexuales. Se cree, de hecho, que los viven con bastante más frecuencia que la población general. Están más indefensas y, además, son menos susceptibles a alertar de una agresión. A menudo dependen de su entorno para impedir que se las ataque con impunidad. Incluso, si denuncian, encuentran toda clase de obstáculos para defenderse con las mismas garantías que el resto. Su situación reune tantos tabús que se convierte en un problema casi invisible.

"Son la víctima perfecta", explica Jacobo Cendra, abogado del servicio de la Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. "Son más vulnerables y muchas veces no van a dar la voz de alarma; son terceras personas las que tienen que estar atentos para identificar señales de si les ha pasado algo". Detectar agresiones en personas con discapacidad intelectual, advierte, se convierte en un reto -el primero de muchos- porque pocos han recibido una educación sexual adecuada. A veces, simplemente, no identifican un abuso como tal.

La unidad de atención a víctimas se creó en 2011 tras una consulta de la Sección de Análisis de Comportamientos Delictivos de la Guardia Civil, un grupo especializado en tomar declaración a niños muy pequeños y certificar el grado de credibilidad de lo que dicen. Habían tenido problemas para trasladar sus técnicas a personas con discapacidad intelectual. "Existe el mito de que son como niños, pero no es cierto", recalca Cendra. Desde la fundación, que se dedica a la integración sociolaboral de este colectivo, decidieron crear un equipo especializado en la asistencia a víctimas.

En él trabajan ocho personas, la mayoría psicólogos, que les dan apoyo asistencial y terapéutico. Han atendido más de 270 casos. Casi treinta en lo que llevan de 2015.

La mayoría de víctimas que tratan son mujeres. "Pero no son tan mayoritarios como esperábamos", asegura el abogado. Según sus cifras, representan algo más del 60%. La identificación de casos está llena de paradojas. "Las personas con una discapacidad más acusada son más vulnerables, pero también es más difícil determinar si han sufrido un abuso. ¿Qué pasa si la persona no habla, o si es autista?", afirma.

Si pueden intervenir desde el principio, explica Cendra, su primera tarea es evaluar las capacidades de la víctima. "Un psicólogo le pregunta sobre temas neutros y valora qué limitaciones concretas puede tener", aclara. Es habitual, cuenta, que les cueste recordar con precisión acontecimientos pasados, que respondan con lo que creen que espera el entrevistador -aunque sea mentira- o que muestren falta de atención y de capacidad de razonar. "Muchos tienen dificultades para corregir a la persona que les pregunta", dice. Con esto, elaboran un informe con pautas que pasan al policía que tomará la declaración durante el momento de denunciar la agresión.

En los tribunales la cosa se complica. Ellos proponen que intervenga un facilitador. Una persona que media entre las partes -la acusación y la defensa- y la víctima. Que adapta las preguntas y ayuda a garantizar la neutralidad del proceso. "La ley de enjuiciamiento criminal no contempla estas ayudas", asegura el abogado. "Depende de la sensibilidad del juez". Según sus datos, cuando no se consiente esta figura se archivan la mitad de los casos. La cifra baja al 9% cuando pueden actuar. Las sentencias absolutorias caen del 7% al 2%.

A veces, la situación es aún más compleja. Una denuncia por abuso solo pueden presentarla la víctima o su tutor. ¿Qué pasa cuando también es el agresor? "Hemos tenido casos", aclara Cendra. "La figura legal competente es la fiscalía. Elaboramos un informe y se lo notificamos". Si esta considera que debe, arranca un proceso que tiene que funcionar como un reloj para proteger a la víctima antes de que vuelva a casa. "Si vuelve con el agresor no hará nunca más la declaración que prueba los abusos; la pierdes para siempre", cuenta.

Estos casos no son una excepción. Los abusos cometidos por familiares son mayoría, y también son los que menos se denuncian. "Hay muchos casos intrafamiliares que se esconden", explica Almudena Martorell, directora de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. Sobre muchas cuestiones, reconoce, ellos mismos tienen dudas. ¿Cómo se sienten las víctimas? ¿Puede ser más perjudicial para ellas hacer que pasen por un proceso judicial? "Nosotros no tomamos nunca es decisión", recalca.

Incluso si no hay denuncia -lo más habitual-, ofrecen apoyo psicológico. "Como sociedad hemos resuelto toda clase de problemas pero este lo hemos dejado a un lado. Estos casos todavía son un tema tabú", lamenta Martorell. "Todo el mundo trata de ocultarlos".



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual