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España usa medio millón de animales para experimentación

  • En torno al 90 % de los animales son ratones, cuyos precios oscilan entre los 12 y 200 euros si son inmunodeficientes

Una investigadora del Ciemat trabajando con ratones en el animalario del centro.

España usa medio millón de animales para experimentación

Una investigadora del Ciemat trabajando con ratones en el animalario del centro

EFE
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30/03/2014 a las 06:00
  • efe. madrid
España emplea alrededor de medio millón de animales de laboratorio al año para investigar enfermedades como el cáncer, una cifra que en dos décadas se ha reducido en un 50 % debido a la mejora en su manejo y en las condiciones de estabulación, entre otros muchos factores.

La cifra se extrae del último informe estadístico europeo que se ha publicado sobre esa práctica, que expone que en el conjunto de la Unión se utilizaron para fines científicos 11,5 millones de animales en 2011, medio millón menos que en 2008.

En el caso español, se utilizaron 400.528 ratones; 84.200 ratas; 4.300 cobayas; 1.217 hámster; 4.600 conejos; 574 perros; 49 gatos y 4.700 cerdos, entre otros.

En comparación con el informe anterior, presentado en 2009, no ha habido grandes variaciones en la UE, salvo que se ha registrado un aumento significativo del uso de los ratones (la mayoría modificados genéticamente), en detrimento del de las ratas.

Los laboratorios experimentan con ellos sobre todo para avanzar en las enfermedades cardiovasculares, trastornos nerviosos y mentales; cáncer y estudios específicos sobre patologías animales.

En una entrevista con Efe, el responsable del bienestar animal del Animalario del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), Jesús Martínez Palacio, subraya que hoy en día se utilizan los animales de una forma más responsable: se han mejorado las condiciones de estabulación, la calidad sanitaria y su manejo.

"Los animalarios son hoy hoteles de cinco estrellas", añade Martínez.

Al disfrutar de mejores condiciones, "se usa un número mucho menor, sin que ello suponga reducir los datos que se sacan de ellos", explica Martínez Palacio, presidente del Comité de Ética de Bienestar Animal del Ciemat.

En comparación con dos décadas atrás, la reducción se sitúa en torno a un 50 %, añade el responsable, que recuerda que en los estudios clásicos podían utilizar entre veinte y veinticinco animales, mientras que ahora bastan tres o cinco animales, "y con la misma validez estadística".

En su opinión, "un gran cambio ha sido convencer al investigador de que esforzarse en tener a un animal de calidad al final redunda en una ciencia de mayor calidad. Antes se tendía a una ciencia masiva de animales, de experimentos muy grandes, y ahora estamos en el otro extremo".

Comenta que también han sido importantes los ajustes legislativos en la Unión Europea y su transposición a los Estados miembros porque por ejemplo antes era opcional la existencia de comités de ética de experimentación animal y hoy es obligatorio en cada centro, el personal debe tener una formación específica y hay auditorías externas.

En los laboratorios del Ciemat se trabaja en tres líneas de investigación: terapias génicas y celulares; enfermedades poco frecuentes e investigación básica sobre oncología.

Para ello manejan modelos animales humanizados, "por ejemplo hay ratones de laboratorio inmunodeficientes a los que se les cambia su sistema sanguíneo por uno humano, o animales a los que se les cambia su piel por piel humana".

En torno al 90 % de los animales son ratones, cuyos precios oscilan entre los 12 euros hasta los 200 euros si son inmunodeficientes. El promedio son 40 euros.

Por otro lado, ha explicado Martínez Palacio, hay otras especies que están emergiendo, como determinados gusanos y el pez cebra, en parte por cuestiones éticas. Siempre se tiene menos reparo ético en utilizar especies menos evolutivamente próximas al ser humano".

Asimismo las condiciones de estabulación y mantenimiento de peces e invertebrados es mucho más fácil.

Algunos como el pez cebra tienen ventajas chocantes: en su fase embrionaria el pez es transparente y se observan sus órganos internos, con lo que se controla extraordinariamente bien el desarrollo del animal, cómo se va formando el corazón del pez, cómo late... sin necesidad de utilizar más que una lupa, detalla



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